Amauta zm, detouaba en este ambiente. Miraban boquiabiertos y decían Fransuska a mi paso.
botas altas de cuero fino de Rusia, que a gran distancia emanan un perfume exquisito: una nota originalisima este olor que se ex tiende por toda la ciudad. olor que acompaña a veces a las personas de vestidos más astrosos. Van también por las calles, cauca sianos de blusas blancas y bordadas de rojo. y, tipos parisinos; peto con casos raros, se les mira con extrañeza, porque la generalidad de las mujeres lleva pañuelo en la cabeza o un turbante de seda enrollado. Los pañuelos son muy bonitos de color, verdes, blancos, negros, floreados y con fleco. las medias cortas con los precio sos gorritos de encaje dan a las mujeres apariencia de grandes mu ñecas rollizas. En cambio las mujeres de botas altas como grana deros tienen ¡1 tipo varonil. Pero, en fin, se adivina en esta inmensa multitud el optimismo. Es el mundo triunfante del trabajador, el que es el dueño de la ciudad y todo lo que hay en ella es para él.
He visto por las calles unos hombres muy raros, de vestidos talares, cabellos Largos, barbas crecidas. un hombre todo vesti do de blanco, de cabellos de e da blanca brillante, de dientes de porcelana, dientes de lobo o de pen o, hello, maravilloso como el esplendór de la nieve y a otros con abrigos de pieles y gorro: de astracán con levitas vueludas y cinturones y puñales de mango de marfil, o adornos de plata pesados. a algunos con vestidos burgueses pero pobres, con el lienzo de la camisa grosero y limpio.
Trafican por las calles muchas razas, hombres fox nidos de cabellos de lino, otros rojizos, tremendos de expresión bestial como verdugos, con los caracteres del sanguinario.
de revuelta saquean y matan. judios elegantes. finos, y esbeltos, con todas las caracteristicas de la raza en todo el explendor de la belleza, de nariz curva, ojos negros grandes y tez blanca y me maravillo porque yo no conocí en Tánger sino al judío zana Pºstroso, viejo, carcomido.
Las mujeres más bellas de Moscú son judias, no han perdido la majestad del tipo clásico, todas son dignas de Asuero y. de llamarse Father. Las rusas no son tan bellas como es fama. Las que lo son tienen tipos muy interesantes de singular iineza y de una delgadez y un alargamiento en la figura que recuerda los viejos iconos, una vi como la. imágen calcada de nuestra Virgen del. perpetuo socorro. Muchas tienen los ojos y las manos alargadas.
No les falta más que el vestido de plata rígido.
Todavía hay en Moscú tipos de aristocracia, prixicesítas del tiempo de los. zares, las auténticas heroínas de las novelas de Henri de Greville. Son mujeres instruidas con una cultura 1rancesa del 1830, al tanto de la literatura de esa época, hablan muy bien el francés. Sigue siendo para ellas una novela admirable y un héroe. íascinador El vizconde de Camors Hoy están despojados, sin palacios donde lucir su distinción. Hoy tienen solo por toda mora da dos piezas con cocina. En el salón las camas vestidas con po breza, al lado del piano magnífico, de la rica cómoda. Los retratos de familia presiden, una mesa pobre, escasa; la tetera está sin asa, las tazas rajadas y la bella princesita distinguida, de modales cor tesanos, toma su té sólo con azúcar, sin un pastelillo, sin una go losina; pero está gozosa porque le han ofrecido un puesto en el que ganará dos rublos diarios, casi un sol sesenta, pues en este nuevo Estado el que no trabaja se muere de hambre.
La tumba de Lenin. las ocho de la noche se exhibe a Lenin.
Dicen que por un procedimiento maravilloso, invento alemán, se ha petri icado su cuerpo dándole una apariencia extraterrena. las ocho de la noche empieza el peregrinaje de millares de personas en una enorme fila que abarca calles de calles. va uno. ncercándose lentamente hasta que le toca su turno. la entrada del monumento a Lenin que es de madera, el es Cudo de los Sovieta: Sobre un mundo azul. la tierra roja en relieve, sobre ella aplastándola, el martillo y la hoz; más alta una estrella como una esperanza es la estrella zar ista, la continuación de la raza, el eslabón que une el pasado con el presente.
Descendemos a la tumba de Lenin paso a paso como en una proCeai6n mistica. Hasta la tumba de Lenin es revolucionaria, en ella no domina ningún prejuicio funerario. Ea alegre, clara, pare Ce casi un hall, un poco desnuda de adornos. Lenin está acostado vestido de kaki, con un uniforme sencillo de soldado, sin adorno, lin una flor, sin decoraciones, sin leyendas, solamente una rosita minúscula en el pecho. Las piernas cubiertas por una manta, onLos hombres en general van de blusa y.
Son los que en dia 33. AMAUTA. Paloma en tus ojos me llamaba a que tomara el fresco de su pico que pedía el trigo de mi acaudalada generosidad: me has dado tu hambre en recompensa a mi mendicidad, has adornado tus pupilas para hospedar cl andraio tenoriesco de mi palabra feble aquien has dado el doble valor, mientrás dure manosearé tu mirada moneda única de las que tenía. ojalá el cara y sello.
se detengan en mi. y sabré quedarme. en tu cuartito limpio saboreando la taza de leche. de tu ingenuidad. Judo DEL PRADO.
cima al descubierto las manos. cuidadas, de uñas largas. Lo miro con asombro. Está blanco rosado, dormido, sonriente. La barba y. el cabello rubios le dan un aspecto de Cristo yacente. Lo han a. mbiado. no es el mismo. No hay nada de tamerlán, ni de tártaro en esta cara casi apol mea. Yo me he convencido de que es una habilisima escultura en cera, porque no parece siquiera un muerto sino alguien que durmiera.
Custodian la sepultura de Lenin, soldados de la guardia roja día y noche. Se relevan cada cierto tiempo. Es el único muerto que nunca se queda solo.
Entra conmigo un enorme grupo que cantó una canción de libertad, canción que prendió en los labios de millares de penonas.
Fué un canto místico el que llenó la inmensa plaza Roja. la salida multitud de vendedores con el retrato de Lenin esmaltado en plata, cincelado y en cobre. No sé volverme a mi hotel; pero mi Vecino habla francés y me deja en el tranvia que necesito. Cuando llego, la muchacha me dice una sola palabra Lubianka. Estoy en mi hotel el Select que es como un museo zarista. Los bibelota de la antigua corte ornamentan el salón. Jn ran. apunta lin Carmen Im