ºa. VA. JR Aniauta Debemos al esclávizaniiento del hombre por la máquina y a la destrucción de los oficios por el industrialismo la deformación del trabajo en Sus fines y en su esencia. La requisitoria de los reformadores, desde John Ruskín hasta Rabindranath Tagore, reprocha vehementemente al capitalismo, el empleo embrutecedor de la máquina. El maquinismo. y sobre todo el taylorismo. han hecho odioso el trabajo. Pero sólo porque lo han degradado y reba. iado, despojándolo de su virtud de creación.
Pierre Hamp que ha escrito en libros admirables la epopeya del trabajo La peine des hommes ha dicho al ¡respecto, palabras de rigurosa verdad: La grandeza del hombre se reduce a hacer bien su oficio. El viejo amor al oficio, malgrado la sociedad, es la salud social. La ha, bilidad de las manos del hombre no carece nunca de or gullo, ni siquiera en las labores más bajas. Si el desdén del trabajo existiera en cada uno, como lo sienten las gentes de manos blancas y si los obreros no continúasen en su oficio más que por coacción, sin encontrar en su obra nin guna complacencia del espiritu, la baraganeria y la co. rrupción aníquilarían al pueblo desesperado (37. Tiene que ser éste también el principio que adopte una sociedad heredera del espíritu y la tradición de la sociedad inkaica en la que el ocio era un crimen y el trabajo, cumplido amorosamente, la más alta virtud. El arcaico pensamiento del doctor Deustua, descartado de su ideología hasta por nuestra burguesía pávida y desorientada, desciende en cambio, en linea recta, de esa sociedad virreinal que un prudente civilista como el doctor javier Prado nos describió como una sociedad de sensual molicie. No solo su concepto del trabajo denuncia el senti miento aristocrática y reaccionario del doctor Deustua y precisa su posición ideológica en el debate de la instrucción pública. Son, ante todo. sus conceptos fundamenta. les de la enseñanza los que definen su tesis como una te. sis de inspiración feudalista.
El doctor Deustua, en sus estudios, no se preocupa ba casi sino de la educación de las clases elevadas o dirigentes. Todo el problema de la educación nacional residía para él en la educación de la élite. Y, por supuesto, esta élite no era otra que la del privilegio hereditario, Por consiguiente todos sus desvelos, todas sus premuras estaban dedicadas a la enseñanza universitaria. Ninguna actitud puede ser más contrariay adversa que ésta al pensamiento educacional moderno. Eldoctor. Villarán, desde puntos de vista ortodoxamente burgueses, oponía con razón a la tesis del doctor Deustua el ejemplo de los Estados Unidos, recordando que la escuela. primaria fué alli la premisa y antecedente histórico de la. secundaria; y el COLLEGE, el precursor de la Universidad. 38. Hoy podriamos oponerle, desde puntos de vista más nuestros, el ejemplo de México, pais que. como dice Pe dro Henriquez Ureña, no entiende hoy la cultura a la manera del siglo XIX. No se piensa en la cultura reinante escribe Henriquez Ureña en la época del capital disfrazado de liberalismo, cultura de DILETANTES exdlusiv¡slas. huerto cerrado donde se cultivan flores artificiales, torre de marfil donde se guardaba la ciencia muerta en los museos. Se piensa en la cultura social, ofrecida y dada real; mente atodos y fundada en el trabajo: aprender es no solo aprender a conocer sino igualmente aprendera hacer. No debe haber alta cultura, porque será falsa y efímera, donde no haya cultura popular (39. Necesito decir que suscribo totalmente este concepto en abierto conflicto con el pen. samiento del doctor Deustua?
El problema dela educación era situado por el doctor Deustua en un terreno puramente filosófico. La experiencia enseña que, en este terreno, con desdenosa prescindencia de los factores de la realidad y de lo historia, es impo sible no sólo resolverlo sino conocerlo. El. doctor Deustua se manifiesta indiferente a las relaciones de la enseñanza y de la economia. Más aún, respectº a la economía mues tra una incomprensión de idealista absoluto. Nn r4s aá wqwº a mannaMW veMaan suaax a, como un marinero canta.
a. PARA AMAUTA)
Alegría de los veleros de la mañana.
Vienen cantando.
sobre el mar de plata.
Se detienen en la rada del dia, y hacia el sol. alto abismo echaron el ancla. Alegria de los veleros de la mañana. un pajaro, capitán de los veleros del alba, feliz de llegar al puerto. lbúo. CASAL.
Su recetario, por esto, además de antidemocráticd y.
antisocial, resulta antihistórico. El problema de la enseñanza no puede ser bien comprendido en nuestro tiempo, si no es considerado como un problema económico y como un problema social. El error de muchos reformadores ha na exclusivamente pedagógica. Sus proyectos han ignorado el intimo engranaje que hay entre la economía y la enseñanza y han pretendido modificar ésta sin conocer las leyes de aquella. Por ende, no han acertado a reformar nada sino en la medida que las menospreciadas, o simplemente ignoradas leyes económico sociales, les han consentido. El debate entre clásicos ymodernos en la enseñanza no ha estado menos regido por el ritmo del desarrollo ca pitalista que el debate entre conservadores y liberales en la politica. Los programas y los sistemas de educación pública, en la edad que ahora declina, han dependido delos intereses de la economía burguesa. La orientación realista o moderna ha sido impuesta, ante todo, por las necesida des del industrialismo. No en, balde el industrialismo es el fenómeno peculiar y sustantivo de esta civilización que, dominada por sus consecuencias, reclama de la escuela más técnicos que ideólogos y más ingenieros que retores.
La orientación anti cientifica y anti económica, en el debate de la enseñanza, pretende representar un idealismo superior; pero se trata de una metafísica de reaccionarios, opuesta y extraña a la dirección de la historia y que. por consiguiente, carece de todo valor concreto como fuerza de renovación y elevación humanas. Los abogados y lite ratos procedentes de las aulas de humanidades, preparados por una enseñanza retórica, pseudo idealista, han sido. siempre mucho más inmorales que los técnicos provenien V, la activi tes de las facultades e institutos de ciencias.
dad práctica, teorética o estética de estos últimos ha seguido el rumbo de la economia y de la civilización mientras que la actividad práctica, teorética o estética de los primeros lo ha contrastado frecuentemente al influjo de los más vulgares intereses o sentimientos conservadores.
Esto aparte de que el valor de la ciencia como estimulo de la especulación filosófica no puede sea desconocido ni subestimado. La atmósfera de ideas de esta civilización debe a la ciencia mucho más seguramente que a las humanidades. estado en su método abstractamente idealista, en su doctri.