lo samente, mediante la asimilación de la cultura occidental. obtenida a veces a través de la propia España. Pero de su cimiento económico, arraigado en los intereses de una ¿clase cuya hegemonía no canceló la revolución de la mdependencia, no nos hemos liberado todavia. Los rangones de la feudalidad están intactos. u subsistencia es. responsable, por ejemplo, del retardamrento de nuestro de. sarrollo capitalista.
El régimen de propiedad de la tierra determma el régimen politico y administrativo de toda nacr ón. El problema agrario, que la República no ha podido hasta aho ra resolver, domina todos los problemas de la nuestra, Sobre una economía semi feudal no pueden prosperar funcionar instituciones democráticas y liberales.
En lo que concierne al problema indígena, la subordinación al problema de la tierra resulta más absoluta aun. por razones especiales. La raza indígena es una raza de agricultores. El pueblo inkaico era un pueblo de campesmos, dedicados ordinariamente a la agricultura y el pastoreo. Las industrias, las artes, tenían un carácter doméstico y rural. En el Perú de los lnkas era más cierto que en pueblo alguno el principio de que la vida viene de la tierra. Los trabajos públicos, las obras colectivas, más admirables del Tawantinsuyo, tuvieron un objeto militar, religioso o agrícola. Los cañalcs de irrigación de la sierra y de la costa, los andenes y terrazas de cultivo de los Andes, quedan como los mejores testimonios del grado de organización. económica alcanzado por el Perú inkaico. Su civilización se caracterizaba, en todos sus rasgos dominantes, como una civilización agraria. La tierra escribe Valcárcel estudiando la vida económita del Tawantinsuyo en la tradición regnicola, es la madre común: de sus entrañas no solo salen los frutos alimenticios, sino el hombre mismo. La tierra depara todos los bienes.
El culto de la Mama Pacha es par de la heliolatrla; y como el sol no es de nadie en particular, tampoco elplaneta lo es. Hermanados los dos conceptos en la ideologia aborigen, nació el agrarismo, que es propiedad comugitaria. e los campos y religión universal del astro del all. Al comunismo inkaico, que no puede ser negado ni disminuth por haberse desenvuelto bajo el régimen auto cráticoi de los lnkas se le designa por esto como comunis mo agrario. Los caracteres fundamentales de la economia inkaica según César Ugarte, que define en general los rasgos de nuestro proceso con suma ponderación eran los siguientes: Propiedad colectiva de la tierra cultivable por el ayllu o conjunto de familias emparentadas, aunque divi dida en lotes individuales instransferibles; propiedad colec tiva de las aguas, tierras de pasto y bosques por la mar en o tribu, o sea la federaciónde ayllus establecidos alre dedor de una misma aldea; cooperación común en el trabajo: apropiación individual de las cosechas y frutos. 2)
La destrucción de esta economia y por ende de la cultura que se nutria de su savia es una de las responsabilidades menos discutibles del coloniaje, nó por haber constituido la destrucción de las formas autóctonas, sino por no haber traido consigo su sustitución por formas Superior ¿res. El régimen colonial desorganizó y aniquiló la econo¡ mia agraria inkaica, sin reemplazarla por una economía de. mayores rendimientos. Bajo una aristocracia indigena, los nativos componlan una nación de diez millones de hom bres, con un Estado eficiente y orgánico cuya acción arribaba atodos los ámbitos de su soberanía; bajo una aristocracia extranjera los nativosse redujeron a una dispersu y anárquica masa de un millón de hombres, caídos en la servidumbre y el felahismo. El dato demográfico es, a este respecto, el más feha, crente y decisivo. Contra todos los reproches que, en e nombre de conceptos liberales, esto es modernos, de libertad y justicia, se puedan hacer el régimen inkaico, está el hecho histórico positivo, material de que aseguraba la subsistencia y el crecimiento de una población que, cuando arribaron al Perú los conquistadores, ascendía a diez millones y que, en tres siglos de dominio español, descenAmauta dió a un millón. Este hecho condena al coloniaje y no desde los puntos de vista abstractos o teóricos o morales o como quiera calificárseles de la justicia, sino desde los.
puntos de vista prácticos, concretos y materiales de la utilidad. El coloniaje, impotente para orgamzar en el Peru al menos una economía feudal, injertó en ésta elementos de. economia esclavista. LA POLITICA DEL COLONIAJE: DESPOBLACION ESCLAV¡TUD Que el régimen colonial español resultara mcapaz de organizar en el Perú una economia de puro. tipo feudal se explica claramente. No es posible orgamzar una economía sin claro entendimiento y segura estimación, sr nó de sus pr cipios, al menos de sus necesidades. Una economia indí gena, orgánica, nativa, se forma sola. Ella misma deter mina espontáneamente sus instituciones. Pero una econo. mía colonial se establece sobre bases en parte a rtiíicrales y extranjeras, subordinada al interés del colomzador. Su desarrollo regular depende de la aptitud de éste para adaptarse a las condiciones ambientales para transformarlas.
El colonizador español carecía radicalmente de esta aptitud. Tenia una idea, un poco fantástica, del valor eco nómico de los tesoros de la, naturaleza, pero no tema casi idea alguna del valor económico del hombre. La práctica de exterminio de la poblacrón indígena y de destrucción de sus instituciones en contraste muchas veces con las leyes y providencias de la metrópoli ¿empobrecia y desangraba al fabuloso pais ganado por los conquistadores para el Rey de España, en una medida que éstos no eran capaces de percibir y aprecrar. Formularido un principio de la economía de su época, un estadis ta sudamericano del siglo XIX debía decir más tarde, impresionado por el espectáculo de un continente semi desierto: Gobernar es poblar. El colonizador español, finitamente lejano de este criterio, implantó en el Perú im régimen de despoblación.
La persecución y esclavizamiento de los indios desha cta velozmente un capital subestimado en grado mverosimil por los colonizadores: el capital humano. Los espa ñoles se encontraron cada dia más necesitados de brazos para la explotación y aprovechamiento de las riquezas con quistadas. Recurrieron entonces al sistema más antisocial y primitivo de colonización: el de la importacion de esclavos El colonizador renunciaba así, de otro lado, a la empresa para la cual antes se sintió apto el conquistador: la de asimilar al indio. La raza negra traída por él le te.
nía que servir, entre otras cosas. para reducir el desequilibrio demográfico entre el blanco y el indio.
La codicia de los metales preciosos absolutamente lógica en un siglo en que tierras tan distantes casino podían mandar a Europa otros productos, empujó a los es pañoles a ocuparse preferentemente en la minería. Su intere pugnaba por convertir en un pueblo minero al que, bajo sus ínkas y desde sus más remotos origenes, había sido un pueblo fundamentalmente agrario. De este hecho nació la necesidad de imponer al indio la dura ley de la esclavitud. El trabajo del agro, dentro de un régimen na. turalmente feudal. hubiera hecho del indio un siervo vin culándolo a la tierra. El trabajo de las minas y las ciu dades, debía hacer de él, un esclavo. Los españoles establecieron, con el sistema de las mitas, el trabajo forzado, arrancando al indio de su suelo y de sus costumbres. La importación de esclavos negros que abasteció de braceros y domésticos a la población española de la co sta, donde se encontraba la sede y corte del Virreinato, contribuyó a que España nó advirtiera su error económico y político. El esclavlsmo se arraigó en el régimen, viciándolo y enfermándolo.
El profesor Javier Prado, desde puntos de vista que no son naturalmente los míos, arribó en su estudio sobre