Amauta. Ménsa¡é. ila Buivenciii Iileinaciúnai ie;Mlaéslrús de ¡Buenos Aires POR MIGUEL ANG EL URQUIETA Carlos Sánchez Viamonte, Julio R, Bar. cos, Gabriel del Mazo, Juan Mantovani, Oscar Herrera, Julio González, Horacio Trejo, José Más, César Godoy Urrutia, orga, nizadores de la Primera Convención Interna cional de Maestros, reunida en Buenos Aires el de enero de 1928.
El atraso con que recibo la cordial invitación de ustedes. solo seis días antes de instalarse la Convención y la dificultad de im provisar viaje de la Paz Buenos Aires abandonando múltiples ocupaciones, me impiden reunirme con ustedes como hubiese querido.
Mas, si personalmente no puedo estar alli intelectualmente lo estoy y con toda mi adhesión doctrinaria. Los dos primeros funcionarios del estado son la nodriza y el maestro de escuela. clamaba Victor Hugo en 1862. El lírico anhelo del poeta se convierte, al cabo de sesenta y seis años, en dinamita revolucionaria y constructora.
El maestro en América no puede situarse pasivamente al mar gen de la inquietud ideológica que hoy, como un tuétano de salvación, late en la espina dorsal de las nuevas generaciones. Nos ha.
tocado a los americanos ser testigos primero, y víctimas después, víctimas por reflejo, de la matanza que desangró a Europa y descubrió que los cimientos de la cultura occidental estaban carcomidos.
Dentro del movimiento de reforma, al maestro le toca y debe ser el primer funcionario del estado. Alcanzar tal propósito exige un esfuerzo titánico. Pero esta vez, a la inversa de lo que ocurrió en el mito griego, los titanes serán los que derriben al Zeus caduco.
tonante en los sistemas ya anacrónicos. Encarar no más el probleSu símbolo es el mar Mediterráneo que es su genera dor cl Sol encendido, limitado, en medio de las aguas. Ahora, asu elevación, comienza a morir. el sxmbolo de su muerte eselAtlántico.
En ningún verdadero sentido Aménca fué descubier ta por Cristóbal Colón. El, Vasco de Gama y los! explo radores que le siguieron, cost earon lo que eran margenes de lejanos paises. Ellos descubrieron el Qcéano. El Camino descubierto por Colón esla an títes¡s del Mar atmo: está abierto y conducea paises ilimitados. Su mhmtud es el simbólo de lo eminente del viejo simbolo. Los pensamientos y los sueños de los hombres habian hecho un puente sobre el Mediterráneo. Por Siglos, Quente y0ccidente, Sury Norte, habian confun d¡do los litora les. Europa proviene de esto. Ahora, sabra parábola, los sueños de los hombres mueven el Oceano y Europa comienza a morir, La conquista del poder mundial, por las armas y la ciencia; el desmenuzamiento politico del Estado católico; el vagabundaie religioso que sigue a Lutero, todo el moderno cambio en valor y en poder, son señales del descoyuntamiento de Europa. son señales, por lo tanto, del nuevo Camino el Atlántico.
Un cuerpo se arruina. Potente más no intacto, su :nergía fluye al exterior. En conjunto. su causal había sido Dios solamente. las agujas góticas lo habian expresado, un. universo tomaba hacia arriba. Viene a ser un mult1verso que se torna horizontal. Eso, pues, es rompu mento. Eurºpa sangra, de su litoral al terreno desconoc¡do. el viejo Mediterráneo muere. Su muerteiluye al Atlántico: la nueva busca del hombre, la nueva c1encm terrestre sin límites.
Más alla del simbólico Océano se descubr¡ra un pais, cºn falso nombre al principio, mal juzgado, no revelado to davía: America. mecnoo DEL INGLES esrscummr: PARA AMAUTA. POR. EUGEN¡0 CARRO. reto, la lanza y el espadón tremendos. gencia.
ma entraña una revolución trascendental en pueblos donde el educador es, sino un paria, por lo menos un mendigo. Porque adoptar para la lucha por la vida la carrera del magisterio, equivale a la consciente y deliberada entrega a la mortificación, al hambre y, acusa, al envilecimiento.
ductible para el martirio y el ayude, y los que, sin fuerzas ui coraje para afrontar la lucha en otro campo, dentro de una sociedad de fectuosamente organizada, se cogen del magisterio como la tabla únicade salvación para lograr un pasavida con título, si bien lamentable honesto siquiera. Quienes miramos al porvenir más que al presente, tenemos que buscar, por imperativo intelectual y obli gación de conciencia, los medios de remediar tal situación de oproNo es tolerable que el maestro siga preterido, rueda la más bio.
desdeñada y sufrida del engranaje social, y la que debiera estar mejor lubricada, sin embargo.
En nuestros pasados pueblos se cuida con gran entusiasmo de la conservación del ejército. Es el defensor, se afirma, de la integridad territorial, de la soberanía y del nombre de la nación.
bien. Pero el ejército sólo actúa y rinde utilidad positiva cuando el extranjero ofende y ataca. Mientras, veget respetado y sostenido por todos. El maestro, en cambio, a quien nadie respeta y se sostiene mal, es en potencia ahora y lo será en acto muy pronto, el más alto y mejor defensor de la nacionalidad. No la defiende solo cuando las patrias se ensangrientan recíprocamente. sino todos los dias, hora sobre hora, durante la paz y durante la guerra misma, nutriendo el espíritu de las generaciones, una en pos de otra, fortleciéndolas para todas las luchas, las de la paz a menudo más heroicas y cruentas que las de la guerra. El maestro y el militar pueden completarse en tanto la Humanidad modifica su concepto. pendenciero del patriotismo y echa triple llave no sólo al sepulcro del Cid, como quería, Costa para España, sino al panteón de todos los héroes guerreros. Realidad posible a pesar de Le Dantec. Pero si se pospone el maestro al militar, ocurre en cada nación lo que en esos arneses que se exhiben en los museos y en las armerías Hay la gruesa coraza de acero, el casco formidable, el penacho en Pero dentro hay nada más que el relleno de paja o estopa. Falta el espiritu. ese espiritu bajo la armadura solo puede darlo la escuela. Si en nuestras sociedades mal organizadas, asustadizas de su propia sombra, quis quillosas, discolas, damos tanta importancia al ejército, fuerza es darle también, igual siquiera, al magisterio. esto, a rodear de respetabilidad el ejercicio de la enseñanza, a conseguir que se le tenga como institución fundamental, asegurando al maestro independencia económica, fuente de que irra dian todas las demás independencias, incluso la de criterio, tiende la Convención Internacional de Maestros. Yo que no soy maestro. pero que desde la prensa, durante siete años de periodismo agrio y batallador, he sostenido tales principios redentores de nuestras democracias, me adhiero de todo corazón a la campaña une la Con vención inicia en Buenos Aires y: a la. que ustedes me invitan.
Redimiendo al maestro, rescatándole sus fueros de hombre y de trabajador, permitiéndole vivir erguido sin que se doble, se. arrastre ni se servilice para subsistir, se iniciará por el principio. la educación del carácter, la cultura de la voluntad, diez veces más necesaria y útil en nuestros pueblos que la educación de la inteli Somos los latinoamericanos muy Vivaces de mente, de inteligencia rápida y aguda. Pero en cambio el carácter lo tenemos si no atrofiado por desuso, pervertido por usarlo mal. en ambos casos anulado. La etiología. buena parte de los males que destruyen nuestras democracias mestizos, hay que buscarla en el servilismo co. lectivo, convertido en pasión del espinazo. el servilismo se apren de y se propaga desde la escuela. Hagamos, pues, porque en la escuela se cultivo preferentemente el carácter en una disciplina superior en que concurran y armonicen la rebeldía individual y el resp peto jerárquico. Porque la ienrquia no excluye la libertad y es.
De aquí que la profesión de maestro la.
escojan sólo dos clases de proletarios: los que tienen vocación irreEstá.