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vilmaúta cordia entre el capital y el trabajo, concordia que se entendía co mo la sumisión incondicional del obrero al, patr6n, para que éste lo explotara; el Cristo que envia sus rayos desde el Sinai, para fulmina. toda rebeldía y toda protesta contra la injusticia social.
El Cristo nuestro es el Cristo humilde, el que se adora en la choza de los campesinos, el que vive en el corazón de los trabajadores, el que fué bálsamo de consolación que abrió sus brazos en el Gólgota, pero hay que recordar que no los abrió para todos, como dijera el señor Licenciado Herrera y Lasso, sino sólo para la humanidad doliente, para los de abajo, ya que ¡desposey6 a los poderosos y elevó a los humildes! Si un poder extraño viniera contra México, pretendiendo apagar la hoguera revolucionaria que encenderá a la América en una suprema aspiración de justicia social más efectiva, soñando en alcanzar una humanidad más bella, quiero creer que en esa caso de desgracia para el pais, el se ñor licenciado Herrera y Lasso iria codo con codo, junto con nosotros, a defender la patria ensangrentada; pero ¿y el elero. No volveria a defender sus privilegios aprovechando esa intervención a seguir su política de contemporízación, recibiendo, como otras veces, bajo palio a los invasores Las primeras manifestaciones de agitación interior coinciden con la agitación en el extranjero. aDl ovechando la malquerencia de los intereses que, fincados más allá de nuestro territorio, se sienten heridos en México por las laYes impuestas por la Revolución, y los otros grandes intereses, sus aliados de clase, que se sienten amenazados en lo futuro, portlue ven en nosotros y en esas leyes, la semilla que dará fruto en América. Nosotros, señoras y señbres, estamos en nuestro pues. tº. y cualquiera que sea la suerte que nos depara el destino, defenderemos la patria nuestra, nuestro México, pero también detenderemos hasta lo último esos principios de emancipación proletaria, que son como la patria de la humanidad. UN DISCURSO NOTABLE EN EL CONGRESO Pero si es brillante la defensa del licenciado León, demostrando que el Gobierno de México no tiene ningún conflicto; el conflicto es del clero mexicano. Las leyes están en vigor; el Gobierno sostiene y sostendrá que todos debemos sometemos a ellas, en cuanto el clero se someta a ellas, recibirá los templos para el ejercicio del culto; y si no se somete, continuarán abandonados; la ley tendrá que obedecerse, y si no se quiere obedecer la ley hay que hacer una rebelión, derrocar al Gobierno y poner uno que la desobedezca o que la reforme. cosa que seria del agrado del curita, Sánchez, también el licenciado Antonio Días Soto y Gamº pronunció una elocuente pieza oratoria en el Congreso de la Unión, con motivo de la discusión del Memorial de los Obispos.
Comenzó, entre los delirantes aplausos de millares de oyentes, con estas palabras, demasiado expontáneas para no ser sinceras: Quiero decir, y sé que conmigo están todos, creyentes y no creyentes, protestantes, católicos, escepticos, todos los hombres Pensantes de esta Asamblea y todos los hombres en el pais que no estén preocupados, quiero decir esto: no hay ada, no conoz00 nada, no conocemos los humanos nada más hermoso, nada más revolucionario, nada más conmovedor, nada más santo, nada más prºgresista, que el Evangelio de Cristo; pero desgraciadamente, hada también conoce la humanidad más reaccionario, nada que haYa constituido una rémora más peligrosa para el progreso, que la IE lesia Católica. Yo, cristiano, estoy de acuerdo con el compa ñero Cerisola en muchas cosas; pero no estoy de acuerdo en que la. Revolución quiera descristianizar a México. La Revolución quiSíera que todos los católicos se volvieran cristianos y que nosotros los revolucionarios también fuéramos, cristianos; nosotros los revolucionarios también, haciéndonos superiores a todas nuestras flaquezas, porque la Revolución en medio de sus grandezas ha teñido errores, como todo lo humano, y por eso Cristo vino a redi mir a los pecadores, a nosotros los hombres, pequeños y falibles.
Quisiera también que la Revolución tuviera el valor de enarbolar la bandera de Cristo, y ver si así es posible quitársela a los católicos, a la Iglesia, que indebidamente la enarbola, porque la Igle8ía ya no es cristiana. Fué cristiana en la época de las persecusiones, fué cristiana con Pablo y con Pedro, fué cristiana en aquella época en que luchaba con los humildes, y por eso los proletarios fueron cristianos; pero desde que se hizo rica, desde que cometió el crimen imperdonable, el crimen que no perdona Cristo ni Perdona Dios, como dice Papini, el crimen de ser rica, desde que ººn Constantino, protegida por él, empezó a tener riquezas, la. 27 hanto ydel la Ciudad y del Hombre Moderno. Para Haaff Koizof. WENA. Hacen 2000 años que el hombre nace en la ciudad. Entornilla sus huesos ala Urbe, yvive po, bre, grotesco y miserable.
Algún cambio de Bolsa lo fuma millonario, pero el muere roto sin esperanza alguna. El Hombre Ciudadano es más triste quela tierra. Soplan los vientos como cuchillos; y él a penas puede caminar, porque el dolor lo absorve y lo golpea y lo llena de tierra hasta las narices. En esta sube y baja, el hombre nuevamente se para, y entornilla sus huesos a la Urbe. procrea y extiende, pero en cada creación se dueley se joroba. El Hombre ya no tiene camino a donde ir. sabe que ha de comer de su propia carne.
El Hombre es un canto de la Ciudad. El. canto rojo que al,, iin y al cabo ha de entregarse al viento y quemar con su dolor el cielo. El cielo que nos hace tanto daño. Pero el Hombre. Nadie sabe de él que.
es un HOMBRE! Porque lo ven hundido y sucio de barro hasta las solapas. él, acaso muere un día. pero en su muerte se llama LENlN el hombre!
Xab¡e¡á AbríL.
Iglesia, hay que decirlo muy alto, se ha apartado de su fundador, se ha apartado de Cristo y hay que gritar aqui, en el seno de esta. Asamblea política, lo que grité frente a los campesinos, en congreso memorable, mereciendo su aprobación: La Iglesia, la Igle. sia Católica ha traicionado a Cristo. Toda la República, abso lutamente toda, hasta los niños de años, saben que el clero en masa fué traidor los años de 62, 63, a 67. Quién puede ignorar eso. quién ignora, también en México que la misma orden de cierre de templos se dió por el clero mexicano en la época del 47, con el enemigo al frente, como decia Cerisola; quién ignora que entonces se ordenó el cierre de la catedral para alarmar al Gobierno, por el solo hecho de que el Gobierno le pidió a la Iglesia que patrióticnmente contribuyera con un préstamo para rechazar al invasor? Entonces la Iglesia se apoyó en sus leyes, en sus cánones sagrados, y dijo que éstos le impedían malversar sus fondos. esos cánones y esas leyes sagradas no impidieron a la Iglesia. mexicana y a los católicos de México ayudar a los realistas contra los insurjentes en la lucha magna iniciada por Hidalgo! Entonces la Iglesia católica mexicana, mal llamada mexicana, la Iglesia católica romana ofreció expontáneamente las alhajas y la plata y el oro de sus Iglesias para que los españoles, los gachupines impí dieran a los mexicanos hacer triunfar la causa noble de los Hi dalgos y de los Morelos. Por esto, señores, yo quiero decir que si la Iglesia mexicana tuviera todavía representantes como un Bar tolomé de las Casas, ante el cual yo me hinco de rodillas (aunque un hombre no debe hincarse nunca ante otro hombre. si tuviera todavia representantes como el obispo Zumárraga; si tuviera todavía representantes como Vasco de Quiroga, que realmente admi tian que los pobres eran los herederos de Cristo, y los humildes, que tienen hambre y sed de justicia, son los que deben ser am. parados por la Iglesia y por todo poder divino y humano; si la Iglesia todavia siguiera esa tradición, yo me inclinaria ante esa.