. II. LIMA 925¡
DOCTRINA?
LITERATURA. Pol. MIOA. o. 4(c. l((é La Reforma Unlv :rsitar¡a, por José Carlos Mariátegui La Conventio Internacional de Maestros de Buenas Aires. Nocturnº, por Nicanor Delafuente. Iosí de la Solana, por Carmen Saco. El Gran Destino de Audrina, por Antenor Orrego. Lns Cinta, por Estuardo Núñez. R: d:scnbrlmltnto de América. II. El Sentido de Conjunto, por Waldo Frank. Melºdía Civil, por Cristóbal Meza.
Las Nubes, Las ºlas, por Néstor Marlos. La fiasta de la Planta en Vitarte. El problema histórica de nuestra Amz rica, por Haya De latorre. Madre, Palma al lado del Sueño, por Oquendo de Amat Las prabkmas del Cinema, por Maria Wiesse. Puma, por César AliedroMir6 Quesada. Muñecº, por Maria Monvel. Paerto. Rºvalución, por Fernán Cisneros (h. La Revolución mexicana y. Clara, por Ricardo Martínez de la Torre. EI conocimiento paidológi ºº del niño a, por Luis Galván. La Universidad Reaccio nar¡a, por Luis Anibal Fernández. rte de decadencia y art: revaluionaria, por Marti Casanova D:reclws del Niñº, por Gabriela Misiral. D:claracío de los derechos de! Niño, por Enrique Rodríguez Fabregat. La Revolución Mexicana ¡renta. Yanquilandia, por Ra fael Ramos Fedrueza.
EL PROCESO DEL oamonausmo. Boletin de Defensa Indigena Misa editorial. Un drama nd! gena, por Gabriel Collazos.;Escuel Rurales ambulantes para la educación de niños indígenas, por Miguelina Acosta CIrdenas. El prob! tma de! india en Bolivia, por Beli5urio lilanes Solis.
UBR05 REVISTAS. Emillo 0r¡bí, porEsiu¡r;h. vi. Núñez. Int rvíews de Librºs y Revistas. Con Armando Donoso, por osé Diez. Cmseco. Cróníca de Libros. Notas criticas por José Culos Mariá Ifzui. lZ 1genio cura y Martínez de la Torre. TESTIMONIOS La. Reforma. Universitaria. POR JOSE CARLOS MARIATEGUI. IDEOLCOXA REIVINDICACIONES DE LA REFORMA El movimiento estudiantil que se inició con la lucha de los estudiantes de Córdoba, por la reforma de la Universi dad, señala el nacimiento de la nueva generación latino americana. La inteligente compilación de documentos de la reforma universitaria en la América Latina realizada por Gabriel del Mazo, cumpliendo un encargo de la Federa ción Universitaria de Buenos Aires. otrece una serie de testimoniosfehacientes de launidad espiritual de este movimiento (l. El proceso de la agitación universitaria en la Ar gentina, el Uruguay, Chile, Perú etc. acusa el mismo origen y el mismo impulso. La chispa de la agitación es casi siem pre un incidente secundario; pero la fuerza que la propagay la dirige viene de ese estado de ánimo, de esa corriente de ideas que se designa no;sin riesgo de equivoco con el nom u bre de nuevo espiritu. Por esto, el anhelo de la reforma se presenta, con idénticos caracteres, en todas las universidades latino americanas. Los estudiantes de toda la América Latina, aunque movidos a la lucha por protestas peculiares.
de su propia vida, parecen hablar el mismo lenguaje.
De igual modo, este movimiento se presenta íntimamente conectado con la recia marejada post bélica. Las espe ranzas mesiánicas, los sentimientos revolucionarios, las pasiones místicas propias de la post guerra, repercutían particularmente en la juventud universitaria de Lanino América.
El concepto difuso y urgente de que el mundo entraba en un ciclo nuevo, despertaba en los jóvenes la ambición de cumplir una función heróica y de realizar una obra histórica. Y, como es natural, en la constatación de todos los vicios y fallas del régimen económico social vigente, la voluntad y el anhelo de renov. ación encontraban poderosos estímulos.
La crisis mundial invitaba a los pueblos latino americanos, con insólito apremio, a revisar y resolver sus problemas de or ganización y crecimiento. Lógicamente, la nueva genera.
ción sentía estos problemas con una intensidad y un apasio namiento que las anteriores generaciones no habian conocido. mientras la actitud de las pasadas, generaciones, como correspondía al ritmo de su época, había sido evolucion nista a veces con un evolucionismo completamente pasivo la actitud de la nueva generación era espontáneamen te evolucionaria.
La ideología del movimiento estudiantil careció, al prin cipio, de hemogeneidad y automia. Acusaba demasiado la influencia de la corriente wilsoniana. Las ilusio. nes demo liberales y pacifistas que la predicación de Wiison puso en boga en 1918 19 circulaban entre la juventud latino americana como buena moneda revolucionaria. Este fenómeno se explica perfectamente. También en Europa, no solo las izquierdas burguesas sino los viejos partidos so cialistas reformistas aceptaron como nuevas las ideas demo liberales elocuente y apostólicamente remozadas por el presidente norteamericano.
Unicamente. través de la colaboración cada dia más estrecha con los sindicatos obreros, vde la experiencia del combate contra las fuerzas conservadoras y de la crítica. concreta de los intereses y principios en que se apoya el.
orden establecido, podian alcanzar las vanguardias univer sitarias una definida orientación ideológica.
Este es el concepto de los más autorizados portavoces de la nueva generación estudiantil, al juzgar los orlge¡