AMAUTA. 1cho cuchillo, enla boca sangrante, atravesar los techos entre. as llamas y perderse en nubes de humo. luego nada.
Sólo que la puerta gira sobre sus goznes y la ola furiosa ín vade el caserío. El incendio se ha propagado. El patio. donde acuchillan y machucan, quema como un horno. El. mayordomo está tos¡ándose en un rincón; lo buscan afauosaj mente. Hay montones de cadáveres. Los fusiles no dejan. de vomitar agonías. Lloran las mamalas prendidas de sus amados cadáveres, cuando les cae un adobe del edificio que. se desmorona. El muchacho de la hazaña que hubo de hun dir su puñal cien veces en doscientos pechos, se bate como. un puma acorralado. Su cuerpo no tiene un lugar sano. Le. han acribillado las balas y muchos puñales se le han hundido Apeuas respira, pero es para levantar el brazo ¡y ente. rrarlo en el primer obstáculo que encuentra. Le sangran las. heridas. Los trechos del rostro que no ha manchado la. sangre tienen una palidez de muerte. Va abre los ojos con dificultad. Apenas puede proferir una maldición. perros! Se arrima. a una pared. Se arde. Se muere. El, que veia. tod6 con serenidad y precisión, siente que le han campani. llendo en el oído como si un campanazo fantástico estuviera golpeándole el cerebro. Ya no vé las cosas bien. Las vé borrosas. Oye una voz lejana. Hua zua ¡Huahuay! Pero la voz se pierde en una lejanía muelle y porosa. Está blanco todo. Se sonrie. Hay entre sus nervios un cosquilleo que le hace sonreír. luego amanece. Cómo! Si, amanece; La noche ha fugado asustada. Todo lo vé de una claridad le chosa. Las nubes teñidas de un rojo de leche sanguinolenta. nueva vez la campana y una voz que en la lejania le dice ¡hijo! con dolor o locura. la mujer del encarcelado tirada. debajo del perro mayordomo. se vá para la feria con los pollerines vistosos y coloridos comoaparato de fuego plrotécnico. otra vez. la campanay un sueño quese está durmiendo hace siglos. alguien que pretende despertarlo enla cárcel esta también junto a la burra de buena leche.
La burra negra. Qué tonteria! Es Juez de Paz. se ha casada en San Juan el bribonzueio. Se cayó la mula en el viaje a la montaña cuando el rio le gritó su hambre desafo ra :la y el sol por capricho se ha metido en la calceta de la. vieja. Ah, la vieja perra, es la madre del gamonall cuando era niño y todo le gustaba el pan de la ciudad, tan blanco. las calles eran tan dulces y la plaza de Puno azúcar. Qué bien comen en la ciudad! otra ve la campan a y la voz que dice ¡Hle! y él que se sonrie porque ha hundido su puñal en donde hubo sitio. luego más blanca la alborada ypor fin se. ha evaporado yno oye nada y nada»
comprende, porque él ha triunfado sobre todos y contempla su victor a cuando lo meten en la tierra envuelto en una trazada vieja de sw, abuelo. Pero ya nó ¡está muer tol. Vuelve el gamonal al terruño. Es recibido en la esta ción por la innumerable pandilla de sus asalariados, aunque no falten cuatro cholos altivos que vayan a sonarle pi to y latas a cambio de un cuartelazo de esos que dejan el. cuerpo molido, pero honrado. Al siguiente dia el periodis mo local, casi suyo en absoluto, puesto que el que no se mantiene a causa de subvenc¡ón fiscal, callándolo discreta mente, por cierto, y en el colmo de la desvergñ:nza, lan. zando papirotazos al amo que lo hace. desayunar, seguro de que su hojita no llegará hasta la Capital, el que no se mantiene asi, digo, se desencorcha debido a sus diner os particulares, llámale conspicuo ciudadano, estadista de ¡n tuición, parlamentario elocuente e integérrime, hábil politico y por último, hijo predilecto de la madre tierra, honra y gloria del campanario, e inserta los ardorosos y, elocuentes discursos que prepararon dos semanas antes sus fieles y agradecidos eunucos. Diviuizau el menu, obra de arte sobre la cual escribe alejandrinos de corte moder msta, según propia expresión, el poeta de la aldea, un palrducho señor, hmeño por antonomasia, que tiene por alma una bacinica de hospital. Divinizan el menú y se lo eugullen regiamente, so bre todo el poeta. o mi. ¿1. 1. Estarás blanca. raciada devd as y ¡días ¡núllles. Estarás. caída en el fondo de nºches. sin fondo. tomo una lágrima. Ta alma abrirgí las brizzos, volanin ¡esperanzas. y gatmrá ta azym querra de aasmciu. V. Ha de. ve ¡dr. será un cielo ¿gitada de núbe tu pobre per zo convulsa sosteniendo a tus senos sin sosiego. y. al fin por alcanzárme ¡cada credúscalo te de shárás. en uz. en pdjarn.
en humo. En tus marras imaqiu las (han de donnlr los caminos, todos los caminos que volverán de mi busca naufragardn las;barcosde tus ojos distuntes. y quedarás callada, trítarada, sin rm grita bajo una montaña de silencio.
pera los, vientos locas de todos los puntos, las vientos. cargados de celps te deberán. grífar. SOLA som som. filas ta deshajarte en llanta ir. LE o E RC AD 4 El hombre ante tantas visitas de gentes desconoci das, la mayoria de las cuales no entiende su. idioma, se :cogea las rejas de presidio y mira con angustia mal reprimida, pero ahora con desconsuelo superior a la muerte. To. dos sólo le miran y pasan. Pero ellos. no pasan para él. Por qué te han encerrado. Tatay. Has matado. Tatayl Has robado. Tatayl. Al cabo de pocos meses sele verá aparecer tras de las rejas mirando con cínica insolencia para relatar con frialdad los detalles de su crimen.
Ese cholo alto y temido, de una belleza insospecha ble. es motivo de motivos para la generación de locos que hoy invaden el planeta. Allí el indio refina sus vesanías y cuando sale ¡al fin sale, porque él sabe esperar! es un bravo e invencible caballero de asesinatos y robos. La agilidad detun lazo bien tirado tiene el rio que desciende entre fragosas montañeras, viniendo desde la a.
partada región de los hielos perpetuos. Mete hullas ensor