Amauta 45 Bebió largo, sin apresurarse, paladeando la dulce chicha emponzoñada.
Silenciosos chacchaban los indios. Sus caras eran enigmas.
Solo el más anciano murmuró al oído de Atusparia: Es la Justicia del Sol. Ofrecióle el huallqui de la coca Chaccha jefe, padrecito mío. Mi coca tiene manchas rojas. Mira. yo también la tomo, quiero acompañar al Amauta Atusparia en el viaje a la tierra del Sol, para decir a nuestro padre, que cumplí con sus mandatos inexorables. Chaccha taitito mío. que mi catipa está dulce. Me predice que llegará el día que tu nombre será reverenciado. Se me nublan los ojos. mis cien años se abaten. Veo mis rutilantes Emperadores que te esperan: Hermano te llaman. Oh! más allá, en su trono de oro. Inti. Pachakamac. Wirakocha.
Responsos.
un Muerto Atusparia, los blancos hicieronle solemne entierro.
Formación militar, banda de músicos y discursos.
El cholo Ladislao Meza de Huarás dice: Atusparia vino a ser el Nestor del movimiento, el hombre de razón clara, el necesario evitador de la consumación de los grandes disparates. Su prestigio no era falso al decir de quienes conocieron a este buen indio. Poseía un talento franco, que en ocasiones anteriores, le había valido algunos triunfos entre los indios de Unchos y de Marian, principales autores de la insurrección. Su consejo era escuchado como bueno y casi nunca procedía contra su voluntad El Aijino Antunez de Moyolo dice: Los indios suspicaces creyeron que Atusparia los había traicionado durante la sublevación, por eso cuando volvió a su estancia lo envenenaron. Tal fué el fin de este indio notable que, aunque no sabía leer ni escribir y no poseía en consecuencia instrucción alguna, reveló tener grandes dotes intelectuales y una gran sagacidad. Los pueblos del Callejón, y en especial Huarás, cuyo saqueo impidió. tienen contraída para con Atusparia, una deuda de gratitud: y por eso algún díatendrán que levantar en Huarás una estátua a Pedro Pablo Atusparia, en recuerdo de su actuación, y como símbolo de unión de dos razas, para formar un sólo pueblo.
Víctor Phillips de Carás dice. Los actuales hacendados, fieles encarnaciones de los terribles corregidores de la época virreynal. quién ignora como son tratados los indios en las haciendas de la sierra? Tal vez peor que bestias. Trabajos forzados, renumeración miserable, o nula, flagelaciones, arrebato de sus tiernos hijos para el servicio doméstico. y otras mil barbaridades que sería largo enumerarlas. Por otra parte, los frailes, esos eternos succionadores del pobre infeliz paria. y por último, hasta el tinterillo que medra con las lágrimas, sufrimientos y miserias de esta mil veces desventurada raza. El Sol de los Incas El periodista huarasino Dr Fernando Suárez Olivos, en un artículo que publicó en 1923, en el periódico La Autonomía de Huarás, bajo el título de Reminiscencias. dice, refiriéndose a la sublevación