mu. Pera he aquí que nada AMAUTA.
Deseaelga el Silencio telarañas abstractas para adornarse.
ypase ase ahora con Ru¡Doso sumen; a nuestro lada.
Asamámasnas entonces a las más altas atalavas del Pensamiento. y la Sensibilidad.
Abrimos a nuestro paso. amplia y totalmente. LAS PUERTAS INCREIBLES.
Es cuando creemos VER. Cuando ya VEMOS!
Cuando ereénzas 0! Cnanda ya OIMOSI Cuando la parsimaniasa tartagadel Conocimiento, encuentra la manera de calarse las alas de la Revelacian Cuando.¡sa be Días a dónde iremos adar!. uon. u, nu.¡nu. una. NADA. u. u. es que el Silencio ha huido.
y al huir ha dejada colgadas sus telarañas abstra etas en los cinco clavos de nuestros eineo sentidas. ya es la mañana. ya es la luz.
LA LUZ. LA SOMBRA?
Ah. Ya le llore y le llame y le dije la mágica palabra que deti ºne.
Le dije el verso, le dije la esperanza, le dije la oración.
le dije el ruego, y el estremetirniento y el clamor.
y el grito. Pero el paso. veloz, indiferente, toma una peregrina fleelza de oro, hacia los horizontes matinales del sueño, del olvido y de la maerte!
17 En Aq u e dulce Iníjpe;ióv En aquel dulce imperia moribunda. vivíarnas, por cierta. de estúpida manera. Tasch vasos de tedla derramaban su vino. oscura. ah, Esclavitud. ah, MuerteI en las reseeas llagas sedientas de nuestras batas. oh. la sarnbrfa ergástulal nos creíamos ratas. Ah. eaando el sol. burlando la vigilancia de las centinelas. lograba calar un dedo suya. la deshilaehábarnas. vnraces, tºmº a un trazo. de carne. Así era, hermanos, nuestra vida en aq uel dulce imperio maribundol. ALCIDES Seewc Dibu¡o de Emilio Pettoruti