. coucw 510N, vease EL númrno mremcik. LA NACIONALIZACIÓN ¡NEVITABLE. Hoy, despues de dos años de conflicto, la crisis continúa en el mismo estado. Porque la crisis verdadera consis. te en la inadaptabilidad de la organización minera para cumplir sus funciones actuales. Mientras la mineria no se trans forme en un verdadero servicio público no podrá satisfa cer eficientemente las necesidades industriales del pais y resolver para siempre su crisis interna. Esta es a todas vistas la única solución definitiva. Bas ta ver cuánto le han costado al país los siete meses de paro para advertir cómo la crisis minera no es un caso indus trial, sino un problema nacional. El paro le cuesta a Inglate rra la pérdida de ciento cuarenta millones de dias de traba jo y de sesenta núliones de libras en salarios, seiscientos mil desocupados más en las otras industrias, once millones de libras en soconos a los desocupados, cinco millones ochocientas mil libras en auxiliosa las familias mineras y más de trescientos millones de libras en daños sufridos por el comercio en general. Cuando una industria puede causar con la suspensión desu funcionamiento perjuicios tan enormes y tan genera les, su funcionamiento se convierte en necesidad pñblica.
Este es el caso de las minas británicas. Son un factor indispensable en la víday el progreso nacional y no pueden, por tanto, estar sujetas a las contingencias de los intereses, las doctrinas y las conveniencias particulares. Asi como lnglaterra no puede dejarle a nadie la propiedad de las aguas de sus rios o de los puentes o del servicio de correos, tampoco puede dejar hoy, y mucho menos lo podrá mañana. a la propiedad privada, el manejo de mr factor tan esen cial para su vida como la minería. Tan esencial, si no más, como las aguas delos rios, los puentes y los correos.
Por esto, la única manera de resolver. eficazmente la crisis minera es la nacionalización delas minas. Ninguna otra medida la resolvería con tanta eficacia. Desde luego, aqui se habla de la nacionalizacion solo con referencia al problema específico de las minas británicas. Hablar contra ella porque es una proposición socialista es tan tonto co.
mo proponerla por la niisma razón. Inglaterra no es ni ha sido nunca una comunidad socialista y, sin embargo, las calles están socializadas yen varias de sus ciudades están municipalizados la luz eléctrica, el agua y los tranvías.
Las minas han llegadoa ser una cosa de necesidad tan pú blica como las calles.
ousrAcuws PARA LA NACIONAUZACIÓN. Pero la nacionalización delas minas, aún después de haberse comprobado claramente su indispensabilidad, no es una cosa fácil de hacer. Las calles fueron socializadas desde el primer momento, las ha hecho el pueblo, no han estado nunca en manos de particulares y todo el mundo. tiene la costumbre atávica de mirarlas, respetarlas y administrarlas como una propiedad comunal. Las minas, en cam bio, se han hecho por iniciativa, con el trabajo y e. capital de particulares. jamás han dejado de pertenecer a la propiedad privada y hasta hoy no ha habido un motivo su ficiente para convertirlas en propiedad pública. Esto es. a mi juicio, el obstáculo más serio para la nacionalización. Todos los demás no tienen relativamente importancia. En el instante de nacionalizar las minas, los téc, EXIPERLENQIAS 596 ALES. co NF GT Pon oE:SAR Al ooú nicas del Estado o los particulares pueden organizar el pro yecto en dos semanas y en menos tiempo aún encontraría.
el Estado el dinero necesario para incautarse de ellas.
Pero la modificación del sentimiento público es un pro yecto mucho más dificil de formular y realizar; Los lea ders mineros no han logrado todavía presentarlo acertadamente. Ya se han dicho las razones por las cuales no ban a. cel tado; Mas siempre es un ejemplo apto, porque son los hombres más cerca de las minas y losmás interesados en plantear bien el caso. La idea precisa saldrá, claro es, si no de ellos, de alguien. El problema está allí latente y no puede quedarse asi toda la vida.
El pueblo inglés necesita convencerse, esto es, ver la necesidad de nacionalizar las minas para cumplir con ellas dos fines primordiales: abastecer eficientemente de. combustible. la industria británica pagarle altos salarios a los mineros. Nada más. Lo dem debe estar subordinado a estas dos exigencias. Tal vez el Estado, cuando se haya apoderado de las minas, para satisfacer aquellas obligacio nes, pierda dinero y le imponga a los contribuyentes la car ga de sostener a los mineros. Pero esto es precisamente lo conveniente para el pais. Antesy durante el conflicto, y ahora mismo, la cliente la patronal esgrime triunfadora el argumento: los minerosí no tienen derecho a vivir a expensas de los contribuyen tes. Lohan dicho y lo dic en para evitar nuevas subvencioJoneph Viauarionovieh Stalin, líder delpartido bºlchevique