Amaut nal, cuando lo quiere. El caso de Antoinette, brillante desprendido de ese pesado ¡oye! que es Jean Cristophe, puede probarlo. Por otra parte, antes de su publicación toda la obra al menos en sus grandes lineamientos exis tía ya en el cerebro de su autor. Entre 1897 y 1900 fueron escritos alguno capítulos de Aube y de La faire.
En 1902, la crisis de pasión sensual y todo el fin de Le Buissan Ardent, y parte del final de la Nouvelle Jaurne e. qué son las digresiones de Rolland al lado de la morosidad de Proust o de la acumulación informe de Joyce. LAs VIDAS HEROICAS El perfecto lector de Rolland, no debe leer el Jean Cristaphe, sin completarlo con el conocimiento de las Vl das Heroicas. Sin ello corre el peligro de ignorar su pensamiento cabal. lnsinuadas ya las semejanzas forma les entre el héroe de la vida y el de la novela, entre Beethoven y Cristóbal. cómo hemos de conocer mejor la profunda humanidad de éste sino buscando en la existencia de aquél? Por otra parte, no es al acaso que se debe el orden de su publicación. La Vida de Beethoven (1903)
precede ligeramente la aparición de Aube y de Le Matin (1904. en cuyas dos obras la influencia del autor de la Novena Sinfonía se ejercita sin reatos. Ya A dolescent (1906. La Révolte (19067) y La Foire sur la Place (1908. son escritas bajo la advocación de otro héroe: Miguel Angel, cuya vida ha descrito. el autor, en 1906; en tanto que Le Buísson Ardent. cuyo nudo central es el desarrollo y desenlace de una crisis moral, muestra claramente el influjo de Tolstoy, de quien, en el misltn0 año de 1911, Rolland nos ha contado la heroica exisencra. Las Vidas heroicas están escritas con el mismo sentimiento beethoveniano que la magna novela: la superación del dolor. como fuente de intima alegría. los que su tren exclama cristianamente Rolland ofrezcamos el bálsamo del sagrado sufrimiento. 15) Trátase de una empresa de beneficio social. Exaltar el amor a la Vida y el sentimiento de bondad humana, resucitando el pueblo de los héroes. Pero no ha de entenderse por tales a los grandes capitanes que asolaron el mundo, ni. a los poderosos con quistadores bajo cuya planta gimieron los pueblos. No lla mo héroes define. magnlficamente a los que han triunfadº por el pensamiento o porla fuerza. Llamo héroes sólo a aquellos que fueron grandes por el corazón. 16) Por eso ama, sobre todos, a Beethoven, que llegó al arte a fuerZa de domara la existencia y cuyos últimos quators son una conmovedora sonrisa hecha de tantos sufrimientos vencidos (17. por eso, al estudiar. Shakespeare a quien tanto debe trata de poner en claro su visión intrépida de la vida. 18. LA AVENTURA TEATRAL EL ESTILO También Rolland ha sufrido la atracción delas ta blas. Mas no se ha contentado con ser el teorizador de Le Th¿atre du Peuple, ha querido sentir también el halago del aplauso sobre la escena misma. Ya allí, su falta de exito ha sido una consecuencia lógica de su ignorancia del metier. Su primera obra, Aert, representada en el The atre de Oeuvre, el de mayo de 1898, no obtuvo los honores de una segunda representación. la segunda. lorlturi, escrita precipitadamente en los 15 días que median entre aquella fecha y la de su estreno. cayó bajo la grifería de una sala más tempestuosa que la del debut de Hernani. Hoy bajo el titulo de Les Loups, forma parte del Th¿atre de la Revolution. Habia con ello con qué amilanar a alguien de voluntad menos firme que la de Rolland. Sin embargo, en Noviembre del mismo año, 61 Ich no por Fun. Inu col éste redacta su Dantart, el cual es representado en el Nouveau The atre, el 29 de Diciembre de 1900, precedido por un v1goroso discurso de Jaurés. Esto hubiese bastado pa ra imponer una pieza menos deficiente. Su única reprise, al dia suguiente. en el Théatre Civlque, acabó de enterrar1e. esta serie de fracasos teatrales, hay que agregar el de Le Triompe de la Raísaa, estrenado en el impenitente Theatre de Ouvre el 21 de junio del año anterior. Por último, cuando todo hacía presumir que los engendros romainrollanos no llegarían nunca a la tercera representación, Le 14 de Juliet, escrito en 1899, le ofrece su desquite. Presentado en el Théalre de la Renaissance, el 21 de Marzo de 1902, obtiene la suma, bastante elevada para una obra de tal carácter, de 29 representaciones.
De todos los descalabros que hemos apuntado no tiene entera culpa la ignorancia o la displícencia del público fácil de boulevard. Los personajes del teatro de Ro lland son, con frecuencia, incongruentes y falsos. Sus. reacciones no están regladas por la lógica sino por alguna mediocre necesidad teatral. En cuanto a su estilo es inflado y oratorio. Algo de esto señalaba Stoulling cuando, al hacer la crónica de una de sus obras, indicaba que el autor estaba admirablemente dotado como escritor y como orador. 19)
Ya Seippel y Bonnerot (20. sus dos biógrafos principales, han señalado las deficiencias generales de su estilo.
Periodístico, poco castigado, voluntariamente libre de todo