24 Ruido de mar tempestuoso. Derrumbe de montañas pedregosas.
La multitud.
Desde mi balcón.
Empedrado de cabezas sobre el esfalto.
Manchas rojas flotantes.
Clamor. Cantos. Palmadas.
Vígorosa Visión de lo invulnerable. Una rosa roja se me abre como granada en el pecho.
También yo necesito gritar, cantar, ir en la multitud.
Cojo el sombrero y bajo las escaleras precipitadamente, Me incorporo en la multitud.
Nos descubrimos todos: Arriba los pobres del mundo, de pié los esclavos sin pan. Llegamosa una plaza Aquí se alza un monumento inúti.
Si sirve de tribuna será útil.
Me abro paso entre los compañeros apretados, dificil mente, con energía.
Me encaramo.
Compañeros. Todos están pendientes de mis palabras.
que digo la verdad. Yo siento que me reivindica. Yo siento que se destrenza el nudo. Digo palabras como si lanz a ra pedradas. ratos me parece asestar el golpe definitivo a la sociedad burguesa Me interrumpen los aplausos. Hago un gesto deses perado para acallarlos. reanuda el hilo. Me falta voz para gritar mas alto la verdad, Me falta energía para meterles más hondo a los compañeros la verdad.
Termino. La multitud aplaude estruendosamente. lí do de mar tempestuoso, derrumbe de montañas pedregusas. La multitud sigue. Adelante!
Al pié del monumento miro cómd se aleja.
Un discurso. omo si esto fuera bastante. Me parece haber mentido. Ser. Si. Ser. Al retirarme con paso que zigzaguea veo la linea sinuosa de mi vida.
Desde lejos el ruido de mar tempestuoso, derrumbe de pisedras, algo atado para mis manos para siempre.
er Regreso, apresurando el paso.
Me confunda con la multitud.
Soy. Soy.
Parte, atómo de la esencia. Todo compacto en el que no me distingo. Esto que me despeina como ráfagas es una bandera roja.
Soy. Adelante. Todos. UNO.
México, 1926.
Yo siento. AMAUTA z H R S Novia mía: mi beso te tropieza en el doblez de todos mis caminos.
Me veia tu lágrima tomar billete hacia los cuatro vientos cardinales, los ojos populosos: de ciudades, el corazón tascando mis laureles.
Tu mano recogía la huella iluminada de mis pasos.
Tu dedo era el palo mayor de mi fragata, tu beso hilaba la seda de mi casaca roja de pirata.
Niñera de mis sueños. del arca de tus manos. y vuela mi esperanza. paloma ataviada de mensajes.
En tu pecho de azúcar murmuran dos vertientes encerradas.
Mi beso será la hoz en tu cosecha de niños y de pájaros. Tus azahares, las primaveras que te traiga, avasalladas de triunfós y navíos, el maletín de mis 30 años.
Te velo desposada, la canción de una cuna que mecen tus ojos angeles pascuales. u Novia mia, surco de las Americas que descubrirá la carabela de mi abrazo ALBERTO GUlLLEN mñ aígtfvañ WMWWeMIWMWM RWW. mwyw pmw a u