obra de arte, como dicen ciertos filósofos críticos fecundos. todavía con posibilidades de nuetro auge ya un grupo de ellas, rnuv pequeño. pero claramen te definido, que corresponde a estas circunstansiénda tal actitud por parte del artista, individualista, esta de acuerdo con la que filosófica y prácticamente es la característica del orden bargae Además, es perversa y tanta suponer siquiera que el producto de los sentidos y la mente de un ser humano pueda deshumanizarse. se trata única mente, para el burgués artista o nó, de meter la cabeza bajo la propia ala para sentirse escondido a la manera del avestruz y poder ser un emboscado en la guerra de clases actual. Cuando el burgués inteligente juega y trabaja, haciendo la del arte, juega al arte puro o al puro arte sexual como las aristócratas en las cárceles revolucionarias jugaron en Francia a principios del siglo XIX fines del XVIII, para nº pensar en el turno ineludible de recibir la muerte. ¿Puede originarse en México una corriente artística revolucionaria capaz de proyectar su infuencia a los pueblos de América. Par razón de las calidades características de su medio físico propicia y los remanentes biológicos procedentes de culturas anteriores vivas y y desarrollo, tal vez México seria un lugar propi. cia en que pudiera originarse una corriente de ar. te capaz de influenciar a las masas proletarias del resto del Continente Americano, siempre y cuando en México exista una demanda propicia, es decir. roletaria. Para esto existe ya una importante ase estética, que es la pintura popular mexicana. hecha por proletarios para proletarios. Desgraciadamente las circunstancias sólo le han dejado como campo de acción las iglesias católicas y las tabernas. Gustando el pucolo de México, por influencia del medio y por atavismo, de toda manifestación estética, si en México hubiera un día un movimiento praietariafuerte. ese movimiento praduciría artistas quese manifestarian paralelamente a él. hasta puede decirse que en México hay u Ín. cias. si sus manifestaciones no han sido más numerosas y vigorosas, se debe a que si bien la fuerza de las masas proletarias pesa ya como factor ineludible sobre la política del gobierno mexicano, el poder está todavía muy lejos de las manos de los obrerasy los campesinos, para poder manifestarse. La pintura revolucionaria sobre los muros de los edificios públicos ha precisado a los artistas proletarios una lucha continua con caracteristicas muy diversas y situaciones sumamente difíciles que en la mayoria de los casos han im pedido el pleno desarrollo y aim la conclusión de los trabajos emprendidos. Dadas las condiciones político sociales por las que atraviesan los pueblos de la América del Sur. es posible el surgimiento en ellos de artistas revolucionarios. Por lo que hace a los palses de la América del Sur, no conociendo el medio, sólo puedo responder en el terreno de la hipótesis. Según vaya creciendo en éllos el movimiento obrero y la burguesía viéndose obligada a contar con su de sarrollo como factor poderoso en las modalidades políticas, crecerán las posibilidades de manifestaciones amplias de un arte revolucionario. En cuanto a manifestaciones intensas, aunque complicadas, dibujos, grabados. cuadros de caballete, nada puede oponerse a que se produzcan inmediatamente, pero es preciso que los artistas revolucionarios tiendan siempre a conquistar lugares permanentes para sus manifestaciones, aprovechandolas circunstancias en que la conveniencia o el temor obliguen a la burguesía adejárselos; esto es su mamente, importante. pues cada muro de un edificio públi co, de una escuela, de cualquier lugar perteneciente a la colectividad en que sea posible eiecutar i1na pintura revolucionaria, será una posición estratégica ganada a la burguesía en la guerra que sostenemos; No importa si estas posiciones son tomadas. perdidas y vueltas a recuperar muchas veces, pues el pintor revolucionario no es un ridículo y excelso creador de obras maestras, sino un combatiente de vanDibujo para el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria guardia, un soldado de las tropas de choque del ejército pro.
letario, a veces puede ser un guerrillero. Hay alguna razón esencial para la marcada preferen cia que Vd. demuestra por los motivos de la vida campesina y no por los de la del proletariado industrial. En mi trabajo existe. como piensan algunos de mis compañeros, una preferencia mareada hacia los motivos de la vida campesina sobre los del proletariado industrial. Se rá, supongo yo, por que viviendo y pintando en México, pais de una enorme mayoría campesina, esta mayoria, forzosa y naturalmente, prevalece en mi visión plástica. Por lo demás, puede decirse. asegurarse, que de hoy en adelante el artista será revolucionario o no será. Pues, pa ra que la obra de arte pueda desarrollarse con la extensión necesaria, cada voluntad de cada unidad de la masa se sumará a la del artista y él se volverá un verdadero condensador de vibraciones. una especie de antena receptora y trasmisora de la aspiración homogénea de millones de hombres, y su producción crecerá y aumentará hasta alcanzar la talla del deseo colectivo de todos los seres humanos. Por eso, en la modernidad, el gran artista, el único artista. sólo puede ser revolucionario y tiene que ser proletario por que aunque exista también millones de burgueses, la aspiración de ellos es estética o regresiva, es decir, en los dos casos negativa y sólo sirve para que la obra de arte positiva, es decir revolucionaria, se desarrolle por contraste, con mayor intensidad.
Además, para que la obra de arte lo sea verdaderamente y nó un pastiche inútil o una simple falsificación comer cial, es indispensable que su productor posea la necesaria pureza, es decir, que su móvil dominante sea una pasión su ficientemente fuerte para que cualquiera otra móvil le sea in ferior, desaparezca y se aníquile, al lado del placer de satisfacer esa pasión dominante. solamente si ella acciona rectamente, sin la menor concesiiín a una u otro lado desu