32 MAU A El problema sexual y. el ensámlentox ¡contemporáneo Pon ran:nlco OHÁVI: Siempre, en todos los tiempos y através de todas las tendencias, ha sido motivo de especial atención por parte de los pensadores, lo que. se ha llamado, no sin cierta justeza, el problema sexual, dando a entender, quizás, su propia caracteristica y la imperiosa necesidad de buscarle una solución que contemple y armonice su lado social, ético. convencional, con el humano, biológico, y racional. Porque estando el hombre constantemente solicita do por los dos instintos primitivos: de la cºnservación y de la reproducción, los cuales se mantienen incólumes y patentes no obstante las complejidades del progreso que trata de enmascararlos a medida que la humanidad se aleja más de la espelunca, es lógico que martille en el cerebro de los hombres mas destacados la necesidad de buscar una ecuación más en armonía con estas leyes imperiosas de la vida, que obligan al individuo a asegurar su conservación y la de su especie a través de las vici. situdes de este bregar continuo a que le somete su miste riosa misión de continuador de una obra que. aún no sabemos a dónde nos lleve ni cuándo termine.
La delin itación sexual, la diferenciación de ambos sexos, en su acepción múltiple y biológica, será pues una garantia para la ESPECIE en su empeño de llegar a obtener el tipo ideal de cada variedad; que yo supongo llegue a producirse para cada especie animal con el trascurso del tiempo. Mientras mas antagónicos sean los tipos de dos sexos, mas armónicos parecerán para la ESPECIE y mas asegurado está su ajustamiento, su complementación somática y espiritual con fines altruistas. Luego lo natural será enfocar el asunto desde este punto de vista cuyas raices ahondan en la biologia y de donde parece que podrá venimos la luz, si es que no nos empeñamos en cerrar los ojos a las realidades que nos brinda la vida y no tratamos de ahogar con una pretendida moralidad los afloramientos del libidus sexualis.
Toda aportación en el sentido de descifrar el enig ma y sacar conclusiones que sirvan de normaa nuestra.
vida sexual, merecerá nuestra preferente atención, convencidos como estamos de que ésta es para el scr bu mano la fuente de casi todas sus desdichas y el factor. principal que oriente sus actividades. Tanto más cuanto que frecuentemente el individuo iniciado se encuentra perplejo ante ciertos contrasentidos y aberraciones que parecen negar lrs principios generales sobre que asienta la dinámica humana, y su razón no llega a desentrañar la. causa responsable de dicha alteración.
Es aquí cuando la ciencia, por boca de sus mejores mantenedores, sale en nuestra ayuda y nos dice el por qué de tales cosas; que solo entonces vemos que responden. una perfecta lógica con las alteraciones somáticas que las sustentan. este fin va encaminada la obra de Marañón. quien desde hace algún tiempo viene dedi cando su privilegiado talento y su vasta preparación cientifica, al estudio del problema sexual, y que ahora co mentamos con ocasión de haber aparecido su último libro: Tres Ensayos Sobre La Vida Sexual, en el cual colecciona sus admirables trabajos sobre: maternidad y feminismo; sexo, trabaja y deporte; educación sexual y diferenciación sexual, todos igualmente interesantes y de gran trascendencia para la biologia.
Voy a referirme únicamente al último de los ensayos anotados cuya. originalidad y sólidas conclusiones me seducen grandemenle.
Comienza Marañón por plantearnos lo que él llama. la tragedia del sexo en sus dos modalidades, esto es en el hombre y en la mujer. Apuntando la serie de zo zobrasy peligros que entrañan las primera nanifestacio nes sexuales en la niñez, y lo dificil que se hace mas tarde su solución de acuerdo con nuestras leyes y preceptos monogámicos. Haciendo notar adémas, cómo en materia de educación sexual estamos actualmente como en la época pre cristiana. Pero en donde se muestra verdaderamente original es al sentar sus teorías sobre la bisexualidad de los seres humanos ya sospechada desde los tiempos de Platón y hoy perfectamente comprobada por la ciencia biológica y experimental. No tenemos para qué insistir en la trascentencra de estas afirmaciones que vienen a enmendar conceptos ya aceptados como clásicos y sobre los cuales se ha construido todo un esquema de conocimiento.
La afirmación de que el hombre, por ejemplo, lleva dentro de si mismo el fantasma de una mujer, pero no en la imaginación, que entonces seria facil expulsarlo sino circulando en su sangre. encierra toda una promesa de grandes mutaciones en el pensamiento contemporáneo respecto de problemas hasta ahora insolubles por falta de una base cientifica sobre qué apoyarse. Quién va a po. ner en duda, después de conocidos estos trabajos y las doctrinas psicoanalíticas, que la afirmación del sexo es la resultante de una lucha entre las dos tendencias, de las cuales una ha logrado dominar y adormecer a la contraria? Prueba definitiva de que no ha muerto es la que nos ofrece el climaterio en las mujeres, que se caracteriza por una especie de rebrote de todos aquellos rasgos masculinos como el vello de la vara, la tonalidad de la voz, y la dureza del genio tan propio de nuestras jamonas Pues bien, el Prof. Marañóu nos presenta una prueba concluyente de esa bisexualidad de los seres huma nos, ue por su grado de perfección en la escala animal parec an haberse excluido de aquel carácter tan propio de especies inferiores, y que se refiere a los hallazgos (verificados por sus discípulos) de glándulas testiculares en la cavidad abdominal de mujeres cuyos rasgos femeninos. no permitían sospechar nada al respecto.
Fácilmente se nos alcanza la importancia detal. aportación científica para el conocimiento del problema sexual en su esencia misma, y además para poder corregir las aberraciones que tanta fatalidad traen para los que las padecen. Desde hoy en adelante se podrá Contar con un arma más en la lucha contra las monstruosidasidades sexuales, y según lo preconiza el Prof. Marañón, la educación, auxiliada por la ciencia médica, podrá devolver a la sociedad los seres que antes desechaba por inútiles. Todo estará en tratar de reafirmar en lo posible la predominancia del verdadero sexo (derrotando el fantasma del contrario. y esto hay que hacerlo en el hogar más que en la escuela, o recurriendo ala opoterapia cuando el caso lo requiera. De este modo es como se llegará a conseguir que la diferenciación sexual se marque más en los seres humanos, alcanzando igualmente su máximo pro greso biológico de la humanidad.
Asi, pues, para terminar diremos que educación y diferenciación sexual se completan, y que de la buena educación sezual depende el porvemr que le espera al sexo en la alta misión que le ha encomendado la especie.
FEDERlCO CHAVEZ Trujillo, 1926.