31 Amauta POR UI OGIO GARRIDO V SIONES DECHANCHAN. v¡s¡ou xw Me he sentado al pie de un muro largo. Me he sentado, des pués de vagar sin rumbo y sin porqué entre callejas, fortificaciones y palacios extintos. Me he sentado al pié de este muro largo. sin pensar, sin pensar.
El muro ae va por mi mano derecha, sin fin.
El muro se va por mi mano izquierda, sin fin. Mi cansancio estira el muro hasta el horizonte de las mont ñas y hasta el horizonte del mar. Aunque no veo ni las montañas ni el mar. El muro éste se va por mi mano derecha; se va por mi mano izquierda.
Frente al muro. qué hay. No sé. No puedo decirle. Está tan borroso todo!
Pero mis ojos, que sólo miran al soslayo, ven cómo el muro se va, sin fin, por mi mano derecha; se va, sin fin, por mi mano iz quierda. El muro es alto. Yo sólo sé que sobre él queda el cielo; el cielo, de un azul lácteo, ahora; sólo el cielo de un azul lácteo queda sobre el muro.
Pero, sentado, puede notar, casi próximas, las crestas escombro ses del muro por la derecha, por la izquierda. Quizás no es tan alto. Quizás! Pero sería imposible trepar por él. Lo siento bien yo. El muro es de color sepia azulada; sepia de tierra rñusgosa, se ca; podria ser más bien que sepia un cobre oxidado, sin brillo yj con fluorescencias azules y verdes.
Ahora está en sombra. Todo él en sombra. avienta su sombra, apasionada y concreta, sobre mi y sobre este espacio bonose. cuya vera me he sentado y que se va, paralelo al muro, sin fin. Sólo la crestería del muro esplende con brillos de oro jocundo. Qué habrá detrás del muro. De este muro corrido, sin puer ta, infinito? ¿Qué habrá. ºculta, acaso, la casa del Padre Xllsng. Porque ya El se fué. por detrás del muro. Ya se fué. aún no es de noche. Quizás si el Padre Xllang ha querido descansar y ha bajado. Quizás si lo hace asi todos los días. Quizás! cuando pienso esto brillan más las cresterias sinuosas del muro; brillan como asaeteadas por reflectores amarillos.
Ponga un oído sobre el muro. Silencio. Silencio. Silencio cuádruple. Silencio del muro. Silencio del Padre Xllang. Silencio de Lo que Está detrás del muro. Silencio mio. el universo se constriñe en este muro que no tiene puertas ni tiene fin yj en mi que me arrastro, como un gusano, a sus pies. Enelmbxroyen mi En el muro.
En mi.
Enf. del Nuevo Mundo pretenden desplegar para expresarse sin. mento, sm préstamo, sin retórica. Se les debe tener confianza y segun de cerca tan generosos esfuerzos. inscribir, entre los primeros trabajadores de este Renacimiento americano, los nombres de Juan Devéscovi y de Xavier Abril.
París. 7. JEAN CASS 0U. v¡s¡ou x¡
Xllang, el Supremo Decorador, pinta para mi sus lienzos verti ginosos 3! esta tarde me ha llamado, con un grito obscuro y conmina torio. Xllang, el Supremo Decorador, como siempre, pinta en tierra, en piedra, en nubes y en éter. Como siempre. Y, borra y vuelve a hacer. se equivoca. se exalta. diafaniza. rasga. conglomera. Siempre. Siempre. Desde que principia hasta que termina su larga jornada cuotidiana. Del Levante al Orto. De las montañas al mar. Xllang, el Supremo Decorador, ejecuta en este minuta galo pante fantasías arbitrarias y fugaces.
Xllang estruja duramente la levadura sepia de Chanchán; la estruja, la estruja hasta el estertor y después de unos últimos golpes de espátula, Chanchán se desparrama en ángulos violentos, broncínea y absurda. Acá y allá toques tajantes de sombras señalan las huellas digitales del Artista.
Xllang sacude sus pinceles, los lava en las aguas saladas del Nin, y, sin que yo sepa cómo, cuelga de los picachos más próximos del Aude un tul ligeramente teñido de índigo, un tul que convierte los montes en cristalizaciones de sulfato de cobre. Azules y extra terrestres. Xllang vuelve a lavar sus pinceles en las aguas glaucas del Nin y sobre el perfil quingueante de las montañas, crea el cielo con. soplo. Un cielo que fuera una sola y cóncava turquesa.
Todo esto en la unidad de tiempo de un relámpago.
Antes de que Xllang borre su pizarrón, vuelvo a mirar Chanchán, las montañas y el cielo. aún por una unidad más de un relámpago, Chanchán permsnece broncínea y absurda y las montañas cuajadas en cristales de sulfato de, cobre y el cielo, turquesa cóncava. antes de que Xllang borre su pizarrón, huyo de Chanchán en una carrera voraz. Joe Eulogio Garrido.
Del vocabulario muchicn: Xllang: el Sol.
Nin: el Mar. DWÁ 815151 A, En los caminos suaves deitu vaz floreclan los abedules de la tarde Suena el Violín del horizonte una sonata de nostalgia Se están muriendo lentamente los puertos en los ojos tristes de un sal ztana marinera en tierra. en el espejo de ámbar del crepúsculo, lánguidamente un sueño tuyo se despierta. ARMANDO BAZAN.