AMAUTA EL POETA DEÍLOS osost. En todo hombre se esconde un poeta) un tirano; hasta en éste que tenia los ojos dorados y fasfarecentes, iguales a las alas de ciertas mariposas que ya no se ven porqu e las inglesas coleccionistas van terminando con la espec e. Este hombre de los ojos dorados tenia el poeta en el cerebro y el tirano en el estómago; pero lo primero que yo descubri en el fue al poeta, aunque su poesía no dijo nada a mi emoción. Se declaró en unos versos que voy a tener la mala fe de copiar: Diste vuelta a la llave electrica de tu mirada se rompieron los cordele de mis nervios. cayó al suelo el.
de mis ansias.
y ahora voy desnudo y envuelto en tu mirada.
Yo era una mujer debil y cursi como todos las de mds con una almita tenue y azulada en la que todavía quedaban rezagos del convento la dulzura de los cánti cos celestiales y la vaguednd en espiral del incienso. asi como hay mujeres a las que solo las dominan los ga lones y el bigotito de un alferez. hay otros que caen con un soneto. Me enamoré basta la imbecilidad y nos casamos. Cómo contar aquí sin ponerme huacho a o picaresca. las meiosidades de la luna de miel. Callándome. Yo soy tan vibrante como la estación de la , pero a decir verdad a los tres dias de bodas crei que no me había casado sino que habia cometido la travesura de comprarme dos cajas de manjarblanco en la Gastronómica (Mantas 139 50 caja) que devoraba ence rrada. espaldas de papá y de mamá.
Asi como entre la multitud hay un momento de des borde en el que aparece una bailarina de piernas elásticas y todos se sienten machos, o en el que surge un jefe de Estado El Hombre y todo se sienten caballos, desuncen el coche y parten en vertiginosa carrera; asi se sintió mi poeta y quitando de mi coche de futura cenicienta el caballito blanco de mi fantasia, cargó conmigo durante tres dias por la diminuta casa, mientras yo colgaba a su cuello el casca bel de mi risa y fustigaba su carne con mis besos. Todo pasa. El rey David tenia esta frase en una sortija y yo mujer futurista la mandé bordar en mis pyjamas para consolarme. Pasaron los besos ardientes, las mentidas promesas, las palabras falaces. quedó escueto, paseándose porla estancia antes tibia de besos (una escri tora buena diria otrora tibia de besos. pero yo soy una escritora mala aunque no una mala escritora. y digo las cosas como me dá la gana) el fantasma de la realidad.
Mujeres. advierto que no es una proclama. Deseonfíad mucho de los hombres que ponen su nombre, su corazón y su lira a vuestras plantas, porque lle gard el dla en que pondrán las plantas en vuestras caras, mi para pegaros (con las manos basta) sino para pediros que les lastre is los chusos. El poeta que tenia los ajos dorados, el corazo en almíbar y hacia versos futuristas, escondió como los presti digitadores todos los trucos para engañar bobos, hasta el batón de seda azul y el gorro de fakir con que recitaba a Rubén, ypuso un horario igual a los de las fábricas y las estaciones en el que se estampaban sus necesidades: Despertarme p. nl.
Baño tibio ¡2 Almuerzo Comida (a la hora que telefonee. 33 o i nos ¡Que pronto se descubren los hombres! Las mujeres esconden las uñas durante más tiempo, siquiera hasta que se acostumbren a nosotras y les cueste trabajo abandonarnos. Comencé por examinar a los maridos de mis amigas. todos eran iguales! Hasta el compañero de la cocinera era igual: todos, además de exigir las gol! erias que he detallado y otras que calla, piden más o menos esta: Medias martes y sábado Camisa domingos y dias feriados todos los sábados.
Mi marido se diferenciaba del dentista y del cobradordel Banco, en quese cambiaba las medias un dia si y otro nó, el dos veces por semana y las camisas de seda el domingo. Los dias corrientes llevaba camisa de c¿fi ro t rayas y cuando se le ensuciaban los puños les daba vue a. Do eil a to tiranía del baño, del almuerzo y de las camisas, termine por reemplazar a la cocinera y a la lavandera en las grandes solenznidedes. Así, cuando era su cumpleaños me tocaba deshuesar el pollo y preparar la mayonesa y cuando tenia comida con sus amigos, plauchaba las camisas.
Yo debia tener la cara de resignacio estúpida con que representan en algunos espantosos cromos. la Virgen de los Siete Dolores. mientras mayor era mi resignación, sabia la marea de sus exigencias: de fregona de adorno, pas! a ser fregona obligatoria. Ahora exigía medias limpias y menú variado todos los dias y en cuanto a camisas. era más tirano que Mussolini, porque éste se cºnforma con su camisa negra. Un día el último de esta historia quiso salir hermoso como Rodolfo Valentino y me falló la camisa. Se puso solemne, se puso más trágico que cuando declarnaba, Pareoia un diputado a la hora de pedir un reloj para la pla. za de su pueblo.
Todos tenemos (hablo de los seres inteligentes) un salvavidas que nos saca a flote en las horas desesperadas. Yo tenia un salvavidas de humorismo insospechado. Al verle los ojos encandiladas. las manos crispadas, el gesto agresivo y los rizos sobre la frente, no tan sólo me desmoro. ne de risa sino que le dije con mucha guasa. Vean al Príncipe de Gales.
Dos días después, viendo que el poeta de las vias dorados no aparecía por casa, no lloré ni me tiré el cabe llo como las damas antiguas. Yo su mujer moderna que baila el charles. esa danza terrib e que es como si se te pegara un papel con miel en el taco, lo quisieras sacar en el otro pie y se quedara, asi hasta el delirio, hasta la epi lepsia) va al cine y frecuenta la opereta. Conseguí un hombre terrible, un hombre corrosivo como el ácido muri4 tica. comprendi entonces lo que vale un amante sobre un marido y establecl esta fórmula: Un amante es un hombre que se conforma con todo.
Una amante es una mu¡er que no se conforma con nada. mi marido? me preguntarán aquellos a quienes les gusta las anécdotas hasta el final.
Hizo todo lo que hacen los maridos en estos trances.
Cada vez que seencontraba con algun amigo, hacia la víc tima y decia que ya era una. Una palabra bastante cono cida y que se estampará enlas revistas del siglo XXI, pero. que ustedes que viven con un siglo de adelanto la adivi Ilall.