. e. a e a. 4cnhvl sz a.¿ee»qur s a ap. o AMAu EL PROCESO DEL GAF1OFJALISF ID DEFENSA LIMA, FEBRERO DE I927 NO. OLETIN vDE ANO. El proceso del gamonalismo Nuestro boletin se propone únicamente la acusación documentada de los desmanes contra los indios, con el doble propósito de iluminar la conciencia pública sobre la tragedia indígena y de aportar una nueva serie de testimonios al juicio, al proceso del gamanalismo.
Los indígenas que individual o colectivamente sufran un vejárnen. una expoliacio n, pueden hacerla conocer por medio de este boletín, que facilitdndales un instrumento de denuncia pública, les permitirá conseguir, al menos, una sanción moral para sus expoliadores. Todas las denuncias deben venir garanti zadas por las firmas de los interesados. La publica. ción será gratuita.
No nos encargamos absolutamente de gestiones ante las oficinas públicas. Nuestra objeto es documentar concretamente el proceso contra las gamonales. Para esta labor contamos con el concurso entusiasta de nuestra estimada colaboradora Dora Mayer de ZuIen. de los buenos supérstites de la extinta Asociación Prd. lndtgena.
onupo ne unormenro wi. LA VIOLENTA SITUACION DE LOS lNDIOS EN EL DEPARTAMENTO DEL CU SCO Al constituirse este núcleo de espíritus libres con el propósito cardinal de luchar por la justicia que significa la causa del indio, queremos denunciar ante todas las con. ciencias el cúmulo de atentados delictuosos que, en esta hora, se cometen contra nuestros hermanos los habitantes. de la serranía.
Que esta pública acusación que formulamos los hom. bres de unaidealidad nueva simbolice, con toda la virilidad que importa, la determinación indeclínable de abrimos pa so, cueste lo que cueste, para que se escuche el clamor de los millares de oprimidos que mueren oscin amente victimas de la ferocidad de sus explotadores.
El GRUPO Rcsunmmenro se ha fundado para decir al país: mientras los indios sean acosados como fieras.
mientras la violencia que con ellos se ciércita siga produ ciendo la desesperación en las multitudes sumisas de las viejas comunidades incaicas, se cierne sobre el Perú un pehgro de muerte, mucho mayor que los conflictos inter nacionales. Las atrocidades sin nombre que se cometen con la indiada conducirán a un fatal estallido, a una cruenta. for midable guerra de razas. Cumplimos un deber elemental dando el alerta.
El Cusco ha ignorado un serie de monstruosos delitos que ha habido especial interés en ocultar.
Ha Sido suficiente que el Grupo echase sus bases. poniéndose en inmediato contacto con los ayllus, para descubrir tal número de aterradores crímenes que llevan al :inimo más indiferente una profunda sensación de dolor y que producen en las conciencias honradas un intenso sentimiento de indignación. Bastará que citemos algunos casos.
En la provincia de Canchis, so pretexto de combatir al bandolerismo, se apresóa cerca de un centenar de tranqui. os propietarios indigenas de la cordillera. ww f aw wmb w» a a. úwyh! fdf fú. de indios.
INDIGENA La fuerza armada, al mismo tiempo que privaba de la libertad a esos ciudadanos. contribuyentes en su mayo ria. recolectaba todo el ganado que les pertenecia, so capa de devolverlo aquienes se creyesen con derecho. Los mi¡lares de reses fueron vendidos a buenos precios, toda vez que no procedían de ningún robo sino que eran de la legítima propiedad de los indios cordilleranos. Las chozas de éstos fueron saqueadas, violadas sus mujeres. maltratados sus hijos. Como los así extorsionados pudieran después reclamar justicia, se aprovechó de las solicitudes de enganchadores que, pagando una buena prima, se encargaron de condu. cir a 97 de estos indios hasta las haciendas del Valle de Ccosñipata, contratados como braceros. De este crecido número de infelices murió la mayor parte. tanto por la inclemencia del clima tropical cuanto por los malos tratos que recibían de los capataces. En Villa. Carmen, verdade ra Isla de la Muerte, hallaron su tumba los desgraciados propietarios dela cordillera de Canchis.
El Tribunal Correccional del Cuzco está ya informado de este sensacional asunto en el que juegan papel princi. palísimo altas personalidades que han manchado su concien. ciacon este inaudito crimen. Las sombras de los victima dos no les permitirán el goce tranquilo de la fortuna ama sada asi con sus lágrimas y su sangrel.
Por ese mismo camino de la deportación a las zonas insalubres del Madre de Dios han marchado muchos, mu chísimosindígenas de Lauramarcayotros fundos adyacen tes, habiendo perecido una mitad de los enviados; algunos. de los cuales ¡verdaderos héroesl lograron burlar. sus sicarios, tugándose dela montaña. después de mil penalidades, a refugiarse. ahora, en lo más abruptoeinaccesible de pu. nas y roquedales: Hemos escuchado de sus labios verda deros relatos dantescos. qué decir de las masacres cometidas con periodicidad fatal?
No se ha olvidado tan pronto el asesinato en masa de los indígenas de Chinchaypujiu. aunos cuantos kilómetros del Cusco, cuya impunidad ha alentado a los cazadores ¿No fué el Congreso Nacional quien mandó cortar el juicio que se seguía contra los feroces victimarios? se suceden con un ritmo invariable los ataques a las colectividades de indios inermes en Quiquijana. en Llusco Quiñota, en Haquira, en Layo, en Lamay.
En un caso, la muerte del gamonal trae como canse cuencia el apresamiento en masa de una población como en Quiñota. Mujeres, ancianos y niños, son arrastrados a la cárcel del Cusco desde una distancia de cerca de trescientos kilómetros.
En el otro, ese mismo pretexto anima a autoridades y propietarios para arrasar un pueblo, saquear todas las pcqueñas granjas, apoderarse de las tierras y semovientes y ahuyentar a los habitantes con la amenaza de la victima ción.
Es en Tojroyoc cuando la criminalidad lomhrosiana. de los gamonales minúsculos estalla en todas sus manifes taciones de ensañamiento ycrueldad inverosímiles. después en Lamay, a los ojos del Cusco, se repite otra vez el sistema de Quiñotay Haquira: la destrucción y la despoblación integras de una aldea antes floreciente. Cosa inconcebible! Aún en aquellos típicos casos de no cooperación tranquila, pacífica, como en el latifundio de Lauramarea. siempre la fuerza que paga la Nación al servicio del interés particular se convierte en grillete para el indio. Depredaciones y abusos sin cuento dan lugar a un sensacional proceso de que ya conoéen los tribunales.