18 Pero prueba entre nosotras, a asomarte con estos asuntos a la literatura. Prueba, pongamos, mandar a la Luna en un proyectil anuestro ingeniero Kuritsin Boris Petrovich. Se reira de ti. Se ofenderdn. Dira n: cuántas mentiras ha inventado este perro.
Así. escribes con la plena conciencia de tu desespera cio no hay ningún consuelo. en cuanto a la gloria. qué cosa esla gloria? No se sabe todavía como se volvera la historia mundial universal ni en cual fase estará la Tierra en el sentido geológico. He aqui que recientemente he leído en un filósofo alemán que toda nuestra vida y toda la flor de nuestra cultura. esta es, nuestros miserables dieci seis mil años, no son otra cosa que el periodo interglacial.
Confieso que un estremecimiento ha pasado por mi cuerpo. después de haber leído esta noticia. Deveras. Figúrate, lec tor. Por un minuto ale jate de tus preocupaciones cuotidianas e imagínate este cuadro: Antes de nosotros ha existido una vida y otra cultura que después han desaparecido.
Ahora florecerán de nuevo y de nuevo quedará todo completamente borrado. Talvez a nosotros no nos tocará está, pero el sentimiento ingrato de algo perecedero, no eterno, casual y completamente mutable constriñe a pensar de nue vo y siempre en toda nuestra vida.
Tú, por ejemplo, has preparado un manuscrito y solo con la ortografía has tenido que sufrir la imposible, no Izab emos ya del estilo, y en tanto, dentro de quinientos años, un mamut con su enorme pata pisoteara tu manuscrito, lo hociqueard y lo arrojard a un lado como a una suciedad iacomible.
Asi es claro que no hay consuelo para ti en nada. Ni en el dinero, ni en la gloria, ni en los honores. Yao te queda sino rabia contra la propia literatura. Qué hacer? La vida es ridícula. Es verdaderamente aburrido vivir en la Tierra. Te vas, al campo, fuera de la ciudad. Fuera de la ciudad ves una casita. Una palizada tanfastidiosa. Hay una vaca tan aburrida que te dan ganas de llorar. Su flanco es ta sucio de estiercol, mueve la cola, mastica. Hay una mu jer envuelta en un chal gris de malla. Hace algo con las manos. El gallo da vueltas. Oh! hasta que punto es aburri da todo esto. Vse acerca a esta mujer un campesino rubio que parece una planta que camina. Se acerca y mira con sus ojos claros, semejantes a dos pedazos de vidrio. Qué cosa hace la mujer? Sallozard, scfregard una pierna contra la otra, bostezard. Eh, dirá, vamos a dormir, me aburro. se irá a dormir. vosotros decis: dad rienda suelta a la fantasía. Oh señores companeros. Pero donde hallar esta fantasia. Cómo adaptarla a esta realidad? Decidlo, hacedme esta gracia, este gran favor. si se vá a la ciudad, donde las linternas iluminan con una luz clara, donde los ciudadanos en plena conciencia de la propia grandeza humana, van adelante y atrás, tam bién ahí que fastidio. No hay ahí tampoco la vehemencia ile la fantasia. Prueba lector, sigue a aquel hombre que pasa. Tonterías, nada más. Sabrás que este hombre va a pedir prestados tres rubios o bien que va a una cita amorosa. Llegará, se sentará frente a su dama. le dirá algo acerca del amore talvez no le dirá nada y simplemente pondrá. su mano sobre la rodilla de la dama y la mirará en los ojos. bien viene para estar junto con el patrón. Tomard una taza de te. seespeieard en el samovar qué cara torcida, por Dios. onreirá:dentro de si, dejará caer una gota de mermelada sobre la servilleta, se pondrá la gorra de medio lado y se marchará. Pero si le preguntas. hijo de un perro, porque ha venido, qué idea universal encierra toda esto o cual beneficio para la humanidad. el mismo no lo sabe. Ciertamente, en el caso dado, en este cuadro aburrido dela vida de la ciudad, el autor toma a hombres mezquinos, insignificantes, semejantes a el mismo y no absolutamente a grandes hombres de Estado o a trabajadores de la cultura, los cuales verdaderamente irán por la ciudad, el diablo sabe por aue negocios y circunstancias sociales importantes.
El autor no los tenía en. mente cuando hablaba, por ejemplo. La naturaleza no era IAMAU A de las rodillas de la señora a de como es posible mirarse el propio rostro en el samovar. El autor da esta respuesta a los críticos que han olvidado toda medida y que eviden. temente por gusto de escándalo, lo acusara de alterar la realidad provincial. Pero nosotros no alteramos la realidad.
No somos pagados para esto, respetable críticos.
Por otra parte la realidad no cambiará absolutamente por culpa nuestra. Vel cuadro a la acuarela de nuestra vida provincial, permanecerá inmutable. Es triste, compañeros. El autor, por ejemplo, ha conocido a un tipo campesino así, que vivia modestamente como viven casi todos, comía y bebía y ponía las manos sobre las rodillas de su dama y la miraba en los ojos y ensuciaba la servilleta con la mermelada y recibía en préstamo tres rubios sin restituirlos. Sd bre este hombre precisamente el autor escribirá su pequeño cuenta. Pero talvez, este cuento no tratará del hombre, sino de un estúpido y. útil incidentea causa del cual el hombre, por un forzado pago, resultó damnificado con veinticinco rublos. Se debe diluir este caso con la fantasía. Creat en torno de el una verdadera intriga matrimonial? No.
Las cosas de este género que las escriban los franceses.
Nosotros procedemos lentamente, poco a poco, sobre el ni vel mismo de la realidad rusa. Al lector alegre, que busca. el vuelo vehemente de la fantasía y espera detalles y aconte cimientos picantes, el autor lo remite a los autores e:;tranjeros. CAPITULO a Esta breve novela comienza conla completa y detallada descripción de toda la vida de Boris lvanavich Kotofeyev.
Kotofeyev era músico de profesión. Tacuba el triángulo en una orquesta sinfónica. Acaso exista también un nom bre especial para este instrumento. El autor no lo sabe.
En todo caso, ciertamente, al lector le habrá ocurrida ver al fondo de la orquesta, a la derecha, a un hombre curvado con la mandíbula un poco colgante frente a un pequeño triángulo de fierro. Este hombre hace tintinebr melancó licamente su instrumento poco complicado en los momentos debidos. Habitualmente el director de orquesta con este objeto guiña el ojo derecho. Existen profesiones extrañas y sorprendentes. Existen profesiones tales que una se siente presa de terror pensando como un hombre haya llegado a ellas. Cómo un hombre ha podido llegar pensar ponga mos en marchar sobre una cuerda, en silbar con la nariz o en hacer sonar el triángulo. Pero el autor no se burla de su héroe; No. Boris va novich Kotofeyev era un hombre de excelente corazón, no estúpido y de media cultura.
Boris Ivanovich no vivía propiamente en la ciudad, sino en un suburbio o por decir ds! en el seno de la naturaleza.
verdaderamente muy extraordinaria, pero había pequeños jardines junto. a cada casa, habla hierba, fosos, bancas de madera, cubiertas de cáscaras de girasol y todo creaba una atmósfera plácido y atra) ente. En primavera era, verdaderamente, un encanto.
Boris vainovich vivía en la Alameda Posterior, casa de Luc teria Blanquina. Figúrate. oh lector. una peque no casa de madera color amarillo, una reja instable y bajo y un ancho porto torcido de color pardusco. El zaguán.
En el zaguán a mano derecha, un pequeño pesebre. Un rastrillo con los dientes ratos que está ahí desde los tiempos de. Catalina II. Una rueda de carro. Una piedra en medio del zaguán. Una escalinata con la grada inferior de menos. Subiendo a la escalinata se encuentra a la puerta ta pizada. El pequeño vestíbulo. semioscuro, con un barril verde en un ángulo. con la puerta feble hecha de tres tablas. Sobre la puerta un pequeño ventilador de madera.
Un pedazo de vidrio a modo de ventana. encima una te la de araña. Ah el conocido cuadro tan dulce al corazón. Todo esta era en cierto modo delicioso. Delicia de la vida tranquila, aburrida. plácido. Hasta la grado de menos de la. a