Amauta A. 113 ¡LA REFORMA UNIVERSITARIA POR JOSE ºARI OS MARIATEGUI (Conclusión. Véase el número 12 de Amauta. REF9RMA REACCIÓN El 23 de Mayo reveló el alcance social e ideológico del acercamiento de las vanguardias estudiantiles a las cla ses trabajadoras. En esa fecha tuvo su bautizo histórico la nueva generación que, con la colaboración de circunstancias excepcionalmente favorables, entró a jugar un rol en el desarrollo mismo de nuestra historia, elevando su acción del plano de las inquietudes estudiantiles al de las reivindicaciones colectivas o sociales. Este hecho reanimó e impulsó en las aulas las corrientes de revolución universitaria. acarreando el predominio de la tendencia izquierdista en la Federación de Estudiantes. reorganizada poco tiempo después y, sobre todo, en las asambleas estudiantiles que alcanzaron entonces un tono máxrmo de ammac¡ón ¡y vi vacidad. Pero las conquistas de la Reforma, aparte de la supre. Slón de las listas, se reducían en verdad a un contralor nó formalizado del estudiantado en el orientamiento o, más bien, la administración de la enseñanza. Estaba formal mente admitido el principio dela representación de los estudiantes en el consejo universitario; mas el alumnado, que disponía entonces del recurso de las asambleas para manifestar su opinión frente a cada problema, descuidó la de Signación de delegados permanentes, prefiriendo una influencia plebiscitaria y espontánea delas masas estudiantiles en las deliberaciones del consejo. aunque encabelaba a estas masas una vanguardia singularmente aguerrida y dinámica, sea porque las contingencias de la lucha Cºntra la reacción interna y externa acaparaban demasiado su atención, sea porque su propia consciencia pedagógica no se encontraba todavla bien formada, es lo cierto que no empleó la acción de las asambleas, de ambiente más tumultuario. que doctrinal, en reclamar y conseguir mejores métodos. Se contentó. a este respecto, con modestos ensaY05 y gaseosas promesas destinadas a disiparse apenas se al íºl meciera o relajara en las aulas el espiritu vanguardista. La reforma universitaria como reforma dela enseñanZ a pesar de la nueva ley orgánica y dela mejor dispos¡ción de una parte de la adolecencia, habia adelantado, en consecuencia, muy poco. Lo que escribe Alfredo Palacios sobre parecida fase de la Reforma en la Argentina, puede aplicarse a nuestra Universidad. El movimiento general que determina la reforma universitaria, en su primera eta dice Palacios se concretó solo a la ingerencia estu dlantil en el gobierno dela Universidad y la asistencia libre Faltaba lo más importante: la renovación de los métodos de enseñanza y la intensificación de los estudios, y esto era de muy dificil realización en las Facultades de Jurisprud ºncia, que habían permanecido petrificadas en criterios Vlelºs. Su enseñanza habia conducidoa extremos insospecllados. Puras teorías, puras abstracciones; nada de cien. Cla5 de observación y de experimentº. Se creyó siempre que de esos institutos debia salir la élite social destinada a ser clase gobernante. que de allí debía surgir el financis ti. el diplomático, el literato, el politico. alieron, en cam10. con una ignorancia enciclopédica, precoces utilitarios, caPaces de todas las artimañas para enredar pleitos, y que la vida fueron sostén de todas las injusticias. Los es.
tudiantes se concretaban a escuchar lecciones orales sin Cunosidad alguna, sin ánimo de investigar, sin pasión por búsqueda tenaz, sin laboratorios que despertaran las energías latentes, que fortalecieran el carácter, que discipli ar la voluntad y que ejercitaran la inteligencia.
Por haber carecido nuestra universidad de directores como el doctor Palacios, capaces de, comprender la renovación requerida en los estudios por el movimiento de reforma y de consagrarse a realizarla con pasión optimismo, este movimiento quedó detenido en el Perú enla eta pa axque pudieron llevarlo el impulso y el esfuerzo estudiantiles. x Los cuatro años últimos han sido desfavorables para el movimiento de reforma umversitana en el Perú. La expulsión de 26 universitarios de la Universidad de Trujillo en noviembre de 1923, preludió una ofensiva reaccionana que, poco tiempo después, mov1hzó en la Universidad de Lima a todas las fuerzas conservadoras contra los postulados de 1919 y 1923. Las medidas de represión em. pleadas por el Gobierno contra los estudiantes de vanguardia de San Marcos, libraron a la docencia de la vigilante presencia de la mayor parte de quienes mantenían alerta y despierto en el alumnado, el espiritu de la Reforma. La muerte de dos jóvenes maestros, Zulen y, Borja y García, redujo a un número exigua a los profesores de aptitud renovadora. El alejamiento del doctor Villarán trajo el abandonode su tendencia a la coope.
ración con el alumnado. El rectorado quedó en una si tuación de interinidad, con todas las consecuencias de in hibición y esterelidad anexas a un régimen provisorio.
Esta conjunción de contingencias adversas tenia que producir inevitablemente el resurgimiento del viejo espí. ritu conservador y oligárquico. Decaidos los estímulos de progreso y reforma. la enseñanza recayó en su antigua rutina. Los representantes típicos de la mentalidad civilista restauraron su pasada absoluta hegemonía. El expediente de la interinidad, aplicado cada día con mayor extensión, sirvió para disimular temporalmente el restablecimiento del conservantismo en las posiciones de donde fuera desalojado en parte por la oleada reformista. En las elecciones de delegados de 1920, se bosque jó una concentración de las izquierdas estudiantiles. Las plataformas electorales sostenidas por el grupo, que prevaleció en la nueva federación, reafirmaban todos los pos1 tulados esenciales de la Reforma. Pero nuevamente la re presión vino en auxilio de los intereses conservadores.
El fenómeno caracterlshco de este periodo reaccionario parece ser el apoyo que en él han venido a prestar a los elementos conservadores de la Universidad las mis. mas fuerzas que, obedeciendo al impulso histórico que determinó su victoria sobre el civilismo tradicional, decidieron en 1919 el triunfo de la Reforma.
No son éstos, sin embargo, los únicos factores de la crisis del movim¡ento umvers¡ta no. La juventud no está totalmente exenta de responsab1hdad. Sus propias insurrec ciones nos enseñan que es, en su mayoria, una juventud que procede por fáciles contagiosde entusiasmo. Este. en verdad, es un defecto de que se ha acusado siempre al hispano americano. Vasconcelos, en un reciente artículo, escribe: El principal defecto de nuestra raza es la inconstancia. lncapaces de perdurar en el esfuerzo no po. demos por lo mismo desarrollar un plan ni llevar adelante un propósito. V, más adelante, agrega: En general hay que desconfiar de los entusiastas. Entusiasta es un adjetivo al cual le debemos más daños que a todo el resto del vocabulario de los calificativos. Con el noble vocablo entusiasmo se ha acostumbrado encubrir nues tro defecto nacional: buenos para;comenzar y para prometer; malos para terminar y para cumplir. Pero más que la versatilidad y la inconstancia de los alumnos, obran contra el avance de la Reforma, la vaguedad