1 j nvmm w»»wunMe nm mummmuww. av Msm. w ah! MAUTA moral y económico de cada uno de los individuos y de la colectividad.
Para disminuir seriamente el número de enfermos es indispensable: lº. prevenir las enfermedades: 2º. curar a los individuos enfermos con todos los medios que la cien cia posee.
Prevenir las enfermedades es cosa más fácil que curar las. Nuestro cuerpo puede considerarse como una máqui na portentosa, pero delicada y compleja; y como todas las máquinas, especialmente si son complicadas, cuanto mejor tenida está tanto mejor trabaja, rinde más y dura mayor tiempo. Resulta más cómodo la conservación escrupulosa de una máquina, que las reparaciones de su desgaste. aún que este sea pequeño; y los desgastes aún que sean de poca importancia pero repetidos, disminuyen indiscutiblemente la eficiencia y la duración de la máquina. Si se desea tener menor número de enfermos, precisará sobre todo prevenir las enfermedades (que representan los desgastes de la máquina humana) cuidando el bienestar de nuestro cuerpo merced a la higiene de la habitación, la higiene de los alimentos y la higiene del trabajo. En el régimen burgués la solución del problema delas habitaciones especialmente delos obreros y de los campesinos, no se ha podido ni se podrá nunca obtener; porque derrumbary modernizar las casas declaradas por la ciencia médica poco salubres o inbabitables (y son tales casi todas las casas del campo, buena parte de las edificadas en los pequeños centros y no pequeño número de aquellas de los grandes centros) y construir las nuevas casas con todoslos requisitos determinados por la ciencia (tales como baños y cubicación correspondiente al número de componentes de la familia que deberá habitarlas, con adecuada iluminación. y protección de la intemperie, con suministroy distribución racional de agua, con letrinas decentes, etc) representa afa nes poco buenos para el engorde de los propietarios capitalistas. Además, después dela gran guerra que ha traido entre otros beneficios el aumento del número de los tuber culosos, el problema de la habitación reclama una solución, más urgentemente. Porque lo recordamos bien a todas las comisiones de lucha antituberculosa. el problema principal que deben resolver contra ese terrible males un problema de casa. Sólo dentro de un régimen que sea la negación de cualquier especulación financiera se podrá poner en prác tica todos los medios que la ciencia médica aconseja en ma teria de habitación: para lo cual se podría por ejemplo crear en cada región un tipo único (popular) simple, sólido y elegente. con materiales de construcción producido en serie, para facilitar la rápida. la perfecta edificación. La casa higiénica y bella dará al campesino, y más aún al obrero, la salud del cuerpo y la alegría del espiritu. y le invitará a pasar al lado de la propia familia aquellas horas de reposo que hoy dedica a las cantinas, pues en ellas encuentra más comodidad que en su casa. No menos importante, que la higiene de la vivrenda son, para la salud, de nuestro cuerpo, los alimen tos sanos y genuinos. Una máquina alimentada con combustible escaso o de mala calidad o ialsificado, rinde po quísimo y está sujeta a frecuentes desgastes. En el actual régimen burgués la mayoria de la sociedad está expuesta a un lento y cuotidiano envenenamiento por la adulteracrón delos alimentos y delas bebidas y por la venta de substancias alimenticias aun cuando estan en malas condiciones.
La avidez de la ganancia no se detiene ante ningún delito; y la bella guerra nos ha dado edificantes. ejemplos. En una sociedad donde se suprima la ganancia particular se suprimil automáticamente todos los perjuicios que oc as¡ona el co mercio en la actualidad; y después la producci ón agricola local y mundial se dirigirá, no según el benef¡cw ec onóm¡co de cada comerciante o grupo de comerciantes smo se gún las necesidades fisiológicas de la humanidad. las ofrcinas de higiene, hoy vana sombra de control y repr es¡ón sanitaria, se convertirán en órganos de consulta técnica en la materia.
Finalmente para la salud del obrero es aún importante. la higiene del trabajo. Especialmente el trabajº, cualquiera 31 que el sea, debe ser de duración limitada (la conquista de las ocho horas es ya una bella conquista higiénica, la cual no obstante se trata. de borrar, sin que los Médicos en masa yello es doloroso constatar alcen su voz de protesta. y tal duración va proporcionada a la resistencia del trabajador y a la condición de mayor o menor salubridad en las cuales el trabajo se cumple. De otro lado, cuando se aboliese totalmente la caterva de intermediarios. comerciantes. la mayor parte de revendedores, controladores, supervi gilantes, etc. y todos los ociosos que viven de renta, si todos los hombres válidos trabajasen proficuamente para la colectividad aun que no fuera más de tres horas al día, sería suficiente para que se superasen todas las necesidades de la humanidad. Además faltando el movimiento de especu lación serían escuchados y actuados y sin necesidad de coer ción de leyes, los consejos de los técnicos sanitarios para colocar a la industria en las mejores condiciones de salubridad.
Es evidente que solo con una transtormación diametraimente opuesta del régimen imperante sería posible una completa y solicita actuación de los medios capaces de pre venir las enfermedades. CONCLUIRÁ EN EL PRÓXIMO NÚMERO. AUTA nmsu unrsuuynr comun.)er CA nLos naku. Gmf Doctrina Arte. Literatura. Polémica Recomendamos la suscricíón especial Amigos de Amauta a la edición de lujo, numerada, en papel Snov. de esta revista. El valor de esta suscrición al año es de 10. El precio de cada ejemplar de la tirada es de Invitamos a. las personaá. tae simpatizan 0011 esta revinte¡ za.
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