URSS

Pagina 10 DELANTE DOMINGO 30 DE SETIEMBRE DE 1962 Misión cumplida en el Cosmos los 32 años de edad no me he casado.
Yo mismo me juré hacer algo bueno por mi Patria antes que dedicarme totalmente a mi hogar Mi madre es muy vieja. Tiene 69 años. Constantemente me aconseja que me una en matrimonio. Eso de andar solo por el mundo no es buen negocio. Mi novia no quería entenderme. Casado o soltero, el que tiene voluntad hace las cosas. decia casi gritando. Es que no me quieres. agregaba. Cuando le dije, en forma general, que tendría que esperar medio año. un año. ino sé cuánto tiempo. dijo que escogiera. Se puso muy digna y por un momento pensó que la elegiria. Asi era. Yo la quiero con todo el corazón pe.
ro. había dado mi palabra a mi Patria. Cómo faltar a ella? Imposible. Perdi la novia. Eso. es un decir. Porque ahora ella ha comprendido. puedo anunciar mi matrimonio, con toda seguridad, antes de medio año.
primeros alumnos inscritos. Ya veria aqueila mujercita llamada María, cómo su futuro esposo destacaría en una ciencia nueva y de su tiempo. Cuando Nikolaiev partió yo sabia que, en los planes, entraba la partida, casi 24 horas después, de otro Vostok. Cuando la Tass me pidió una declaración, antes de penetrar en mi cápsula, me puse serio y dije. Queridos amigos y camaradas. Estoy pronto para ir al encuentro del Vostok III, piloteado por el cosmonauta Adrián Grigorievitch Ni.
kolaiev. Otra nave rusa está lista para ser lanzada y me han confiado su pilotaje. Ini.
cio este vuelo con un gran sentimiento de orgullo por lo que está logrando nuestro gran pueblo soviético. Era la 02. Minutos después estaba en el cielo. No pasó mucho tiempo sin que viese, en la distancia, la cápsula de mi hermano de viaje. Yo soy el primer hombre en la historia que viaja acompañado. Creo que la era de las intentonas individuales ya pasó.
perpetua de ir pegado a la ventanilla, con.
templando el maravilloso espectáculo de nuestro derredor, tiene que ser reprimida.
Pero a diferencia de Gagarin y Titov, nosotros nos soltamos de nuestros asientos con acostumbrar el organismo a los Jentisimos movimientos que se deben ejecu.
tar para cualquier acción.
Es como estar dentro de una capa de yeso mojado. Al principio hay cierta torpeza en movimientos finos, pero, con cuidado y voluntad, se puede llegar a escribir y pienso que, hasta atornillar instrumen.
tos delicados. Cuando, en una ocasión, aca.
baba de comprobar que la temperatura interior era de 13 grados y la humedad del aire de 70. el cuaderno de mis apuntes se me escapó de las manos y quedó flotando, como si dispusiese de un espiritu burlón que quisiese hacerme una jugada. Para mí fue toda una singular aventura fotografiar la Luna, que estaba casi llena, frente a mí.
Su luz, de suficiente poder, entraba y ponía un marco de plata a la ventanilla. Cuando dentro de la cabina teníamos todo un programa. lo ibamos cumpliendo con toda regularidad. Inclusive hacíamos gimnasia. Us.
tedes quítense de la cabeza que dormit pa.
ra nosotros, era algo convencional con un lecho, una almohada y sábanas. Una pijama? Imposible. Como nunca sentí que todo mi cuerpo era de cojín y advertí un nuevo tipo de comodidad. Nada me picó, me frotó.
me raspó ni me molestó en lo más mínimo.
Una cama así propicia un sueño profundo y reparador. Ah. pero antes de irme a la cama estudié física, cuyas fronteras cada día se amplían. también inglés, si señor. la gimnasia? Bueno. Se trata de una muy especial. El cerebro ordena. Flexionar ligeramente las piernas. Uno. dos.
Uno.
dos Inflar lentamente el pecho.
Uuuuuunnnnoooo. Dooooos. asi por el estilo. Oh, no! Nada de pesas ni cosa por el estilo. Movimientos musculares muy simples, pero muy necesarios. Nadie sabe en qué punto puede sobrevenir una atrofia. Qué bella es la Tierra desde arriba.
Fue lo primero que se me ocurrió comuni.
car a mis camaradas. Veo el reloj. Son las siete de la tarde en la Tierra y ya voy en mi quinta vuelta. Tengo apetito. Los nervios no me traicionan y siento verdadera gana de comer. Me iré a la cama temprano. Desde abajo me decia que antes echaría una ojeada al cielo para contemplar el espectáculo maravilloso de las estrellas. Claro que, para mí, muchas cosas no son nuevas, como no lo serán para quie.
nes, después, suban al Cosmos. Entre nos otros, la gente del siglo XX, está naciendo a conciencia cósmica al grado que, pronto, todo esto se nos hará natural. La primera vez que uno se enfrenta a él, deja de ver un horroso vacío imposible de traspasar.
Una sensación más serena es verlo todo como una frontera que se despliega. Será la Tierra la que vaya al encuentro del Universo. que tal si, un día, nos topamos con otra nave espacial con la cual podamos entendernos y nos diga que va hacia la Tie.
rra, la cual tienen en mira desde hace muchos siglos. Sobre todas las cosas, es necesario que el hombre se acostumbre al Universo, en la misma forma que se acostumbró a la Tie.
rra, Sería terrible que experimentase una pérdida de sentidos, tal y como acontece a un ser al que se encierra en una cámatu os.
cura insonorizada. No creo que lleguemos al extremo de oir la música de las esferas de la que hablaba Pitágoras pero la radio, la voz de la casa, nos acompañará casi por doquier. Los objetivos de este vuelo dúplice consisten en comprobar, en dos organismos dife.
rentes, las condiciones físicas y geográficas del vuelo nos había dicho en Moscú, el Prof. Blagonarov. Más que a los astronau.
tas, a los hombres de ciencia, cada vuelo les amplia las fronteras de lo desconocido. Por piemplo, el Prof. Prokorov, Director de la Sección de Cibernética de la Academia de Ciencias de la URSS sostiene que, con nuestros vuelos, se ha dado un gran avance a la biónica, nueva ciencia qu se ocupa de las aplicaciones de ciertos procesos biológicos en la técnica y en particular en la automación. Según Prokorov, los mejores amigos cibernéticos del hombre son las moscas, los murciélagos que son verdaderos radaresla vibora de cascabel, que puede registrar las menores vibraciones de la temperatura y algunos peces. Nuestro vuelo tuvo la misión de dar a conocer los efectos de una prolongada falta de gravitación, misma que se tendrá en los futuros largos vuelos cósmicos. Para saber eso y algunas otras cosas, subimos al cielo, provistos de aparatos que registran todo aquello que sucede en nuestro interior y que, cosa curiosa, se sabe primero en la tierra antes de que nosotros nos demos real cuenta. Cuando bajé, el cardiólogo Alexan.
der Miasnikov nos dijo que, desde acá, fue.
ron tomados electrocardiogramas de Niko.
laiev y míos, lo cual constituyó otro récord de la ciencia soviética. En el momentu del disparo nuestro pulso se aceleró, para volver a la normalidad poco después. Los electrodos de nuestros cascos convertian el nienor impulso mental o emocional en una señal eléctrica que era enviada a Tierra por radio.
La larga lectura de los instrumentos que registraron nuestras reacciones tuvo como conclusión la certeza de que el hombre no sufre nada con las altas velocidades ni con los fenómenos de la imponderabilidad los que, lejos de ser molestos causan hilaridad. Uno se siente como un ángel, pero sin alas. Este es el único tipo de ángel que realmente, los hombres pueden lograr. Ahora dejaré a mi famigo celestial. Nikolaiev, que les cuente algo sobre lo que hicimos allá arri.
ba.
POPOVITCH HABLA SOBRE LAS ORBITAS LA DIRECCION DE UN SATELITE POPOVITCH SE PRESENTA SI MISMO Yo me llamo Pavel Popovitch y nací el de octubre de 1930 en Uzin, cerca del puerto de Kiev. Era un niño cuando en 1941 estalló la guerra y mis recuerdos de aquel en tonces se reducen a la sangre, a las heridas, al odio que cobré por el enemigo. Viendo tanto dolor quise ser médico y me entrenaba para cirujano disecando pajaritos y ratones. Cuando alguien me dijo que aquello era cruel, pensé que tenía razón y dediqué mis afanes a la agronomía. Pero aquella ciencia, siendo necesaria era muy vieja máxime cuando, Maria, mi novia, era una aviadora calificada de muy audaz. No ne.
cesito decir que pensé en emularla. Entré al Ejército sirviendo como técnico de ra.
dio y cuando se fundó la Escuela de Astronautas no lo dudé un minuto y fui de los La gente tiene la idea de que una órbita es una especie de riel de luz por la que, fá.
cilmente, se dirige la astronave. Un satélite tiene que ser dirigido siempre, puesto que, de lo contrario, se pone a dar saltos tremendos. Un satélite tiene que volar, siempre, en una dirección y respecto a una posición fija con la Tierra. Cuando un satélite quiere cambiar de rumbo debe hacerlo por medio de reaccio.
nes. Arriba no sirven las alas, la cola y otros dispositivos aerodinámicos. Por medio de pequeños soplos de gas comprimido se logra que una nave espacial se dirija hacia la derecha, lanzando el soplo a la izquierda y viceversa. Pero a veces basta un insignifica. te impulso para que la nave cambie de di.
rección. El astronauta se identifica, se integra en tal forma con su máquina que basta un movimiento del cuerpo para que el rumbo varie. Tal y como si fuese una simple bicicleta Pero el sistema de dirección puede funcionar únicamente mientras que la astrona.
ve tiene combustible, ya que, de su correcto funcionamiento depende la vida del astronauta sobre todo en el momento del descenSO. Una mala dirección puede convertir la (Pasa a la pág. 11)
NIKOLAIEV HABLA DE SUS TAREAS ESPACIALES Hacer? Mucho qué hacer. Allí no hay piloto que conduzca por uno y la tentación Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.