III DOCTRI NA ARTE LIMA 1928 LITERA U RA U A I Carta de Romain Ralfaad a Constantino Baimont. ivan Bunin. EI. Re descubrlm¡mto de América. iii. La Acción Deo adente, Waldo Frank Lºs delitºs política sociales, Luis Jiménez de Aaúa; Arte Peruana: Teresa Carvallo, Coello, Laymito. Gira, por Martin Adán. La Refor la Universitaria. conclusión) por José Carlos Mariátegui. Nactur por Nicanor Delaiuenfe. Cuatra años de dictadura, por Miguel de Unamuno. Unidad Aatt ¡mprrlalísta. El poema de Xavt:r Abril Pºr. Castilla Báltico. por julio del Prado. Nicara tua, por Blanca Luz Brum. Poema de Siberia, por Xavier Abril.
Ptmna quichun ella campesina, por José Varalianos. Pronsa litera riº histórica del Perú, por Cristóbal Men Norte, por Serafin Delmar. Elngia. Miss Bac nr, por Enrique Peña Barrenechea, con una ºfi polémica contra josefina Backer, por Martin Adm. El Maludn. Pºr Estuardo Núñez. Nueva Dlrerha, por Carlos Sánchez Viamonte. Poe, precursor de Einstein, por Hugo Pesce. La inmoralidad.
de la inteligencia para, por Marti Casanovas La multitud, por Ricardo Martínez de la Torre. La llegada a Moscú, por Carmen Sam. Su Mn o del Tawantinsuya, por Luis Valéárcei. Poema. por Alejandro Peralta. Spengler. el Der:rhb, por Carios Manuel Cox. 1urganws. nuestra raza, por José Bejarano. Perqriao, por Samuel Ramirez Castilla. Prefacio a la Exposiciín de D:v¿s:avi y Abril, por jean Cassou. Bordey Dársena, por Armando Bazán. Visiones de Chanchdn, Pºr. Eulogio Garrido. Tristán Maraf yy su labor en Bolivia, por Abraham Valdez. Na existen nacionalidades en nuestra Amlrlca. por ºtra. do Gallegos. Cardíagmma, por Alberto Espinoza Bravo. La Vida Económica, Cróniea de Finanzas, Comercio, Agricultura. Gana»
dºña. Mineria, Industria, Transportes! Seguros, Estadistica. LIBROS REVISTAS. Prálaga de cansinas Assens El Amº. lºsnero de Martinez de La Torre. CRONICADE LIBROS CRONica DE REV! STAS. Notas criticas de Martin Adán. Estuardº Maria Wiesse, Oquendo de Amar y José Diez Canseco. cilar. Cualquiera que sea el ideal de nobleza humana que. CARTA DE nomanr ROLLAND. Constantino Belmont. Ivan Bunln. POLEM OA Yo comprendo, yo comparto, Balmont, Bunin, vuestro dolor, vuestra amargura. No hay peor miseria que la de haber visto derrumbarse el mundo que hemos amado y saber que ha muerto para siempre. en el triste exilio, no encontrar en torno de si más que el egoismo indiferente o la intolerable piedad de aquellos que perma necen extraños a vuestras penas, que vuestras quejasyifa tigan y que tienen prisa de volver a sus propios intere ses.
Vo comprendo que os hayan herido las palabras que dirigi en octubre último nó al gobierno (lo preciso de de paso) sino a vuestro pueblo ruso que festejaba el aniversario de lo que para vosotros es el fúnebre doble de un pasado destruido. Comprenderia aún que estas palabras me hubieran valido vuestro odio; y si vuestras dos cartas no me lo han manifestado, os lo agradezco como un valor espiritual que aumenta la estima que conservo por vosotros. Espero de este dominio de vosotros mismos que os permita hoy escuchar con calma a alguien cuyo pensamiento va. forzosamente. a chocaros. No; no olvido jamás lo que han costado die2 años de Revolución Rusa. Sé qué suma inmensa de dolores.
Me es aveces abrumador pensar. en esto.
Pero en el duelo empeñado hoy entre la Rusia dela Revolución y los Estados del mundo, yo no puedo va pueda representar una élite de emigrados rusos, de la cual vosotros sois, Balmont, Bunin, las más grandes vo ces vosotros lo sabéis. oh hombres de ojos lúcidos!
abrumados de desilusiones no es el ideal que en Euro pa os ha atraído aliados! Vuestros aliados se recluian en la peor reacción de orden moral burgués y de imperia lismo de negocios. En sus manos no sois sino instrumen amá bien lo, tos. en esta Rusia que vosotros sabéis ellos no piensan sino a fin de que vuelva bajo su tutela y de explotarla como hacen con todos los pueblos de la tierra, demasiado débiles para resistirles!
Vemos claro, vosotros y nosotros, en los móviles de idealismo de que nos hartan los pickpackets de la politica del Viejo y el Nuevo Continente que se reparten o se disputan. en conferencias internacionales o en tratados se cretos. los despojos del mundo bien entendido que en nombre de los Inmortales Principios o del Dios seco (Dry God) que se ingurgita a Nicaragua. Frente a ellos, yo veo en Rusia un pueblo que trata, al precio de sufrimientos sin nombre, crear un orden nuevo. Este orden nuevo se nos muestra todo sangran te y manchado, como los frutos humanos que se acaba de arrancar del vientre de la madre. pesar de la re pugnancia. pesar del horror. a pesar de los errores cruces y los crimenes, yo voy hacxa el mño, tom o al recien nacido. él es la esperanza, la esperanza mrserable del porvenir humano. Es vuestro, a pesar de vosotros. lF Balnwnt. Bunin, dos de las más ilustres emigradºs ru sos, rraceiarrarías como todos sus congíneres, dír¡ginaa. Romain Rol! and una carta en la que se quejaban dt! sflentm encontradº por un llamamiento de rscrítorzs rusos que permanecían en Rusia a sus colegas de Europa tantra. mm sovr? tica. Tomamos de Europe la respuesta de Roman: Ra land que, a pesar de sus nser vas, es una magnífica drjmsa dr la Revelación.