¿e. POR ENRI BA RBUSSB. por Mela Mater En Francia no hay todavía literatura proletaria. La clase pro letaria aún no ha dado sus artistas. Los representantes de la inte lectualidad que han roto con su pasado burgués defendiendo la po sición del proletariado en la lucha política, no han levantado su conciencia creadora al nivel de la nueva ideología de que se han apropiado. Estos artistas, no obstante la completa sinceridad de sus intenciones, no pueden crear verdaderamente» obras revoluciona rias. No hay en Francia un movimiento proletario amplio, fecun do en tendencias revolucionarias. Se encuentra solamente algunos escritores aislados que tienden a trabajar en el sentido revolucionario proletario. Entre ellos Henry Barbusse, nin duda, es el más notable. Barbusse es, antes de todo, el autor de El Fuego. Esta irrita da y rigurosa novela es hasta la fecha su culminación creadora.
Esta es la obra más sufrida, más inmediata de Barbusse. No ha escrito obra más persuasiva y profunda, más revolucionaria. El Fuego ha retumbado en la atmósfera vertida en sangre europea. R ANISIMOV. 5 del año 1916 con una inmensa fuerza. No son muchas las obras dela literatura mundial que han tenido tal éxito estupefaciente. Ahora, cuando la época del Fuego ha pasado ya a la historia, cuando se Íu ¡s! síf. puede tranduila y objetivamente apreciar todas las cualidades de esa importante novela, se hace evidente que Barbusse presentó el franco y espantoso diario de un pelotón, la primera composición auténticamente revolucionaria de la nueva literatura francesa. El Fuego en este sentido constituye un acontecimiento de impor tancia extraordinaria: marca el primer paso en la historia de la li teraturá revolucionado proletaria en Francia.
En El Fuego nos encontramos con cuadros desearnadamente reales de la guerra. El artista se sirve de medios figurativos con suma moderación. Quiere ser simple. Acerca su espiritu creador. la realidad de tal modo que ella sea documentable. Nada que pue. da parecer inventado. Nada artificial. La verdad desnuda.
Pero la simplicidad no se convierte en simplificación; logra una simplicidad sorprendente, El artista no pasa. por delante de los más menudos e imperceptibles rasgos del fenómeno sin percibirlos. observs atentamente y con concentración Su mirada es extraordi nariamente cultivada, Distingue los más sutiles matices de la ma»
teria. Concibe la realidad en toda su multiformidnd sin señal nin. una de exquisitimo. Pero. con todo esto, está bien desarrollado en el el sentido de la medida, la sensación del tacto; no da nada de sobrante; toma justamente cuanto es necesario, y precisamente aquello que es preciso;La manera realista está conducida aqui completamente hasta el fin, a la perfección. Los hechos siguen a los hechos. Acontecimientos suceden a acontecimientos. El artista, conservando la imparcialidadexterna. nos conduce por los peldaños del infierno guerrero. Cuanto más lejos tanto más grandioso deviene el cuadro. Junto con el crecimien to de la tensión trágica del relato, que en ninguna parte prescin de de marcos severamente documentados, se revela la tendencia an timilitarista la principal de la novela. Indudablemente, de, ella está impregnada la obra de principio a fin. Pero, precisamente, saturada La tendencia, en ningún momento es frase de agitación.
en todo tiempo aparece como el contenido interno de la novela.
El éxito del artista consiste precisamente en esto. El lia crea do una obra orgánicamente revolucionaria. El Fuego significa el comienzo del Barbusse revolucionario. El Fuego ha hecho de Barbusse un escritor de fama mundial, aunque ésta no es su pri mera obra. Una época bastante prolongada de actuación literaria la precedi6. u. Barbusss comenzó con la colección de versos Plereuses. 1895, libro excesivamente pesimista. La lirica melancólica y de silusionada de los Plereuses está integrame nte impregnada de.
respeta en este ateo, un tanto pagano, es su ascetismo mo ral. Su ateísmo es religioso. Lo es, sobre todo, en los. instantes en que parece más vehemente y más absoluto. Tiene González Prada algo de esos ascetas laicos que con. cibc Romain Rolland. Hay que buscar al verdadero González Prada en su credo de jus¡icia, en su doctrina de amor; no en el anticlericaiismo un poco vulgar de algunas páginas de Horas de lucha. La ideología de Páginas Libres y de Horas de Lucha es hoy, en gran parte. una ideologia caduca. Pero no depende dela validez de sus conceptos nl de sus sentencias lo que existe de fundamental ni deperdurable en Oonzá.
lez Prada. Los conceptos no son suqu1era lo característico de su obra. Coino lo observa Iberico, en González Prada lo característico no está en los conceptos simbolos provisionales de un estado de espíritu; está en un cierto sentimiento, en una cierta determinación constante de la personalidad entera, que se traducen por el admirable contenido artistico dela obra y por la vml exaltación del esfuerzo y de la lucha.
He dicho ya quelo duradero en la obra de González Prada es su espiritu. Los hombres de la nueva generación. en González Prada admiramos y estimamos, sobre todo. el austero ejemplo moral. Estimamos y admiramos. sobre todo, la honradez intelectual, la noble y fuerte rebeldia. Picnso, además, por mi parte que González Prada no reconocería en la nueva generación peruana una generación de discípulos yherederos de su obra si no encontrara en sus hombres la voluntad y el aliento indispensables para superarla. Miraria con desdén a los repetidores mediocres de sus frases. Amaria sólo una juventud capaz de traducir en acto lo que en él no pudo ser sino idea y nose sentirla renovado y renacido sino en hombres que supieran decir una palabra verdaderamente nueva, verdaderamente ac. tual. De González Prada debe decirse lo que él, en Pági, nas Libres dice de Vigil. Pocas vidas tan puras, tan. lle nas, tan dignas de ser imitadas. Puede atacarse la forma y el fondo de sus escritos, puede tacharse hoy sus libros de anticuados e insuficientes, puede, en fin, derribarsc todo el edificio levantado por su inteligencia; pero una cosa permanecerá invulnerable y de pie, el hombre. Jose os MARIATEOUX. sawsq »amwmm ers wnrasm av