RENOVACIÓN.
133 La tristeza de viajar La víspera de dejar Buenos Aires, astillones, servirian de apoyo y dela madre Casualidad, siempre buena, fensa a los rosales del jardín.
pintoresca y artista, me puso delante Mi amigo concluyó: a un antiguo amigo compañero de lo que deploro es haler viajamis años más verdes. Mucho tiempo co tanto, pues de los viajes sólo hacia que no cambiábamos un abra sacamos esa fatiga, infinitamente 20; y eu aquel moinento brevisimo, más grave que la fatiga fisica, que apenas si hubimos espacio para pa llamamos tristeza.
sar del saludable regocijo del en. Yo le escuchaba atento: recogidacuentro a la lulce y poética mente, mientras experimentaba esa melancolía de la despedida. Yo me melancolia que tiene para nosotros iba a New York y a Cuba; él venia a voz siil palalıras de las tumbas y del remoto Oriente, soleado y azul. de las ruinas. Luego, por toda conMi amigo es un sentimental: le hallé testación y todo comentario, segui desanimado, empobrecido de volunt adelante, tad, lacio de espiritu y de cuerpo; Evidentemente, mi interlocutor suis pupilas grandes y claras de mon acertaba: los viajes son tristes; mas taiés, reflejaban la nostalgia grave no es la suya upa tristeza particular.
de los horizontes.
y desusada, sino esa suave nostalgia. Por qué te marchas? excla inseparable de los recuerdos y que mo; por qué esa inquietud, esa constituye la esencia capital de este comezón sie salir al tropiezo de lo mundo movedizo donde hombres y imprevisto. Acaso no te con cosas, venciste aún de la eterna y universal nas son. cuando ya dejan de ser.
monotonia de las cosas?. ni. Es la pesadumbre de las amistades El, por su parte, arribaba a la Art perdidas, de los aniores extintos, del gentina desilusionado de todo, y apaciguamiento que sigilosanlente maldito si pensaba moverse de allí setrtinos operarse en la hoguera inCompraría en los alrededores de la terior de nuestros deseos; es aquella ciudad una casa, sembraria frutales. melancolia, en fin, que cae de pronto cuyo follaje tupido sirviese, al decli sobre la última página del libro que nar la tarde, de confesionario a la acabamos de leer; tristeza fría, mubrisa; criaría gallinas que le siguie da, donde aletea lina desilusión de sen por la huerta darsleándole con crepúsculo. Pero. no seria absurdo sus ojos penetrantes y redondos; y que, por miedo a lo que pudiéramos allá dentro, entre la alegre limpieza llamar el dolor de cuanto concluye. de los solados de ladrillo y de las renunciásemos a los generosos anhe, encaladas paredes, tendría una pe los de perpetuidad y, thejoramiento quefia biblioteca y un lecho blando. que abrasari el corazón de los que Adiós ļas estaciones de ferrocarril, amau y de los que leen. los inuelles, los hoteles. todos Es la felicidad para el hombre co.
esos lugares inexpresivos, secos, eri mo el tiempo, que apenas llega y le durecidos por la ingratitud de las envuelve, cuando ya empieza a irse.
despedidas. El porvenir que me. Mas, no tildariainos de pusiláninie ditaba era de reposo; utt reloj presi ode loco a quien no quisiese ser diria tiránico la marcha del hogar, dichoso en su juventud, terneroso de donde todo se haria despacio y a sus que luego, con la vejez, dejase de horas; los viejos baúles, magullados serlo. y sin cerraduras, que le acompaña Bruñido por el sol un cliorro de ron en su existencia andariega, agria, cae alegrertente dentro de 21112 irian a la leñera, Op. convertidos en cisterna, y su bullicio festero decrece Este doamento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.