. aficiones burocráticas le alejaban de los campos y de las industrias por juzgarlas ocupaciones de esclavos y villanos.
La mayor parte de los cónquistadores y descubridores del siglo XVI, eran gente desvalida; pero no les inspiraba el móvil de encontrar una tierra libre y rica para prosperar en ella con su esfuerzo paciente: guiábalos solo la codicia de riquezas fáciles y fabulosas y el espiritu de aventura para (alcanzar gloria y poderío. si al lado de esta masa ignoránte y aventurera, venian algunos hombres de mayor cultura y valía, impul saba a estos la fé religiosa y el propósito de catequizar a los. naturales (6)
El espíritnreligioso. en si, a mi juicio, no fué un obstáculo pára la organización económica de las colonias. Más espiritu religioso hubo en los puritanos de la Nueva lu glaterra. De él sacó precisamente Norte América la savia ÚFM:Ú espiritual de su engrandecimle nto económico. En cuantoa religiosidad,. la colonización española no pecó de exceso.
La República que heredó del Virreinato, esto es de un régimen feudal y aristoc rático, sus instituciones y métodos de instrucción públic a buscó en Francia los modelos de la reformade la enseñanza tan luego como, esbozada la organización de una economía y una clase capitalistas, la sista y cierta aptitud ordenadora. De este modo, a los vicios originales de la. herencia española, se añadieron los defectos de la influencia france sa que, en vez de venir a atenuar y corregir el concepto literario y retórico de la enseñanza trasmitido a la República rlao el Virreinato, vino más bien a acentuarlo y complicaro; La civilización capitalista no. ha logrado en Francia, como en» lnglaterrá, Alemania y Estados, un cabal desarrollo entre otras razones por lo inadecuado del sistema educacional francés. Todavia no se ha resuelto en esa nación de gestión del nuevo Estado adquirió cierto impulso progre. la cual hemos copiado anacrónicamente tantas cosas, prev blemas fundamentales como el de la escuela única prima ria y el de la enseñanza técnica.
Estudiando detenidamente esta cuestión en su obra Crear Herriot hace las siguientesconstataciones: En verdad, conscientemente ono, hemos permanecido fielesa ese gusto de la cultura universal que parecía a nuestros padres el mejor medio de alcanzar la distinción del espiri tu. El francés ama la idea general sin saber siempre lo que enticnde por ese término. En pleno siglo XX no tenemos aún un plan de educación nacional. Las ex penencias políticas a las que hemos estado condenados han reaccionado cada una a su manera sobre la enseñanza. Si se le mira desde un poco de altura, la mediocridad del. esfuerzo tentado aparece lamentable. 7) más adelante, después de recordar que Renán atri u buia en parte la responsabilidad delas desventuras de ¡870 a una instrucción pública cerrada a todo progreso, convencida de Izaber dejado que el espíritu de Francia se nzalagrase enla m:! idazl, Herriot agrega: Los hombres de 1847 habian conseguido para nuestro pais un programa de ¡nstrncción que no ha sido jamás ejecutado yni siquiera. comprendido. Nuestro maestro Constantino Pecqueur. lamentaba que la instrucción pública no fuese aún organizada socialmente, que el privilegio de nacimiento se prolongase en la educación de los niños. Herriotcuya ponderación democrática no puede ser contestada, suscribe a este respecto juicios sustentados por los Compagnons de Université Novulle y otros propugnadores de una radical reforma de la enseñanza. Conforme a su esquema de la Historia dela instrucción Publi ca de Francia, la revolucción tuvo un amplio y nuevo idea¡ lº edncaciorial. Con un vigor y una decisiºn de espíritu remarcables. Condorcet reclamaba para todos los ciudadanos todas las posibilidades de instrucción, la gratuidad de todos los grados. la triple cultura de las facultades fisicas, intelectuales ymorales. Pero después de Condorcet. vino Napoleón. La obra de1808. escribe Herriot. es la antítesis del esfuerzo de 1892. En adelante los dos principios Nuestra prensa, nuestra elocuen cm, se nutren de lugares comunes.
eonvertidpe en piarn. Amauta AF1 RMAC IONE La esperanza desfnlleee; nn¡rn. canina en el Alma popuhrPero nunc. muere del todo. Aún en lol pueblos transitorinmenla En política de nueatros pueblos son muchos los Bulanmea. quienes le hh burn que le! neonueje. tiempo.
Como el hierro le endurece y eobr contornos dehmt¡vol. olpc de martillo, Alí lou pueblan. si ¡un de hierro, tom lll templc. verdndern. golpea ele infortunio. La mn abialutn lealtad. mis pura. consiste en. or leal eon o min Lu vilezu que iremos y ha eondanamoe, no son vileu en nocotroe. teñemo¡ lu neones suficiente1 pur. exeulpirnonlu.
Todos ¡omo. en este sentido, proxenetas de nosotros ¡ni mos. Algunos lo son también de Ion demís.
Muchos jóv enas h;bhn de dinloear el curso de In hinori. revolucionar el mundo y darle vuelta de guante; Pero le ¡paci. unn pronto. nah la hipotermin. con cualquer puesto público.
El sueldo fin: en In quíninn inf lible pur. la fiebre revolucionariz.
Juventud sin idenlel, sin rebeldín. oh. con solo ¡pelitoh puede flotar como lu enhluzu vaeíu. Pero no sigue un rumbº definido ni puede, mucho mer os. abrirlo. Ni ¡un el bien ni par!
el mol. Flota, y nada mi. como los excrementos en los puerlol.
Lu libre: en el cuerpo el siempre ¡rotelea y conmi¡ernble. En el espíritu el repugnante.
Mi uel Urdu¡ehf antagónicos noºcesarán. de luchar. Los encontraremos, asi. al uno como al otro, en la base de nuestras instituciones tan mal coordinadas todavia. Napoleóri se ocupó Sobre todo de la enseñanza secundaria que debía ydarle. a sus funcionarios y oficiales. Nosotros lo estimamosen gran parte responsable de la larga ignorancia de nuestro pueblo en elcurso del siglo XIX. Los hombres de 1793 habían tenido. otras esperanzas. Hasta en los colegios y los liceos, nada que pueda despertar la libertad de la inteligencia; hasta en la enseñanza superior, ninguna parte para el cul to desinteresado de la ciencia o las letras. La tercera república, ha podido desprender alas universidades de esta tutelay volver a la tradición de los pretendidos sectarios que crearon la Escuela Normal, el Conservatorio de Artes y Oficios o el instituto. Pero no ha podido romper completamente conla concepción estrecha tendiente a aislar la cooperación universitaria del resto de la nación. Ha consérvado del imperio una afición exagerada a los grados, un respeto excesivo por los, procedimientos que habían constituido la fuerza, pero también el peligro de la edu cación delos jesuitas. 9)
Esta es, según un estadista demo liberal de la burgue sia francesa, la situación de la enseñanza en la nación de la cual. con desorientación deplorable hemos importado métodos y textos durante largos años.
desacierto a la aristocracia virreinal que, disfrazada de burguesía republicana, ha mantenido en la República los fueros y los principios de orden colonial. Esta clase quiso para sus hijos ya que no la educación acremente dogmática de los colegios reales de la Metrópoli, la educación elegantemente conservadora delos colegios jesuitas de Francia de la restauración. CQNCLUIRA. 4 Le debemos este