. JA. v. 744. Lolque no se ha dieho en el easode Saieeri y Vanzetcti Corría el mes de noviembre del de 1925, y se hallaban sentenciados a muerte, en el penal de Mnesachusetts, Nicolás Sacco y Bartolomé Yanzetti, fieratas, cuando Celestino lº. Madeiros, un bandido portugués, escribió una carta a Sacco, informándole que el y cinco más eran los responsables de la muerte del pagador Frederick Parment3r y su ayudante Allesan dro Berardelli, según explicarnos en el capítulo anterior.
Sacco envió acto seguido ¿por su abogado William Thompson, a quien Medeiros, que se hallaba sentenciado a la silla eléctrica, confirmó en un todo ser autor de nnrbosimmieidios y, no Sacco ni Vanzetti, El abogado, que en aquellos momentos laboraba por obtener del Juez que había conocido dela causa un segundo jurado1 hizo vnrias pregunta al portugués; pero este, que poseía un carácter muy bosco, se limitó a decir. Yo no soy un sonión y, por lo tanto, no puedo decir quienes eran los miembros de la banda que tnnaron L, v7 trf º La policía de BI FECH en gr CAPITULO y ULTIMO Tradutción de LuisfF. Bustamante. Úíf. Á ¿w. DLL. y parte en el bold un de South Braintree; pero Si puedo afirmar que el. º¿gaiig estaba dedicado por esa época a cometer robos en trenes de carga.
Teniendo usted este clavo, claro está que podrá dar con los verdaderos res ponsables; yo no puedo soltar más, en virtud de quelo que he dicho, se debe tan solo a que me ha movido compasión Mrs Sacco y sus dos pe queños niños.
El Lic. Thompson insistió con Mndeiro en que debía hacer a Sacco y Vanzetti el favor c0mpleto y, por lo tanto, era de que diese alguna idea a la defensa sobre informa en que pudiese verificarse su historia, a lo que aquel accedió. Bien, voy a dar a usted dos pistas en vez de una: en Randolph nosotros hicimos alto de quince a veinte 11Í nutos, en virtud de que viejábarnoa en un Hudson y teniamos escondido, entre el bosque, un Buick, al que cambiamos las placas de aquél y, en Randolph, hicimoe también un breve alto, para preguntar a una señora que camino podriamos tornar que nos iba»
vas e a Providence.
mn. Edna tº iater a gaerfoeízarºaeate ºf Ahora bien, un punto obscuro para la policia, hasta aquel momento, ere. L11L. i1 inrrlin durante el juicio lÍi ftii eríixiendi (Írr:v. ley. ilacr ¿tr617mrli rcr :li ji examinar los rillcs en la prision del izºtidn un flÍlixii lrñron.