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Individualism

12 EOS EOS 13 sociales que he conoc do. Giner no concebía al hombre solo; era el contraste vivo y la negación vibrante del individualismo hosco y ególatra que reina en la mayoría de las naciones y entre nosotros toma caracferes de retraimiento agres vo, o sirve a las van dades de los espíritus selectos que se encierran en sus torres de marfi. o de madera pintada. Así como ner necesitaba empre compañía, no trabajaba a gusto sino sabendo que algu en trabajaba cerca de él, y prefería a todos los medios de enseñanza y de educacación los que se der van de la convivencia, el diálogo, el mutuo cambio de impresiones e ideas, así también, y por natural correspondencia de sentido, veía siempre en toda su labor su alcance y proyección soc al, y aun más que esto, la intención predom nante de que sirviera para los otros y se realizase en función del concurso que cada cual debe a todos. Había asi, en toda su mental dad y en toda su conducta, un criterio orgánico que ligaba estrechamente el hacer ind vidual con la finalidad social, y que agudizaba, ennobleciéndola, la responsab lidad de los propios actos que oblga a todos los hombres, que no todos enten con igual fuerza y que algunos no han llegado a sent nunca.
Ese sentido orgánico de la da humana estaba acompañado en Giner por una estimac ón preponderante de la regla moral extend da a todas las direccones de la conducta, y es fác Imente percept ble en todas sus enseñanzas y en todas sus teorías, desde la juridica hasta la metodológica de la investigac ón de la verdad. Ese aspecto de su vida, como el más gado a efectos prácticos, ha sido también el más claro y visible para las gentes; y en real dad, ahondando en la trabazón fundamental de las deas, se llega a encontrar un int mo enlace entre la orientación moral como Giner la entendo y el sent do «social» en cuanto determ na cierto género de intención y de conducta, aparte las especiales determinaciones doctrinales que ese sent do tuvo en Giner por lo que toca a la concepción sociológica y jurídica de la humanidad. Por ello, y dado que en la resultante final del hacer a que naturalmente es llevado el hombre, la regla moral es lo predominante, y a que ella triunfe sirven todas las demás fuerzas espirituales que en nosotros debe desarrollar la educac ón, no es irreal considerar que ahí residió la más alta representación de don Francisco, y que cke toda su obra como pedagogo, como filósofo y come jurista, lo que culminó fué la ética de su vida y de su influjo educativo y el amplís mo concepto de su tolerancia, forjado al calor de una idea de la cooperación soc al aspecto del sent doo rgánico a que antes me refería) no superada jamás por wadie, pues en ella el factor intelectual iba amasado con una gran dosis de vibrante amor a los hombres como hermamos y compañeros en la tarea civilizadora de la espece.
Conforme a esto, y a la manera de todos los grandes meral stas (los verdaderos e lucadores son eso, princ palmente) Giner daha el primer lugar en la vida a la regla de conducta ispirada en la mayor pureza, en el más grande desinterés, en el amor más profundo a la verdad, en la estimación de todas las cosas buenas, humanas y naturales, en la fraternidad y en la tolerancia para todas las opiniones y todas Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.