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Página EL VOLANTE.
utca tutti HOR HITHIUM IST BUDOU nchini SIGLO VEINTE por Leon Osorio Siglo de los bandidos de Chicago; pistolas Thompson, contrabando, drogas; secuestros, trata de blancas, radio metrópolis.
whisky, ruleta, cabaret y dólar.
Al Capone y Lenín, Sacco y Vanzzetti.
El crimen, la maldad, el rostro asoman.
Dictaduras mediocres en América, dictaduras absurdas. en Europa, y Asia que se despierta sobre el mundo como la Helena trágica de Troya.
El alcohol de madera en alambiques suplantando el veneno de los Borgia; los hombres luchan con salvaje empeño, se hunde el pasado, se obscurece Roma y surge el ring con cuatro palos toscos; una campana y guante de seis onzas.
Insulto y sangre, ambición y odio, jazz band, lujuria, asesinato, escoria.
Sigue Caín con la carraca en alto, y José en la cisterna. quién lo compra. Autos blindados, cárceles de acero y la eléctrica silla en vez de horca; cohetes interplanetarios, próximos a cruzar otros mundos y otras ótbitas; máquinas de sumar, televisiones, cada día un invento, iy una sombra. Adónde vamos, siglo bolchevique de Moscou y de Shanghai, que te desbordas como un río de sangre por el mundo. Dónde nos lleva tu carrera loca?
Cataclismos guerreros en gestación, minas flotantes, por doquiera brota amenaza tétrica y doliente.
Bostezan ya las fauces mitológicas.
Un aerolito humano. Charles Lindbergh, al que el ciclón de la inclemencia azota Sandino, nuevo Aquiles, cuyo talón glorioso ni el oro vence ni las balas tocan.
Estos también son héroes, grandes héroes que no han tenido su Isabel Católica con las manos abiertas como surcos dando la venturanza de sus joyas.
Yoh. mundo imbécil. ya se sabe, diste, a Colombo, por premio, la mazmorra, y a Lindbergh, el que cruzó el Atlántico, un crespón de dolor sobre su gloria.
ENSUENO VOCES CARITATIVAS Vino anoche toda blanca, ojerosa y pálida con los ojos turbios y la boca roja, y me miró larga, largamente, con esas miradas vagas que tienen los fantasmas. Cuando te mueras harás un viaje como este loco.
De sueños turbios y versos claros estaba loco.
Me tendió los braozs desnudos, tersos y fríos, me tomó las manos, me tomó la boca, y me miraba largamente, con esas miradas vagas que tienen los fantasmas. Tanto vagar. Tanto anhelar. Tanto pecar.
Se tendió junto a mi temblando toda, y mimosa, suspirando, me dió el alma muchas veces.
y me miraba largamente con esas miradas vagas que tienen los fantasmas.
Fernando Calderón. El pobre hombre se fué arruinando poquito a poco y al fin ha muerto. Ya hiede un poco. Aſzad, amigos alzad y vamos a sepultar!
JORGE ENRIQUE DE ICAZA.
Panamá, 1933. la gentil señorita. EDITH SARASQUETA CASTILLERO.
DE LA ACTIVIDAD No hay nada que me impaciente como el reloj: sus agujas corren con demasiada rapidez.
La contradicción incita a reali.
zar grandes cosas.
Si yo fuese maestro de escue la haría est a los alumnos perezosos la vida de las abejas y de las hormigas. Pronto aprende rían a ser laboriosos.
Dadme un niño que quiera tra bajar yaprender y yo haré de él algo grande. La javentud que crce saberlo todo no sirve para nada.
Un trabajo rudo jamás mató a un ambicioso.
Coinpadezco al hombre cuya vidat tio tiene objeto.
El tiempo es lo más barato que hay en el mundo y lo único que no se puede comprar.
Me inspira más respeto el hom.
bre que con una simple idea llega a ser algo, que el que tiene mil y no llega a ser nada.