30 Concepto Socialista. de ¡son. Da.
TRADUCIDO ESPECIALMENTE PARA AMAUTA POR NUESTRO COMPANERO OSCAR HERRERA La salud es riqueza. El individuo enfermo no solo no produce nada para si y para los demás sino que consume artículos especiales y costosos (medicinas, materiales de medicación, alimentos no comunes, mayor cantidad de locería, etc. y energía de la colectividad (asistencia de los familiares, de los enfermeros, etc. El actual régimen burgués, basado sobre la ganancia individual y sobre el agotamiento ajeno, del problema sanitario se preocupa solamente para impedir que la clase dominante y explotadora sea presa de las enfermedades contagiosas y para que a la producción de la riqueza no falte el necesario número de brazos. Cuando estos dos fines son alcanzados, en el régimen burgués, no ocurre que se busquen otros; porque los impuestos para la sanidad públi ca deberian grabar principalmente a los ricos; y después la buena salud física de la masa, hace a ésta más apta. la independencia, o sea más apta a sacudir el yugo opresor. En efecto. se ha hecho algo hasta ahora para resol ver el serio problema de la casa del campesino, del obrero, especialmente en los pequeños centros y en el campo. se ha, por fortuna, resuelto el problema de la salubridad y suficiencia de la alimentación de los pobres, aún en las grandes ciudades. y, cuánto no deja que desear la asistencia hospitalaria, considerada hasta ahora función de caridad y no servicio importantísimo del Estado?
Pero una solución del problema de la asistencia sanitaria se impone hoy aún bajo el régimen burgués: a)
porque los obreros, los campesinos, los pequeños emplea burguesa; posibles de adaptarse a las urgencias de una clase en vias de transformar al mundo.
También este es un error sumamente difundido y necesario de extirpar es absolutamente imposible entregar la belleza nueva en las tradicionales formas de expre. sión. La ideología del porvenir rebalsa los moldes en que se brinda la vieja concepción del mundo. Políticamente, oponemos el Estado proletario al Estado capita lista; los Consejos de obreros, soldados y campesinos (soviets. los Consejos de Economía Pública, etcétera, a los municfpioa y administraciones públicas burguesas, desde que sería absurdo e ingenuo pensar siquiera en que los. órganos de opresión de la clase dominante pudieran ser vir de instrumentos para la liberación de la clase dominada. Debe, tiene que surgir, un medio de exterioriza ción el complicado del alma proletaria y sus actividades, articulado con belleza, con sus propios elementos y el servicio de sus gláriosas aspiraciones.
Esto no podrá lograrlo la generacion presente en toda su plenitud. Cábele si la responsabilidad de aprisionar y flundamentar algunos de sus signos constitutivos esencia es.
Mucho debe hacer, por su parte, el proletrriado militante para ver llenada esta importante posición en su frente de batalla contra la burguesía. Finalmente. mi preocupación constante por lo que al Arte revolucionario atañe, no es la resultante de cierta modalidad anímica personal. La experiencia rusa, en tal. sentido, apoya ampliamente mi inquietud. Veo en el Ar te una función social, humana, a la cual sin descuidar por esto los demás aspectos de. la vida colectiva es necesario prestar cariñosa y fina atención, llevados por el imperativo impuesto en esta hora nerviosa y fundamental.
Es Pavm rcn AMAUTA la Asistencia ssniigr¡a GIRL OS Rlººl dos no están en condiciones de sostener los gastos de la prestación médica, los costosos medicamentos, etc. etc en caso de enfermedad propia o de cualquier miembro de la familia; b) porque las municipalidades no están ya en condiciones de saldar la cuenta hospitalaria de sus asila dos y de pagar adecuadamente a los médicos comunales; e) porque los hospitales después de haber agotado el capital patrimonial amenazan con cerrarse por falta de fondos; d) porque en fin el balance del Estado, como hoy está impuesto y organizado, rinde un déficit dificilmente elimi nable, y no puede venir el Estado como seria su deber en ayuda de las entidades anteriormente mencionadas. Por eso han pensado algunos en resolver el angustioso proble ma por medio de la aseguración obligatoria contra las enfermedades.
Dudamos bastante de que esta ley la cual desde. hace varios años se intenta en vano votar pueda obtener se, apesar de que hoy urge y se desea. somos de esta opinión por las siguientes razones: Casi todos los médicos no están de acuerdo siempre por razones de personales intereses en el efecto de esa ley y en cómo debe ser (los médicos libres en ejercicio temen caer en la dura vida de los médicos titulares: los médicos afortunados no quieren renunciar a sus posi ciones ya conseguidas, y entienden quedar distintamente que los colegas aún en el régimen de aseguración obliga toria contra las enfermedades; los médicos titulares no se avienen a pasar del titularato residencial al titularato pleno, empeorado con una cruel labor burocrática. y sin laacción concorde de los médicos, dice el socialista abogado Puecher, no es posible esperar el buen éxito dela aseguración obligatoria. Si tal ley fuera votada dado los sistemas administrativos hoy imperantes probablemente dará luego un nuevo parasitismo burocrático que viviendo al margen de la aseguración, no prestará ningún servicio efectivo a los asegurados pero perturbará los presupuestos; 3º. La masa de los trabajadores tanto manuales como del pensamiento ya está cansada de ver ulteriormente burladas sus espectativas y perdido su dinero, el cual a penas si le alcanza para cubrir las más apremiantes necesi dades dela vida. Por ello en la práctica los trabajadores tentarán y con razón, todos los medios para no pagar sus cuotas correspondientes (la aseguración contra la invalidez y la vejez asilo enseña. máxime hoy por la inestabilidad de la moneda y la probable quiebra del Estado, lo cual acon seja a la masa de trabajadores auténticos y mal remunera dos a no dar el huevo hoy por una hipotética gallina de mañana; 4º. Los dadores de trabajo, que hoy tientan to dos los medios:para disminuir los estipendios y mercedes. mal soportarian nuevos gravamenes a su propio ¿peculio y en pro de quienes realmente trabajan y producen (la actua ción dela aseguración contra la invalidezyla vejez dan fe al respecto. 5º. Aún el Estado no sabria, o no podria, encon trar los medios para su propia contribución (como no los encuentra para la otra ley de aseguración mencionada);y sin tal contribución la aseguración no podrá funcionar de hecho o funcionará de modo absolutamente inadecuado e insuficiente.
Así es que, por el momento, poquísimas esperanzas presta la aseguracrón contra las enfermedades. La tal ley lo repetimos aunque se llegase a aprobar ¡no traería ciertamente, por las razones que más abajo expondremos.
la radical ycompleta solución al problema de la asistencia sanitaria. sin que tal solución fuese radicaly completa, en vano se esperará una fuerte disminución en el número de enfermos, y un aumento consiguiente del bienestar físico. :kw »ws at na am mwd wma