masou, Para ir a Moscú hay que desdoblarse. dejando el al ma europea y los prejuicios. porque na podemos apreciar la enorme y chata ciudad con el cnteno de Occidente. sus calles. ni su suelo, ni su aire lo permiten. Yo he wsto casas. palacios yteatros y me decia: son como en Paris, pero sentía que no: las ventanas, las columnas, la masa talvez tenían las mismas proporciones; pero la gente que circulaba, el pavimento de cantos redondos, los lindos caballitos del Turquestdn, mil cosas sutiles los cambiaban, trasmutando el estilo, el carácter, con mil cosas que escapaban a mi análisis, quedando solo las sensaciones, enlas que fue Moscú para mi fantasia una ciudad asidttca. En sus calles vi pulular todas las razas de Orlente, desde el finlande de blanco cabello, hasta el caucas:ano de ojos negros y brillantes; desde el amarillo de pómulos salientes, hasta el tolstoyano de barbas de dpdstol; tambien mujeres alargada: con caras de íconos bc:antl nos y mujeres bajas regordetas como esquimales, de regiones. desconocidas para mi. Circulaban estas gentes en multitudes rápidas, corrían casí, pareciendo querer alcanzar algo, se pasaban unos a otros como en una apuesta, iban sonrientes y callados por las calles tortuosas, por las inmensas plazas. En estas plazas que parecen hechas para el desfile de ejércitos, cuelgan las cúpulas como raccmas de pe ras enormes. Las hay de todos tamaños y de todos colo res, estrelladas. verdes, amarillas, doradas y plateadas, como piñas rugosas y talladas como diamantes, con mi!
detalles de puntas, ángulos. geometrías slmboltcas y flo res, y en su punta cruces de filigrana de am, sostenidas por hilos de oro. El más bello y rara ejemplar es la iglesia de San Basilio en donde se eoronaban los lores, construida por Iván el Terrible. Tiene una gran perspectiva en la inmensa Plaza Roja. Ante ella, a una gran distancia el espacio libre para que podamos abarcar la familia de cúpulas: el padre, la madre, los dos hermanos mayores y el más pequeño en arquitectura simbólica. como si estuvieran encargodas de representar un poder que protege, porque siempre hay una grande que es como la cabeza y las menores que se apiñan a su alrededor como seres de biles que buscan amparo. Es por dentro San Ba silio como un misal iluminado con viñetas en sus taberná culos, y muros de oro en sus numeros capillas circulatorios. evantémoselo siquiera por ser un buen matador de bom res.
Todos los congregantes. excepción de los porcinos, cabrunos y palmidedos, se pusieron. vocear y aplaudir el arranque tribunicio del buey, mientrasus opositores, entre ellos el macho cabrio y el burro. la cabeza de los chivatistas, se alejaron, perdiéndose en el bosque y ha ciendo el primero de ellos esta sangrienta alusión. ése. aése. todo lo que. le hace mal. al hom bre. le le encanta. Para lo que nos importa. esa ca ja. que está ahí patas arriba con. con la vidita que nos damos. Yá lo treo asintió el burro, con la suficiencia de un juez. viejo. en gran parte hay que agradecérselo al algarrobo. este árbol si que deberiamos levantarle. todos nosotros, asiados y orejudos, una pirámide como las que vieron mis antepasados en otras tierras. LOPEZ ALBUJAR.
Piura, 1927.
DOR CARMEN Amauta LA ¡CIUDAD. F1ISTICA SAOO añ. NRX Lu Cúpula: de Moscú. punta de Curmen31co.
La Plaza Roja, se llamaba ost desde antes dela Re volución, está llena de significados trascendentes en la historia: en el centro se alza el monumento a los fundadores de la carta rusa, a un lado inmensas almacenes para el pueblo y al otro la ciudad fortaleza del Kremlin sobre el que ondea la bandera del comisariada general del pueblo, clavada sobre una cúpula chata. Bajo la bandera y al pie de la muralla del Kremlin, la sepultura de Lenm.
En Moscu todos las plazas son inmensas. Una delas más notables después de la Plaza Rojo, es la del teatro imperial con el edificio de la Gran Opera de Moscú estilo renacimiento, decorado con una cuadriga de bronce en el frontdn; hay a su lado están los inmensos almacenes del pueblo, Mactep. de varios pisos. por los que pasa todo el dia una enorme multitud.
Los contrastes de las nuevas arquitecturas americanas, avaloran las cúpulas de oro y de estrellas. y los estilos barroco ruso, bizantino y finlandés. se caracterizan con la fantasia de una ciudad de las mil y una noches. Al lado del edificio del Comite regional del partido comunista de Moscú, de estilo severo, gris, uniforme, un puñado de cúpulas repican y lo golpean con sus curvas Irinchadas y doradas. de repente en la alegria triunfal de colores y de brillos. un sueño de Edgard For me detiene y me alucino: es una enorme iglesia toda roja, coronada por cinco cúpulas de oro y más allá otra toda blanca como una castidad. Rojo y blanco son los calores dominantes, sobre todo el rojo. Son tantas las cúpulas en Moscu que aparecen en todos lados; bnllan entre las arboledas como frutas raros, y otras veces no son ajos ni peras, sino flechas de oro agudos que se clavan en el cielo como una llamada en punta, porque Moscú es la ciudad mlstica con Iconos vestidos y aureolados de plata, con lámparas encendidas. y bajo un dombo añil estrellado hay simbolos de bronce, luces, flores. incienso. Moscú es la ciudad del pueblo.