22 EL NUEVO. Ainauta DEREGHÓ POR CARLOS SANCHEZ VIAMONTE (PRÓLOGO DE LA cmc16u DE EL Nuevo DERECHO POR ALFREDO PALACIOS. EL Anz NEO. BUENOS AIRES, 1928. En febrero de 1920 p6c0s meses antes de aparecer la pri mera edición de este libro tuve oportunidad de patrocinar a un empleado del Frigorifico Armour, en un juicio contra esta compañia, por cobro de pesos.
Se trataba de la aplicación del Art. 157 del Cód. de Comercio, que obliga al patrón. pagar una mes de sueldo. por concepto de indemnización, al obrero despedido sin causa justificada y sin aviso previo.
Mi patrocinado, como todo aspirante a un empleo en la Compañia Armour, se habia visto obligado. condición previa a su aceptación efectiva a suscribir un documento redactado en los siguien Declaro aceptar cualquier resolución que la admi. nistración tome a mi respecto. sea la suspensión o la separación.
del puesto que me confía, renunciando desde este momento a todo reclamo, inclusive el mes de sueldo que determina el articulo 157 del. tes términos: Cód. de Comercio.
En la demanda me anticipé al argumento de la defensa ata cando de nulidad este documento, fundado en que la renuncia contenida en él fué impuesta por la empresa a mi patrocinado con todos. los caracteres morales y jurídicos de una extorsión; que esa renuncia era un acto ejecutado con discernimiento pero sin intención ni. libertad; que la disposición del art. 157 por ser una cláusula del con ticulares. trato de trabajo es de orden público. Que la cuestión juridica, en este caso. involucra una cuestión social desde que los empleados u obreros despedidos sin causa y sin aviso previo si no tuvieran el amparo de la ley, se entregarian a la mendicidad o a la delincuencia. lle vados de la necesidad impostergable de vivir.
Trabada la litis. el letrado de la Empresa rmour. doctor Rodolfo Moreno (hijo) que había sido mi profesor de derecho civil comparado. enderezó su argumentación hacia el punto central de mi tesis, a saber: la naturaleza jurídica del contrato de trabajo, caracterizado por el orden público sustituyendo a las voluntades parDebatimos largamente la cuestión doctrinaria suscitada por mi demanda, tomando ambos posiciones tan perfectamente definidas que podria permitirme calificarlas como viejo derecho y el nuevo derecho en oposición y en trance de agudo conflicto.
Sostuvo el doctor Moreno, con notoria erudición y muy ani. madamente, que el contrato de trabajo y en particular el art. 157 del Cód. de Comercio, sólo mira al interés individual de las partes contratantes, quienes pueden destruir sus efectos, porque no es de orden público ni existe ninguna cláusula en vigor que prohíba su renuncia. El Dr. Moreno siguió constantemente a Planiol en su argumentación y su alegato constituye una esforzada defensa del am d! dmwm mwú w? a wggme. derecho liberal individualista del Cód. de Napoleón y de todo el siglo XIX. Por mi parte, sostuve los principios del nuevo derecho, afirmando que, en todo este aspecto de la cuestión juridico social, el pro blema consiste en sustituir el concepto del Derecho Romano que ha ce del contrato la ley de las partes, por el principio del interés y de la voluntad sociales, imponiéndose a los individuos y haciendo de la ley el contrato de las partes. La libertad. decia es una realidad subjetiva y no existe. en un espíritu presionado por la urgencia impostergable de la necesidad. de vivir. En vano se arguirá con las viejas razones del de recho liberal, que, sin tener en cuenta la desigualdad de condiciones creada artificiosamente entre el patrón y el obrero por el abuso de la fuerza consolidada a través del tiempo, pretende hacer ley de la voluntad de las partes manifestada en el contrato. Voluntad de las partes dicen ingenuamente los optimistas del derecho liberal, olvidando que en el contrato de trabajo la ley ha si.
do hasta hoy la voluntad de una de las partes; la voluntad del patrón. En nuestro caso ello resulta con una evidencia insuperable, dados los términos del documento transcripto, que compartan una verdadera claudic nci6n de la personalidad humana. Aceptar el obre. to, por adelantado, cualquiera resolución que el patrón tonto. su respecto, renunciando, también por adelantado, a reclamar de ella, implica renunciar a la igualdad civil, a todas las garantias inalienables que la sociedad le ofrece o parece ofrecerle; en una palabra: resignarse a ser víctima de la injusticia y del abuso.
Tanto el doctor Moreno como yo nos extendimos prolijsmenta en el análisis del orden público, su naturaleza y su posible aplicación en el derecho civil, en el contrato de trabajo y en el caso par: ticular di art. 157 del Cód. de Comercio. Para el doctor Moreno, no existia el contrato de trabajo propiamente dicho. Por lo nienos, no lo aceptaba como diferenciado de la locación de servicios del Cód. Civil, para mi, el nuevo derecho significaba. en síntesis. reemplazar el concepto tradicional no intervencionista del Estado, que caracteriza a la locación del servicio, por el moderno concepto. del contrato de trabajo, cuyas cláusulas, determinadas por la ley, son de orden público y se imponen a las partes como el triunfo del in terés social sobre el interés individual de los fuertes que abusan de su fuerza.
El litigio fué resuelto a favor de mi parte por el juez Federal. de La Plata, doctor Clodomiro Zavalía, con fecha 16 ¡de julio de 1920 y la sentencia, moderada y oscrupulosa en todas sus partes. consagró el triunfo de mi tesis declarando, si bien no con caracter general doctrinario, que el contrato de trabajo, por lo menos en este caso del art. 157 del Cód. de Comercio y dado el carácter extremo de sistema que tiene la renuncia impuesta a sus obreros por el Frigorifico Amour, es de orden público y, por consecuencia, no es renunciable para las partes contratantes. No siendo apelable en re zón del monto reclamado, la sentencia quedó firme, constituyendo el primer jalón de jurisprudencia argentina en lo que atañe a la naturaleza jurídica del contrato de trabajo.
Me he perniitido recordar este antecedente. casi totalmente ignorado, porque pienso que el explica en cierto modo el inmora cidn honor que me dispensa el doctor Alfredo Palacios al confiarmc el prólogo de la segunda edición de El Nuevo Derecho. la obra argentina de mayor importancia en esta materia.
El libro del doctor Palacios me reafirmó en la posición que había adoptado y mantenido en el juicio a que acabo de referirml y hallé en sus páginas la vigorosa demostración histórico critica y sociológica que faltaba a mi percepción puramente juridica y doctrinario del problema. Desde entonces, ha procurado ir elaborando una tesis amplia y comprensiva que, conforme a una nueva filosofia del derecho, diese solución al conflicto planteado entre los intereses particulares y los intereses sociales.
Llevado de este afán, concentré mi atención sobre la cuestión.
medular del orden público y llegué a concretar mis conclusiones en un trabajo intitulado El Ocaso de la Libertad Juridica (1. En ese ensayo intenté una clasificación de los derechos individuales, separando los que atañen a la libertad de los que atañen al patri. monio. y sosteniendo que solamente los primeros son verdaderos derechos individuales, y que los segundos existen únicamente en función de la sociedad, de suerte que no es legítimo el interés individual que pretende oponerse al interés colectivo y trabar el cumplimiento de los fines sociales.
Recientemente, he publicado un libro acerca de La Libertad y su Garsntia (2) insistiendo en la demostración de que los dere chos relativos a la personalidad humana, los que constituyen y a guran la libertad individual, son de naturaleza diferente a la de los derechos patriinoniales y afirmando que nuestro siglo necesitl reivindicai los derechos de la personalidad. humana, asentando en éllos el nuevo derecho natural. que tiends. distinguir y separar el problema ético de la libertad, del problem. técnico relativo a la otganización y distribución de la riqueza social, producto del trabajo humano. Puede decirse agregaba qus todos los problemas do carácter social y, por consiguiente, de indole económica son sxtr. 1925.
1927. 1) o. uuw (2) Habeas Corpus.