28. AMAU A. H. 0 SA DºA. MUTATISMUTANDIS Se alza la dorada lana tras de los negros pinos. Señor, no está en la tierra el sinfin de mis caminos.
Se alza la? lana inmensa tras de las negras pinos.
En mi corazón se cruzar. Dios mio; cuántas caminas. Qae horóscopo llard su lágrima. cn el vientre de mi madre?
Abre tu puerta, destina, cuando tu mastin ladre.
Andar, andar mientras las lunas nacen para sus ocasas.
Abre tu puerta, destina. si escuchas lúgubres pasas. y Memo VlGIL.
régimen capitalista apropiarse de todos sus frutos desenvolvicndo sus g;opias con ¡ciones históricas. Esta nota de Manr es reproducida por icolás ºn en su Histºria del desarrºllo uan6mica de la Rusia despuls de la emancipación de los siervºs, traducción francesa páginas 507 509. En un prefacio escrito en 1882 para una traducción rusa del Manifiesto comunista, Marx expresaba la opinión hipotética si guiente: Si ocurre que la Revolución Rusa de la señal de una revolución obrera en Occidente, de modo que las dos revoluciones secompleten, el comunismo. ario de Rusia, el mir actual, odrá convertirse en el punto de partida e una evolución comunísta. anitiesto Comunista. traducción de Charles Andler, tomo página 12. Estos textos son suficientes para demostrar que el verdadero marxismo no es tan absoluE) en sus previsiones, como lo pretenden muchos de los enemigos de en. 7) Muy probablemente comprados por la Entente. B) Justine, La Rusia en 1839, segunda edición, tomo 29 pag. 46 En la pág. 4l este autor lo nombra el Luis XVI de los eslavos. O) Sí la Finlandia yla Estonia permanecen separadas dela Rusia, la capital se encontraría mal colc? cada en la desembocadura del Neva. 10) El Journalde Genéve de 27 de setiembre de 1018 resume un discurso de Lenin en el cual este combate las medidas de roscrip món generales decretadas a continuación del atentado de que Kabla estado. punto de ser víctima a principio de ese mes. Parece que son iu díos entrados en el movimicnto rcvolu cionario los responsables de las 6r denes terroristas reprochadas alos bolcheviques. Esta hipótesis me ¡parc ce tanto mas verosímil cuanto que la intervención de los judios en a republic húngara de los soviets no ha sido felíz. Nuestros compatriotas que se creen los hombres mas espiri tuales del mundo han aceptado como unos pavos las calumnias más al)
surdas que periodistas impúdicos han inventado con el objeto de des honrar a los bolcheviques. 12) Ei de setiembre de 1918; el Petit Parisicn, órgano caro a nuestros Josephs Prudhommes, publicaba un artículo con un entusiasmo fielmente en honor de Dora Kaplan que acababa de intentar asesinar a en. l3) Un colaborador del journal de Geníve se pregunta si los contra revolucionarios rusos no hablan contado mucho con el concurso de elementos criminales, pues habian repartido proclamas excitando. la oblac¡ón a masacrar a los yupinsy ¡los revolucionarios (14 de octu re de 1917) En muchos delos casos los guardias rojas han podido creer que suprimiendo a enemigos decididos a exterminarlos en caso de éx1to estaban en un caso de legitima defensa. H) Los Politicos que sostienen. on Clemenceau que la Revolu crón Francesa arma un bloque, están muy poco autorizados a mostrar se muy severos contra los bolcheviques; el bloque admirado por Clemenceau ha hecho perecer por lo menos diez veces mas gente, que los bolchevrques denunciados por los amigos de Clemenceau como abo, mmables bárbaros. lS) Un escritor francés que ha vislo los bolcheviques en la acc¡6n, habla del misticismo testarudo e iluminado de Lenin (Etienne. Alntonelli, La Russie 80lclzeviste, pag. 272. Esta fórmula no es muy. ara. y que la vida que es camino. tenga el cansancio de la muerte. Por que las casas no harán huelga tan amarradas a las calles?
Será preciso que desaten. los nudos de las plazas. e y que se. vayan desaniendo para que salas piensen que el desorden es un mandato de la vida.
No es razón que sus piernas se hayan soldada con la tierra, ni que sus vientres este llenas de la carnaza humana.
Tener la voluntad de estar enhiestas ya es un indicio de potencia. Más les vaiiera marcharse a la deriva qaeestar ancladas en la línea recta.
Casas de las ciudades. miserables rebaños de piedra, con los ojos miopes. encristalados por el hombre. hay que ramperlas ligadaras, hay que zarpar hacia los días, hay que abolir del mando las esquinas.
Mientras las amas se salazan. y que se encienda el coraje en las ventanas y que el ardor de una palabra cure del polvo tanta miopía El hombre ya se sabe sedentariza las ideas para moldearla lava del impulsa sobre los hierros de sa despotismo.
Hace las casas de manera que la que pudo caminar ya no se mueva; Casas de las ciudades, silenciosas manadas domésticas, hay ¿me romper el hilo de las calles y desatar el nada de las plazas y correr en tumultº hacia la cumbre donde entre chispas de dolor flamea, desmelenada y anhelante, A U L A. es¡ml RODRIGUEZ.