12 AMAUTA 1 re JA; Ls POR MARIA WIESSE LA oeses¡ón DE un VALS Cuando llegamos a esa ciudad. a las nueve de la mañana, con toda una noc ze de tren dentro del cuerpo, reso nabo. ya, en el hotel, aquel vals romántico y dulzo Las lánguidas frases subrayaban el choque de las cucharillas contra la porcelana; los mozos traían el cafe y las tostadas y, sin cansarse, el violoncello repetía el motivo con pretensiones de melancolia del vals. la hora del almuerzo el vialoncello lloriqueá de nueva el motivo del desayuno y. de noche, acompañando la cena, tuvimos el plato musical del almuerzo.
Salimos a la calle; a la plaza mayor. Como, en todas las ciudades de provincia, éste era el sitio de reunión de muchachas y muchachos y queriamos observar costumbres.
ver tipos, asistir, por unos momentos, a la vida de esas gentes nuevas para nosotros y. por ende muy interesantes. fuimos a la plaza mayor. Bajo los árboles deco ración magnífica del lugar se paseaban las muchachas de grandes ojos soñadores; sin acercarse a ellas las saludaban los mozos con aquella cortesía, un poco ceremonia su, peculiar de los provincianos; florecian amables idilios y se establecía toda una estratagema sentimental llena de pasidn, bajo swapariencia de discreción y de mesura.
Pero en el kiosco central se encontraba la banda que, después de ejecutar briosarnente la obertura de Yannlzaunuesrizo PROGRAMA Ya no es hora de perderse en discusiones utiles, ni de descubrir o coleccionar matices. Es necesario apartar se de toda mitologia.
Nuestro deber, el de todos los intelectuales, escritores y artistas, trabajadores de profesiones liberales, es el de borrar todos esos sofismas ytodas esas locuras en los cuales la miseria humana ha estado sumida. Necesitamos aclarar ¡aconciencia de los explotados para que conformen sus actos a la razón y a sus intereses vitales. Debemos expresar brutal mente el acuerdo luminoso de la voluntad de las muchedumbres, con el orden racional y natural de las cosas y con el derecho a la vida. Sobre qué bases podemos tentar de redimir en todos los medios intelectuales los elementos suficientes para preparar los tiempos nuevos? No será sobre un programa po lítico, sino sobre tres grandes y liberales principios de ac ción. Hélos aquí: lº Aproximar, reconciliar los trabajadores manuales y los trabajadores intelectuales. Estos son también explotados, arrastrados a la miseria, a la mendicidad o al servilismo, irente a los poderosos y los ricos. 2º Luchar contra la propaganda reaccionaria y arcai ca dela ideología y la cultura burguesas; 3? Abrir paso y ayudar a la eclosión de un arte co lectivo. Lo que debe empujarnos hacia lo colectivo son no ¡0 lamente las razones de vertiginosas oportunidades que he indicado. sino el sentido que debemos tener del valor moral de los hechos y de la vida. El arte se renovará de raiz como la sociedad. Un campo ilimitado se abre ante este renacimiento del que percibimos ya algunos signos.
Tales son los tres puntos de acuerdo con los cuales debe realizarse un agrupamiento internacional y una unidad. Estos principios esenciales se ajustan a la realidad y abren realmente el porvenir.
Henm BARBUSSE.
Traduccidn de Alfredo Biancbi)
ser se ¡uso a desenvolver un tema con sabor a novela de Martinez Sierra. Que persecución. Dios mio. fue la del aire aquel almibarado y ldnguidol Durante nuestra permanencia en la ciudad del cielo brillante y puro, de las casas pintorescas y de las hermosas mujeres, lo obnos a toda hora y en todo lugar. En los restaurants y confiterías; en los hoteles; en las viejas callejas populares; en el giro del comercio y de los bancos; en los tranquilos barrios dela aristocracia; to to caban orquestas y pianolas, fondgrafos y pianitos ambulantes, el violín del me ndígo y el piano de la colegiata, quelo intercalaba entre un estudio de Czerny. una sonatinu de Clementi.
La silbaban los chamacas y era entonado, a media voz, en los saraos y tertulias; solo faltaba que lo interpreta ra la orquesta que, quincenalmeute, daba conciertos sinfó nicos en el Degollado.
La ciudad estaba como poseída. embrujada, beckizada por aquella tonada; nosotros sentíamos todo el malestar de una intoxicación de almibary bombones. Ah el divino silencio del campo! Nos hemos refugiado en un lindo rincón de las campiñas cercanas una pequeña laguna de un azul maravilloso, limoneros. jaca randds, sauces y dlamos queremos embriagarnos de soledad y de armonía. tenemos que huir; ha comenzado a cantar un tordo y, en su canción, bemos creúío reconocer los primeros compases del vals de moda. DESPUES DEL CONCIERTO Han cesado el bando lamento del cello pat¿tica voz humana. la dorada melodía del violín. la risa periodo del piano. Ha sido un trio de Mozart, lleno de ternura y de júbilo. Se han retirado los intérpretes de aquella pági na deliciosa; se dispersa el público y, ahora, ya estoy en mi casa, en mi cuarto, donde el silencio se ha abierto como una flor. Quiero leer; bajen el libro de un poeta, que dice de sus amarguras y confía sus penas. Mas este dolor y esta angustia no me emocionan como otras veces. en mi espiritu cantan las estancias perfumadas del trio y siento en mi todo la alegria, la serenidad, la esperanza clara y cordial de aquella música adorable. El silencio de mi cuarto seva haciendo musical, y la noche, que entra por la ventana abierta, trae melodiasos. leves rumores; después de la audición de la tarde intérpretes, público, sala, instrumen tos es otro concierto nocturno sin sonidos y sin instrumentos, pero todo lleno de la gracia de Mozart. mi enzoción es aún más honda, ahora que han callado el cello, el violín y el piano, ahora que viene la noche misteriosa y profunda.
PAXSAJE MUSICALES Grieg es todo el pais nórdico con sus horizontes plateados, su cielo transparente, su mary sus fjords. sus noches resplandecientes, sus montañas azules y sus bosques de aromáticos pinos.
sus leyendas y sus fábulas, sus cuentos y sus tradiciones. en su música nostdlgicay apasionada reviven los antiguos poemas. las viejas baladas. las dulces canciones de amor.
Gnomos, ellos, brujas y duendes; ritmos de fiestas nupcia les, danzas jocosas y bailes ardientes; figuras de mujer paíticas y finas; la primavera espléndida de una tierra ruda y hermosa; esa es la música de Edvard Grieg.
Debussy crea paisajes envueltas en la bruma delicada de ciertas mañanas de lle de France. Latino sutil y re finado, no precisa, sugiere. Sumu sica es una sucesldn de exquisitos matices; la arquitectura de sus composiciones tie(Pasa a la página 33. su ¿wwe na awmm ataiºhuvl», mvútmw!¡uswamw a a a º¡mnw xwwmúWwme W Grieg es todo el pais nórdico con,