12 Esta función de las congregaciones no solo se confor ma con toda la politica de los jesuitas en la América española, sino con la tradición misma de los monasterios en el Medio Evo. Los monasterios tuvieron envia soc1edad medioeval, entre otros, un rol económico. En una época guerrera y mística, se encargaron de salvar la tecnica de los oficios y las artes, disciplinando y cultivando elementos. sobre los cuales debia constituirse mas tarde la industria burguesa. Jorge Sorel es uno de los economistas moder nos que mejor remarca y define el papel de los monasterios en la economía enropea, estudiando a la orden benedictina como el prototipo del monasterio empresa industrial. Hallar capitales apunta Sorel era en ese tiempo un pro blema muy difícil de resolver; para los monjes era asaz simple. Muy rápidamente las donaciones de ricas familias les prodigaron grandes cantidades de metales precrosos; la acumulación primitiva resultaba muy facilitada. Por otra parte los conventos gastaban poco y la extricta. economia que imponían las reglas recuerdan los hábitos parsrmonrosos de los primeros capitalistas. Durante largo tiempo los mon jes estuvieron en grado de hacer operaciones excelentes para aumentar su fortuna. Sorel nos expone, cómo después de haber prestado a Europa servicios eminentes que todo el mundo reconoce, estas instituciones declinaron rápidamente y cómo los benedictinos cesaron de ser obreros agrupados en un taller casi capitalista y se convirtieron en burgueses retirados de los negocios, que no pensaban sino en vivir en una dulce ociosidad en la campiña. Este aspecto de la colonización, como otros muchos de nuestra economia, no ha sido aún estudiado. Me ha corres pondido a mi, marxista convicto y confeso, su constatación. uzgo este estudio, fundamental para la justificación económica delas medidas que, en la futura política agraria, concernirán a los fundos de los conventosy congregaciones, porque establecerá concluyenteménte la caducidad práctica de su. dominio y de los titulos reales en que reposaba. LA COMUNÍDAD BAJO EL COLONIAJE Las leyes de indias amparaban la propiedad indígena y reconocían su organización comunista. La legislación relativa a las comunidades indígenas, se adaptó a la necesidad de no atacar las instituciones ni las costumbres indiferentes al espíritu religioso y al carácter político del Coloniaje. El comunismo agrario del ayllu. una vez destruido el Estado incaico, no era incompatible con el uno ni con el otro. Todo lo contrario. Los jesuitas aprovecha ron precisamente el comunismo indígena en el Perú. en México y en mayor escala aún en el Paraguay, para. sus fines de catequización, El régimen medioeval, teórica. y prácticamente, conciliaba la propiedad feudal con la proi.
piedad comunitaria.
El reconocimiento de las comunidades y de sus costumbres económicas por las leyes de Indias, no acusa simplemente sagacidad realista de la política colonial sino se ajusta absolutamente a la teoria y la práctica feudales. Las disposiciones de las leyes coloniales sobre la comuniv dad, que mantenían sin inconveniente el mecanismo econó. mico de ésta, reformaban, en cambio, lógicamente, las costumbres contrarias a la doctrina católica (la prueba matri monial, etc. y tendían a convertir la comunidad en una. rueda de su maquinaria administrativa y fiscal. La comunidad podia y debía subsistir, para la mayor gloria y pro vecho del Rey y de la iglesia. Sabemos bien que esta legislación en gran parte quedó. unicamente escrita. La propiedad indigena no pudo ser suficientemente amparada, por razones dependientes de la práctica colonial. Sobre este hecho están de acuerdo todos los testimonios. Ugarte hace las siguientes consta taciones: Ni las medidas previsoras de Toledo, ni las que en diferentes oportunidades trataron de ponerse en prácti ca, impidieron que una gran parte de la propiedad indígeAmauta. na pasara legal o ilegalmente a manos de los españoles o criollos. Una de las instituciones que facilitó este despojo disimulado fué, la de las Encomiendas. Conforme al concepto legal de la institución, el encomendero era un encargado del cobro de los tributos y de la organización y. cristianización de sus tributarios. Pero en la realidad de las cosas, era un señor feudal, dueño de Vidas y hacrendas, pues disponía de los indios como si fueran árboles; del bosque y muertos ellos o ausentes, se apoderaba por uno u otro medio de sus tierras. En resumen, el régimen agrario colonial determinó la sustitución de una gran parte.
de las comunidades agrarias indígenas por latifundios depropiedad individual, cultivados por los indios bajo una organización feudal. Estos grandes feudos, lejos de dividir se con el trascurso del tiempo, se concentraron y con solidaron en pocas manos a causa de que la propiedad inmueble estaba sujeta a innumerables trabas y gravámenes perpetuos que la inmovilizaron tales como los mayoraz gos, las capellanias, las fundaciones, los patronatos y demás vinculaciones de la propiedad. La feudalidad dejó análogamente subsistentes las comunas rurales en Rusia, pais con el cual es siempre interesante el paralelo porque a su proceso histórico se a. proxima el de estos paises agrícolas y semiieudales mucho más que al de los países apitaiistas. de Occidente. Eugene Schkait, estudiando la evolución del mir en Rusia, es. cribe: Como los señores respondían por los impuestos. quisieron que cada campesino tuviera mas o menos la mis ma superficie de tierra para que cada uno contribuyera con su trabajo a pagar los impuestos; y para que la efectividad de éstos estuviera asegurada, establecieron la res ponsabilidad solidaria. El gobierno la extendió a los demás campesinos. Los repartos tenian lugar cuando el nii mero de siervos habia variado. El feudalismo y el absolutismo transformaron pocoa poco la organización comunal de los campesinos en instrumento de explotación. La emancipación de los siervos no aportó, bajo este aspecto, ningún cambio. 9) Bajo el régimen de propiedad señorial, el ilr ruso, como la comunidad peruana, experimentó una completa desnaturalización. La superficie de tierras disponibles para los comuneros resultaba cada vez más insuficiente y su repartición cada vez más defectuosa. El mir no garantizaba a los campesinos la tierra necesaria para su sustento; en cambio garantizaba a los propietarios la provisión de bra. zos indispensables para el trabajo de sus latifundios. Cuan4 do en 1861 se abolió la servidumbre, los propietarios encontraron el modo de subrogarla reduciendd los lotes concedidos a sus campesmos a una extensión que no les consintiese. subsistir de sus propios productos. La agricultura rusa, conservó, de este modo, su carácter feudal. El latifundista empleó en su provecho la reforma. Se habia dado cuenta ya de que estaba en su interés otorgar a los campesinos una parcela, siempre que no bastara para la subsistencia de él y de su familia. No habia medio más seguro para vincular el campesino a la tierra, limitando al mismo tiempo, al mínimo, su emigración. El campesino se veía forzado a prestar sus servicios al propietario quien contaba para obligarla al tra bajo en su latifundio si no hubiese bastado la miseria a que lo condenaba la ínfima parcela con el dominio de prav dos, bosques, molinos, aguas, etc.
La convivencia de comunidad y latifundio en el Perú, está, pues, perfectamente explicada, no solo por las caracteristicas del régimen del Coloniaje sino también porla experiencia de la Europa feudal. Pero la comunidad, bajo este régimen, no podia ser perfectamente amparada sino apenas tolerada. El latifundista le imponía la ley de su fuerza despóiica sin control posible del Estado. La comunidad sobrevivía, pero dentro de un régimen de servidumbre.
Antes había sido la célula misma del Estado que le. aseguraba el dinamismo necesario para el bienestar de sus miembros. El coloniaje la petrificaba dentro de la gran propiedad, base de un Estado nuevo, extraño a su destino El liberalismo de las leyes de la República, impotente para destruir la feudalidad y para crear el capitalismo, de. ºí g