. la interpretación. América. no cabe duda que en arte, los mejores frutos son los del Arbol Genealógico. asi se ve a la pintura de América tomar posesión de si misma, verdadera conciencia de sér, de fuerza, y ya esa ¡orientación, que debe ser definitiva, es un gran triunfo para. nuestros Primitivos. en la labor de desasnar la pintura americana que nacía muerta por el oropel, por el pintoresco, cursl literatura, hojarasca que seducía a los pocos pintores sin técnica ninguna, sin sentimien. to indígena, desastrosamente afrancesados o italianizantes; pin tores que se reducían a pintar simbolos superficiales: chinas poblanas, etc. la pandereta. e! pierrot de la pintura americana?
Carlos Mérida fué quien emprendiera la difícil tarea de orientar los por el cauce actual, elevando a valores significativos, depuran do, hasta lograr iniciar la plástica americana. Pocos, entonces, llevaban o simpatizaban por el camino que abría Mérida, rºdeado de indiferencia. yo creo que ningún otro pintor americano ha encauzado esa revalorización con una hermandad más perfecta, con el genio mismo de la raza, sabiendo darle un impulso ampliamente moderno. de una liberalidad total. Dos o tres pintores más de América han logrado realizaciones más acabadas que Carlos Mérida; pero es na cesario no olvidar que él fué el principal iniciador de esos trabajos. He aqui la afirmación rotunda del mismo Diego Rivera: Carlos Mérida ha realizado, de algunos años a. esta parte, una labor de americanismo extremadamente interesante: el fué el primero en hacer entrar dentro la verdadera pintura, el pintoresco ame. ricano. México, el pais que tiene más entidad, fué la tierra que te eundara los nuevos impulsos. Fenómeno natural por la alta cali dad ra ciai. La pintura americana. cuando no existia, era algo. inexplicable. Saint Simon asegura que el arte de Xun pueblo es una resultante social y racial: México tiene arte propio. claro!
No es, desde luego, el asunto tratado lo que es regional, lo que es nuestro. El público piensa que un pintor que hace cuadros anacdóticos con indios comerciando telas, etc. o que pinta natura lezas muertas con nuestros frutos, un sombrero charro, algún ties to indigena, etc. está ya trabajando en arte americano.
Algo semejante pasa en música, en arquitectura, en letras. El empleo de cierto léxico criollo no asegura una emoción autóctona. como pensar que el espíritu moderno consiste en hacer cdas. los automóviles. La esencia de las cosas es la que nos in teresa. El automóvil es, además, en la conciencia del mundo, más efímero que el claro de luna.
El alma de un arte yo esté. propiamente en el asunto que tra ta. Sobre el tema trabaja el sentimiento. Sobre el tema se hace Deben hacer transposiciones totales del artista. digestión. y, con las reacciones autóctonas, devolver una esencia indigena de la anécdota indígena, del paisaje, del folklore, de todo lo pintoresco que embarranca a. tanto principiante porque, sin estilo, sin ese baño en las corrientes más hondas de la raza, no pueden tener ningún valor universal. hasta entonces, lógicamen te, aparece la plástica americana. La plástica es un valor universal, porque es neianiente poética en el más amplio sentido de la palabra Nace de ver las cosas por adentro. La plástica es la parte esperanto de la pintura, la cualidad que la hace regional en todas partes. Mientras la pintura americano. no había logrado esa crista lización que hasta hoy empieza a obtener. carecía de un elemen. to esencial y unive rsal. Hay muchas plásticas, siendo, fundamental mente, una, asi como la poesia: sensación inefable, elevación, redención divina del hombre.
Un kodak en manos de un inglés, de un español, ruso o francés, tomará, invariablemente, las escenas que le pongan enfrente.
La pintura pintoresca de tantos americanos indios fotogénicos, flores, volcanes es tan anodina como las postales de un l(odak en manos extranjeras que no sepan ni seleccionar. Carece del elemento fundamental de la pintura: la plástica.
Se necesita ser muy americano para poder pintar a nuestra rAparte de tantas otras cosas!
Nuestra pintura actual tiene una orientación clásica: espíritu. constante de revolución.
Ser americano medularmente. Veo ya a la Pavlowa bailando nuestro Rabinal Achi con reminiscencias de la Muerte del Cisne!
Corte del Rey Sol, Rubén Dario en Versalles, siglo XVIII. Marqués de Fiestas Galantes Veriaine. es, verdaderamente, ur)
prodigio. fuerza de su genio. Sin embargo.
Diego Rivera, pintor de la Revolución, menºsprecia. los in telectuales mexicanos y, probablemente, a todos. Asegura que su obra sólo el pueblo puede comprenderla, porque es del pueblo, Pintura barbussista, comentara Morand. Unica frase un poco acertado. en la disparatada prosa sopor el pueblo, para el pueblo.
bre el gran pintor. Morand, como que no tiene mucha sensibilidad para esas cosas.
Carlos Mérida tiene la terrible y grande aspiración de ser únicamente pintor americano. Igual a Chagall, que es ruso siempre, imprescindiblemente de una gloriosa manera automática, como el timbre de la voz o la faz pura el color de la piel, ancestralmen te, Carlos Mérida desea ser americano.
lación de las estepas.
Yo pienso que los camaradas, al verse en los frescos de Diego Rivera, no comprendiendo gran cosa de su admirable obra, no podrá agradaries encontrarse con rasgos caricaturescos y manos demasiado robustas. La misma Virgen si viera los trozos de algo na virgenes flamencas enteramente mongólicas. las creaciones de Giotto por ejemplo virgenes tan bellas que se arrepintieron súbi tamente de ser caricaturas, tal vez só. lo sonreiria. Hacia la magnífica sutileza de expresión de un Chagall, tien den todos los vigáu es del joven maestro guatemalteco. Chagall logra, tanto como el alemán George Grosz, ser de su tierra, medular mente. Hasta en esa pintura que tiene la gracia angéllca, repentina, de los cuadros de niños, de locos o los retablos de nue5v tras iglesias, pintura en donde todo es felizmente inesperado, en los propios límites de la ingenuidad y de la fantasia, Chagall lo gra dejar sus huellas digitales marcadas con sangre eslava. La juventud de Mérida, pasada en la naturaleza milagrosade la Cordillera, en los departamentos occidentales de Guatemala, a orillas del Lago de Atitlán en tierras de México¿ ha absorbido, casi por ósmosis, su color incomparable. Ha vuelto a Europa, nudvamente, para aumentar sus capacidades, para continuar el dificil aprendizaje pictórico de saber mirar. Con la vieja cultu ra medi terránea, que sólo a la exasperaci6n generosa de Diego Rivera to leramos no tenerla en cuenta (1. se vuelve a la patria viendo mejor, con una mirada más clara y sintética, más mesurada, más fina y analitica, hasta lograr fijar las modalidades de nuestra tierra pródiga Bien se ve que ustedes son tropicales nos dicen a menudo, hasta en Madrid, cuando nos derramamos por necesidad, a veces en vanos alardes. Quién sabe por qué (ilusa los españoles.
están más lejos de nuestra sensibilidad que los franceses, raza, idioma, religión, etc. Cultura nórdica, alemana, Ortega y Gasset. Hay un fuerte chauvinísmo en la corriente actual del arte americano, sintoma natural que es balagúeño. Volviendo de Europa, en la extrema juventud, yo creo que se llevan ojos nue vos que saben mejor pesar y medir.
mar latino se oye el coro de las musas moderatrices invocadas por Claudél. El mismo Diego Rivera vino a Europa a aprender las disciplinas clásicas que fueron robusta semilla en su tierra po tente: a su obra gigantesca de las más durademsy grandes de este cuarto del siglo XX toda esa ciencia le sirvió yd e punto de apoyo, de trampolín para su musa indigena.
Tengo, en mi conciencia, en sitio aparte, la obra de Diego Rivera y la obra de Clemente Orozco.
Hay jóvenes pintores que creen venir a sorprender. Europa con lo que ellos entienden por arte americano, trayendo. sólo el aspecto pintoresco, escenas tipicas, pero sin resolver ningún pro blema, sin interpretación, sin ningún sentimiento autóctono, sin ninguna idea de plástica aborigen. tales obras no pertenecen a la pintura americana ni a ninguna clase de pintura. La corriente del sentimiento americano, la verdadera esencia, corre profunda y pocos la logran porque pocos tienen erudición y sensibilidad para llegar a mi temores de honda.
El viaje a México, en donde hay un interesante movimiento pictórico, organizaciones más o menos técnicas y modernas, ser virá de muchísimo a la joven pintura americana.
Para un joven artista nuestro es peligrosísimn la venida a Europa. Numerosas corrientes, que sólo tienen afinidades lejanas con la propia, accionan sobre la sensibilidad casi virgen. Es como un linchamiento del alma, lucha angustiosa que yo sufri y que siento aún. Los veinte años de un tropical suelto en la vida ten El gran pintor ruso, hasta en un ramo de flores tropicales, posee no sé qué inefable deso. pesar de. Sobre todas las playas del.