Amauta. taculdr de París es algo verdaderamente patético y conmovedor.
Hoy en dificil convalescencis. los inminentes y constantes peligros denuncio, vagamente. mis jóvenes compañeros de América. Recuerdo tantas cosas. 1Ah dichoso o que se fué a los veinte años a Paris. exclaman tantos desorbitados. El artista americano actual es absolutamente. otro del artis ts de la generación que nos precede. Los tiempos han cambiado. minuciosamente. Sólo salvados por sirenas, verdaderos milagros. nos impiden rompemos el alma totalmente en el inestable equilibrio de este ambiente, sobre todo a edad tan temprana. nosotros no debemos ser otra cosa sino sólo americanos. Recuerdo tantas cosas. Las posibilidades inmensas de la cultura europea, las intere ¡antes disciplinas cubistss, han tomado en América significación propia, porque han sido digeridas, quedando sólo las esencias en los alambiques indigenas, viniendo así a fortalecer, cimentar nuestra plástica. El Cubismo no existe en América, y ¡cuánto mejor. Admiro con todo fervor la obra prodigiosa de Picasso, mago de la inquietud; pero entiendo que serlo, fatal para el arte americano cultivar su milagro. Tenemos grandes fuerzas propias.
Si la pintura europea gira, más o menos distante, en torno a Pablo Picasso, la americana se siente arrebatada por Diego Rivera. De manera global panorámicamente podriamos decir como Nietzcbs sobre los discípulos de Hegel: Todos los cubistas son unos burros, menos ñcasso. Igual en las otras artes. Lo de siempre: el grande comiéndose al chico.
rios grandes pintores: Carlos Méridn está entre ellos. Trabajaba ya con éxito, habia encaminado de manera admirable sus investi gaciones cuando Diego Rivera estaba en su interesante evolución ubista. Muchos de los pintores compañeros de Mérida, y algunos criticos europeos, han tomado tanto interés por su primera época como por su obra última.
te, no se encuentran influencias de Diego Rivera, maestro suyo, con quien trabajara en los muros de la Secretaria de Educación.
El arte trata de lo particular. Donde no hay originalidad no hay arte. Las ideas generales son sus antitesis. Cómo podría interesar nos el rebaño!
Carlos Mérida es la personalidad, artística más concreta que tiene hoy Guatemala. Ninguno entre nosotros es dueño de un arte más dominado ni con más sangre nuestra que él. la única Vida internacional interesante que tienen nuestras pequeñas patrias es la que le proporcionan sus hijos pródigos. Mérida ha lomdo multiplicar y depurar su sensibilidad criolla. Obra densa, autóctona, orientada por admirables temperamentos. Sus figuras tienen un ritmo natural de vida como nuestra respiración. Gracia hierática y fuego hondo. El sistema planetario de Mérida está completo. Hay, sin duda, leyes que le rigen y que él no conoce plenamente. El horizonte se abre a cada paso, como la puerta de una catedral. Transposiciones de lirismo sereno, sensibilidad tierna y grande.
lla. Pintura inteligentemente sencilla, sintéticaradmirables sumas y admirables restas. Hay geometria sngélica en la hermandad con que se sostienen sus líneas. Ha palpado los objetos antes de pintarlos: en arte puro, una botella es. tan interesante y dificil Como la cabeza de una virgen. El arte de Carlos Merida ha supri. mido fronteras a la Patria, dándole una feliz calidad universal. Hay sensación mórbida, placer sensual, como si se acariciass un seno, cuando se logra dar la poesia de la forma, me han ssegumde varios pintores El instinto espiritualizado, vibrandg en el. pincel con el calor de todo el cuerpo, tiene una pulsación perso nui, cada hombre ama a su modo. Hay suave y fuerte sensibili dad sin literatura en la obra (le nues tro pintor. Gracia robusta, ligera, que tiene al par ese vigor pesado, voluminoso, de las carnes de color de tierra de nuestros indios. Así también los paisajes frescos, humedos, con el olor de la tierra después de la lluVia tropical, con esa tonalidad única del paisaje nuestro. lavado a latigazos. Se estremece toda la carne mia, nostálgica, con estos fragmentos de la apoteosis de nuestra tierra y nuestro sol. Sólo asi, por fuerte evocación poética, el paisaje reinventado en la tela, recreado, cobra significaciones inefables. toda la obra de Mérida tiene denso su carácter netamente decorativo, americano, una amplia intensión contemporánea. Ha Sido toda su vida pintor y sólo pintor, a pesar del tiempo terco. sin esa admirable dedicación, verdaderamente heroica en nuestra Patria, en donde su obra es demasiado pintura, porque no hay nin En América tenemos vaEn Mérida, recordando cronológicamen La natural gracia poética de una canción crio desconfianza, inconformidad con todo lo hecho ¡con todo. wmrmew swímno. w»u mee eemwm 33. Sqonidoíntimojde a ron Marzo va sonando en niños. frutas. la estación se deshace en crepúsculos puros.
oyendo ese camino que partió de setiembre, sé que tu ingenuidad llegaba hasta lo blanco. lo lejano seria que un pájaro pasaba por tus ojos de entonces.
por eso aumento mi soledad. busco silencios nuevos, el silenc¡o que nos lleva hasta lo pnminvo. o deshacerme en árboles, en aguas, en piedras, hasta llegar al dolor del hombre que en las ciudades se vá, se vá, en gritos de músculos. marzo que llega casi hasta las siembras. en charlas de niños. los abecedarios. ya habrá llegado a la sierra con su ponchito bordado de nubes azules hasta las lluvias crecidas.
animo esta mañana flameando el corazón y vuelvo: alguien pudiera pasar por lo que no sentí.
mas, todos los que partieron por mis manos. en serpentinas de ausencia llegaron hasta el invierno.
acariciando las lejanias una crucecita de tiempo ha reventado entre mis dedos.
me olvidaba de los juegos que sembré en tierras de otoño. alzando las lluvias.
sin embargo marzo. acomodo estrellas para todas las albas, para que no vayan. posarse tan lejos los rines de los gorriones. VARALLANOS. osr 1928.
gún ambiente artistico (ninguno. no habria logrado llevar, sin claudicaciones, su labor, allá inspreciada. Hay que darse cuenta g de la fuerza, de la confianza en si, del amor necesario, de ese magniíico respeto a. si mismo, indispensable en arte, que ha necesita do para realizar su evolución. Porque, a. pesar de ser un renacimiento indigena, de plástica maya, de lo más profundo, de lo más medular, de lo más nosotros, su obra, por incomprensión, es ex tranjera en la tierra que la ha hecho germinar. Felizmente, México, no sólo es la gran esclusa que detiene la corriente imperialista, sino que por la misma fermentación social y la calidad de la raza tenía que ser, de manera imprescindible, la tierra en donde adquiriera firmeza, conciencia de ser, el arte americano.
Se ve en Carlos Mérida una gran agilidad espiritual, maleabilidad, conquista perpetua y una orientación perfecta desde su más temprana edad. Fácilmente se notan las escalas de su ascenso, grandes diferencias de temperatura de año a año. Esa constante. es de las cualidades más nobles en los artistas puros. Ya Walter Pater anunciaba como necesidad, como sistema, verdadera escuela, per fecta disciplina estética, la rebelión perenne contra si mismo, la eterna inconformidad. Leo en Sainte Bauve: Il serait bon pour esprit de faire tous les ans uné. chose nouvelle, et de les traiter comme la ten e qu on ensemence tantot une facon tantot une autre. Qué hará Mérida en América después de su segundo viaje a Europa?
Mérida llegó a México pocos años después que regresara de su primer viaje a Europa. Se creara aqui su adolescencia necesidades absolutas de libertad en el ambienthque no ha vuelto. de la gran incubación pictórica animada por Apollinaire: los Fauves y los Cubistas. Anita Brenner, en su escrito Renacimiento Maxi cano. sitúa así su acción de entonces: Carlos Mérida. que pre¡