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56 Amauta ANATOLIO LUNATCHARSKY. EL MARXISMO EL ARTE.
no es menos UNQUE desde Marx a nuestros días pocas han sido las obras consagradas a las cuestiones de arte, exacto que existe un método marxista fundamental, destinado a estudiar y tratar esta cuestión. Voy a intentar trazar en este esquema los grandes lineamientos de este método.
En principio, según el marxismo, además de teoría social, el arte es una superestructura determinada que surge del armazón de las relaciones sociales de producción, influenciadas, a su vez, por las formas de trabajo predominantes en una época dada.
El arte puede surgir de dos maneras en su superestructura con relación a ese fundamento económico: primero como expresión de la vida industrial en si misma y luego como expresión velada de una ideología.
El arte desempeña un papel importantísimo en la historia de la humanidad, desde los bárbaros a nuestra época, indicando por su evolución, la ascensión de la producción humana. Es quizá imposible encontrar productos del trabajo humano cuya forma y color hayan sido determinadas exclusivamente por su utilidad. Tomad un objeto cualquiera: un edificio, un libro, un plato, un pie de lámpara y preguntaos qué es lo que determina sus proporciones fundamentales. Parecerá que esas proporciones, tal como lo demuestra Fechner, no son consecuencia inevitable de una base utilitaria. Pero puede constatarse con precisión (siempre que no se trate, naturalmente, de objetos grosera o ignorantemente construídos) que mucha variación en las proporciones de objeto suscitan una impresión de desagrado. En cambio, hermosas propo: ciones producen un placer estético, independientemente de su fin práctico.
Es poco menos que imposible hallar un objeto producto de manos humanas, que no lleve impresas las trazas de un deseo de decorarlo (superficie pulida, diversos adornos y colores, combinaciones de éstos, etc. Es evidente que existe en el hombre. una tendencia inmanente para dar a sus realizaciones un valor estético al propio tiempo que su valor puramente útil: es un esfuerzo tendiente a hacerlos agradables a nuestros sentidos. Todo el mundo sabe que existen colores y sonidos desagradables.
Es natural que el hombre procure hacer sus productos en tal forma que resulten agradables, hermosos, satisfacientes e interesantes.
Los valores estéticos difieren de pueblo a pueblo, de época a época. Por esta causa es interesante examinar las raíces del estilo. Por qué, por ejemplo, el arte chino es radicalmente distinto al de la antigua Grecia? El gusto variable del mobiliairo francés no es menos interesante; la pompa de Luis XIV, las formas pesadas y frívolas de Luis XV, la severidad de Luis XVI, y, más tarde, la armonía del estilo revolucionario.
Sólo el marxismo puede descubrir las causas reales de la gran variedad de estilos. En la rebusca de causas, el marxismo tiene necesidad de conocer a fondo, no solamente el orden social de la época dada, sino también las materias utilizadas y los instrumentos de trabajo.
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