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AMAUTA 21 ff. fam 5. Indiqs luciendo una alfombra. por Quispez Asín CÁCHICADAN He salido esta mañana para llenarme de motivos ¡de eternidad. encuentro que la Mañana se ha tendido sobre los caminos, sobre los peñascos, sabre las quebradas, sobre los tejados, sobre los trigales, sobre las copas de los eucaliptos y aún sobre las pencas azules. Yno contenta con esto la Mañana ha colgado su coo. lúmpio bajo la comba del cielo, entre. una nube pe trea que se asoma por levante y otra nube pétrea que hunde sus garras sobre los cerros del poniente. La Mañana se eolu¡npia y un cóndor teje círculos y clrculosy círculos en torno de ella.
El sol, jocundo y redondo, boga hacia el zenit y se rie de la eandidez de la Mañana que no se siente envejecer. He llegado a un puente. Un pobre puente de tierra, sombreado de alcanfores.
El puente anuda dos caminos: una que trepa, ace zando, hacia las alturas y otro que bajo, caracaleando, hacia un poblacho.
Me he parado a la mitad del puente y porque si he extendido los brazos hacia el oriente y ¡lacio el acaso; y asi me he hecho puente tdmbíe Pero el puente sabelo que anuda. Sabe que es ¿La se ya acoso. 1111. La muerte. al me la otra noche, e dejó ol vid4da esta casa al borde de este camino ocre.
Pon e uu. oouo GARRIDO La casa Iza apagado su fogo n, ha cerrado sus puertos. se ha despedido de las colinas y de los matorrales que la circundan y parece pronta a emprender el viaje.
Hasta ha abierto un triángulo entre sus muros y sus. tejados para estar atenta a la llamada de fuera.
El camiro ocre y los matorrales, que saben bien que la casa quiere irse y se ini, corzo sus dueños, no dicen nada: se Izan puesto a esperarlo inevitable, no más.
La tasa le ha encargado a un árbol de tres brazos.
que está al otro lado del camino, que le avise cuando llegue lavhora.
IV Este quinual plantado al borde de una colina verdoso y de espaldas a un camino rojo, tiene tres brazos.
El quinual ha salido ávido de entre la tierra, rompíe ndala con ímpetu. Ya, afuera, no ha sabido que hacer. Subir hacia esa cosa tan azul de arriba. Ir haeia ese cerro del frente tan manso, tan amarillo, tan redondo. Seguir hacia abajo la linea rumorasa de los eucaliptos?
El quinuol no sabe que hacer y sus tres abscuros deseos dieron vida a tres brazos. Con el una intentó subir hacia la casa azul, pero luego el viento del Norte quebró su anhelo; Con el otro quiso alcanzar el cerro manso y amari. llo del frente. pero el viento del sur lo detuvo. y adem5is ¿para que irse tan lejos. Con el tercero quiso bajar con la fila de. eucalip tos hacia una casa roja, pero el viento. del Oeste no lo dejó. y pensó también despues que no era digno de e. irse por el camino de otros. e asi fue como se quedó con sus tres brazos extendidas sobre la colina verdosa. de espaldas al camino ra La casa que está al otro lado del camino le dice co.
sos. bscuras a veces y el viento de Levante y el del Norte le gritan otros en tono mayor.