Amauta CULTURA UNIVERSITARIA CULTURA PÓPULAR Donlonuola ¡la Antenor Orrego en el Ateneo 4Ilnlv onltarlo a. Trujillo Vuelvo a ocupar esta tribuna por, el amistoso requerimiento del Ateneo Universitario. Hacer labor de cultura es hacer obra constructiva y perdurable. precisa reconocer, que la actual institución representativa del alumnado trujillano está cumpliendo esta salvadora, esta nobilísima tarea. Para el fragor del choque per sonal, se desvanecen las rencillas episódicas de la lucha, se apaganlos resquemores de la puntillosa va nidad herida, se aquictan los sobresaltos de los intereses creados, pero la luz que se sembró fructifica, las conciencias que se libertaron deslumbradas por la verdad siguen creando la justicia y los espiritus que despertaron y se encendieron en el jadeo de la batalla prosiguen alumbrando y alentando los pasos creadores del hombre.
Esta acción perdurable y eterna. este substractum palinge nésico de la obra humana, esta decantación positiva del espiritu. es la acción permanente de la cultura. No hay pensamiento vivo. es decir, engendrado con la sangre del alma, que sea estéril. Pen samiento que se siembra es pensamiento que tarde o temprano y pese a las contingencias efímeras del momento, se trueca en pró vida cosecha. No se explica de otra manera esa supervivencia de ciertos bom bres y de, ciertas instituciones que mslgrado las maquinaciones del tura.
ambiente en que viven, malgrado la conspiración clandestina y sorda de las suficiencias consagradas por la ignorancia, se alzan erguidas e invulnerables. con una fuerza moral superior, por que son los verdaderos vehículos, los auténticos mensajeros de la culvive de espaldas a su época, de hecho se suicida. Es un suicidio len to, invisible acaso para las victimas, pero suicidio efectivo. El Pe rd está lleno de suicidas que no se dan cuenta de su fallecimiento ni de la potencia que los fulmina. Es una inconciencia que nos enterneceria, si sus gesticulaciones de moribundos no fueran una rémo ra para la tarea salvadora de mañana.
Para los alumnos universitarios de este momento y para su ¿institución representativa no puedo sino desear que vivan siempre y que piensen y obren con el espiritu de su generación. Felizmen te estoy constatando con íntima efusión que no quieren incorporarse a la gavilla de los suicidas inconcientes. Vosotros queréis salvaros para la cultura y para la historia. Vosotros queréis salvaros para la justicia del porvenir. Veo en vuestras pupilas este anhelo y es ta resolución enérgica de vivir. Veo vuestras manos, vuestros pensamiento y vuestros actos cuajados de beligerancia. Tened en cuen ta que ya no sois los primeros. Cada dia vuestra responsabilidad se acrecienta. Los primeros de vosotros son ya nombres célebres y respetados en América y en el mundo. Ya tenéis nombres que pueden confortar vuestra esperanza. Vuestros hermanos un poco mayores que vosotros ya os han abierto el camino. Agrupaos y hen chid el pecho para la victoria que se acerca.
PUEBLO UNIVERSIDAD Para que la cultura sea cultura histórica y no muerta, para que la cultura no se convierta en simple escarceo erudito de aca demia en simple pagaismo de palabreo técnico, para que la cultura viva en nosotros como médula de nuestros huesos y no sólo eri los libros y en las clases, son precisos dos elementos primordiales: de. un lado la Universidad de otro el pueblo; de un lado el trabaja. dor manual, de. otro el trabajador intelectual. Son dos elemento. que no pueden caminar separados porque se cºmplementan entre si. Cuando se divorcian, la cultura se convierte en el instrumentº de una clase dominante que explota y oprime al pueblo, es decir, es que la cultura es historia y la historia es cultura. El que ala sustancia permanente de la historia y de la libertad del ¡wm bre.
Durante el siglo diez y Pf¡nºípíºs ¿El diez nueve hemos visto a donde conduce esta conexión. La tremenda catástrofe de 1914 fué su natural y lógica encrucijada el escenario de nuestros momentos contemporáneos está preñado y ensombrecido con densos crespones de tragedia.
En el Perú la divergencia ha sido aún mayor que en el resto del mundo. La universidad ha tenido una semi cultura de gabi nete y de pupitre pero no ha tenido ni tiene una verdadera cultura vitaL La. cultura hay que vivirla en principio y vivirla en acción.
No se puede, pongamos por caso, explicar y defender en el aula las llamadas garantias individuales y atropellarlas y negarlas en la calle y en la vida cotidiana. Para el universitario maestro o alumno no hay término medio. En puridad de verdad no hemos tenido una cultura porque no hemos sabido vivirla, porque no hemos sabido incorporarla dentro de flaa fibras de nuestra vida. Hemos confundido cultura con ilustra ción académica. No es lo mismo recitar un libro que crear y vivificar el ambiente espiritual de una cátedra. La ilustración es la memoria fria y yerta de la cultura pero no es la cultura misma. No vale la pena que en los exámenes se declame de corrido el amor a la libertad, al derecho y a la justicia y en la vida se les befe y se les decapite, o por lo menos, se muestre una diferente a sus impera.
tivos categóricos.
Hay un dicho popular que resume este estado harpagónico del espiritu. Meterse el diablo a predicador. dice la gente cuan do la vida no está en consonancia con los principios que se sus tentan, y hay otra sentencia evangélica en boca de Jesucristo que llamaba a los fariseos sequlcros blanqueados, ºque acaban de lapidarlo. Por desgracia la Universidad ha hecho con frecuencia el papel de diablo predicador y en muchos casos se le puede aplicar la frase evangélica.
Hablo asi de la universidad peruana porque he sido y soy un. universitario. Los males de la propia casa no se curan sino denunciándolos. Ocultar las enfermedades es invitarlas a que madres y nos devoren. 0uien ama corrige y aplica el cauterio. Un ejem plo de este amor nos lo dan los mismos catedráticos argentinos que no milan en denunciar los males de su propia casa. Oigamos al doctor Sánchez Viamonte, sabio catedrático de derecho politico. cuando se trató de conferir el grado de doctor al príncipe Hum berto de Saboya Dice así. Señor Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Acabo de recibir una nota de usted invltándome en nombre del rector. la solemne recepción académica con que nuestra Universidad rendirá su homenaje a Humberto de Saboya, principe de Piamonte.
Ignoro en que consistirá exactaménte la solemne recepción académica, pero tengo entendido que se trata de otorgarle al joven Humberto de Saboya un diploma universitario de doctor Honoris causa y me apresuro a enviar a usted mi respuesta.
No me explico cómo ha podido consentir el señor Decano en ser vehiculo de esa invitación, para un acto cuya naturaleza lo presenta como único en los anales del mundo civilizado en la 6poca contemporánea y que repugna. mi carácter de argentino y de universitario.
Concurriria presuroso si se rindiera el homenaje a la nación italiana en la. persona del alguno de sus hombres eminentes como el profesor. Orlando verbigracia pero reputo intolerable obse cuencia contesana, contraria. a nuestra constitución y al espíritu de nuestra democracia, y bochornosa para nuestra cultura, esta demostración de que la sabiduría y la ciencia se obtienen por na cimiento.
Después de esto creo que podrán ser reemplazados los exáme. nes de nuestros estudiantes por la comprobación de sus anteceden tes de familia.
Ruego al señor decano que ponga esta nota en conocimiento del rector, manifestándole al mismo tiempo, que puede disponer del asiento que me reserva como Consejero de esa Facultad, para que lo ocupe otro universitario que haya olvidado su condición de ar gentino, demasiado presente en mi espíritu. Por otra parte, ni ebrio ni dormido consagraré con mi presencia la. degradación de nuestra Universidad. Saluda a usted atentamente ánchez Viamonte.
Esto es lo que se llama vivir la cultura y no sólo recitarla en las cátedras. Asi se hace Universidad y se hace país.
Podria multiplicar estos ejemplos del celo de los profesores cyo FE a! N fcj.