, En la sierra subsisten con mucho más arraigo y mucha más fuerza que en el resto de la república, los residuos dela feudalidad española. La necesidad mas angustiosa y perentoria de nue stro progreso es la liquidación de esa feudalidad que constituye una supervivencia de la colonia. La. redención, la salvación del indio, he ahí el programa yla meta dela renovación peruana. Los hombres nuevos quie. ren que el Perú repose sobre sus naturales cimientos bio. lógicos. Sienten el deber de crear un orden mas peruano, más autóctono. los enemigos históricos y lógicos de este programa son los herederos de la conquista, los deseen. dientes de la colonia. Vale decir los gamonales. este respecto no hay equivoco posible. Por consiguiente, se impone el repudio absoluto, el desahucio radical de un regionalismo que reconoce su origen en sentimientos e intereses feudales y que, por tanto.
se propone como fin esencial un acrecentamiento del poder del gamonalismo. El Perú tiene que optar por el gamonal o por el in dio. Este es su dilema. No existe un tercer camino. Planteado este dilema, todas las cuestiones de arquitectura del. régimen pasan a segundo término. Lo que les importa primordialmente a los hombres nuevos es que ef Perú se pronuncie contra el gamonal, por el indio.
Como una consecuencia de las ideas y de los hechos que nos colocan cada día con más fuerza ante este inevitable dilema, el regionalismo empieza a distinguirse y a se pararse en dos tendencias de impulso y dirección totalmen. te diversos. Mejor dicho. comienza a bosquejarse un nue vo regionalismo. Este regionalismo no es una mera protesta contra el régimen centralista. Es una expresión de la conciencia. serrana y del sentimiento andino. Los nuevos regionalistas son, ante todo, indigenistas. Valcárcel, a Velasco Aragón y a los demás representantes de esta tendencia, que no por azar nace en el Cuzco no se les puede confundir con los anticentralistas de viejo tipo. Valcárcel percibe intactas, bajo el endeble estrato colonial, las raices de la sociedad incaica. Su obra, mas que regional, es cuzqueña, es andina, es quechua. Se alimenta de sentimiento indígena y de tradición autóctona. El problema primario, para estos regionalistas, es el problema del indio y de la tierra. en esto su pensamiento coincide del todo con el pensamiento de los hombres nue; vos de la capital. No puede hablarse, en nuestra época, de contraste entre la capital y las regiones sino de conflicto entre dos mentalidades, entre dos idearios, uno que declina, otro que asciende, ambos difundidos y representados así en la sierra como en la costa, así en la provincia como en la urbe. Quienes, entre los jóvenes, se obstinen en hablar el. mismo lenguaje vagamente federalista de los viejos, equivocan el camino. la nueva generación le toca construir, sobre un sólido cimiento de justicia social, la unidad peruana.
Suscritos estos principios, admitidos estos fines, toda posible discrepancia sustancial emanada de egoismos regionalistas o centralistas, queda descartada y excluida. La condenación del centralismo se une a la condenación del ga monalismo. estas dos condenaciones se apoyan en una misma esperanzay un mismo ideal. La autonomia municipal, el self government, la descentralización administrativa, no pueden ser regateadas ni discutidas en si mismas. Pero, desde los puntos de vista de una integral y radical renovación, tienen que ser considera das y apreciadas en sus relaciones con el problema social. Ninguna reforma que robustezca al gamonal contra el indio, por mucho que aparezca como una satisfacción del sentimiento regionalista, puede ser estimada como una reforma buena y justa. Por encima de cualquier triunfo for mal de la descentralización y la autonomía, están las reinvindicaciones sustanciales de la causa del indio, inscritas en.
primer término en el programa revolucionario de la van guardta. l) El valor de la montaña en la economia peruana me observa Miguelina Acosta no puede ser medido con los datos de los últimos años Estos años corresponden a un período de crisis, vale decir a un periodo de excepción. Las exportaciones de la montaña no tienen hoy casi ningu ¿MAUTA CANCION. DEL MARINERO Vamos al mar corramos alegres a zambullir el corazón.
Que las olas estallen contra la escollera flotaremos como las algas Después de sumergirnos con los cabellos en la cara fumaremos nuestras pipas de agua Con el mar verde y el cielo azul haremos castillos de infinitud Cada ola que asome le daremos la mano. para librarla que se ahogue Que la nave del mar nos arrastre desplegando su velámen de olas seremos sus marineros Vamos al mar, a enseñarle a hogar para que arnbe a un puerto srderal HORACIO MASIS.
na importancia en la estadística del comercio peruano; pero la han tenido y muy grande, hasta la guerra. La situación actual de Loreto es la de una región que ha sufrido un cataclismo.
Esta observación es justa. Para apreciar la importancia econó mica de Loreto es necesario no mirar solo a su presente. La produc ción dela montaña ha jugarlo hasta hace pocos años un rol importan te en nuestra economia. Ha habido una época en que la montaña eznpezó a adquirir el prestigio de un El Dorado. Fué la época en que el caucho apareció como unaingente riqueza de inmensurable valor. Francisco García Calderón, en El Perú Contemporaneo. escribia hace apro ximndamente veinte años que el caucho era la gran riqueza del porvenir. Todos compartieron esta ilusión.
Pero, en verdad, la fortuna del caucho dependía. circunstancias pasajerag Era una fortuna contingente, aleatoria. Si no lo comprendimos oportunamente fué por esa facilidad con que nos entregamos a.
un optimismo ang lossiano cuando nos cansamos demasiado de un escepticismo epudermtcamente frívolo. El caucho no podia ser razonablemente equiparadoann recurso mineral, más o menos peculiar o exclusivo de nuestro territorio. La crisis de Loreto no representa una crisis, más o menos tempo ral, de sus industrias. Miguelina Acosta sabe muy bien que la vida industrial de la montaña es demasiado incipiente. La fortuna del caucho fue la fortuna ocasional de un recurso de la floresta, cuya explotación depen día, por otra parte, de la proximidad de la zona no trabajada sino devastada a las vias de transporte.
El pasado económico de Loreto no nos deniuestra, por consiguiente, nada queinvalide miaserción en lo que tiene de sustancial. Escribo. que economicamente la montaña carece aún de significación. Y, claro, esta significación tengo que buscarla, ante todo, en el presente. Además tengo que quererla parangonable oproporcional. la significación de la sierra y la costa. El juicio es relativo.
Al mismo concepto de comparación Euedo acogerme en cuanto. la significación sociológica de la montaña. la sociedad peruana distingo dos elementos fundamentales, dos fuerzas sustantivas. Esto no quiere decir que no distinga nada más. Quiere decir solamente que todo lº demás, cuya realidad no niego, es secundario.
Pero prefiero no contentarme con esta explicación. Quiero considerar con la más ampliajusticia las observaciones de Míguelina Acosta.
Una de estas, la esencial, es que de la sociología de la montaña se sabe muy poco. El peruano de la costa, como el de la sierra, ignora al de la montaña. En la montaña, o, más propiamente hablando en el antiguo departamento de Loreto, existen pueblos de costumbres y tradiciones pro pias, casi sin parentezco con, las costumbresytradiciones delos ue blos de la costa y la sierra. Loreto tiene indiscutible individualida en nuestra sociologiay nuestra historia. Sus capas biológicas no son las mis.
mas. Su evolución social se ha cumplido diversamente. este respecto es imposible no declararse de acuerdo conla doctora Acosta Cárdenas, a quién toca, sin duda, concurrir al esclarecimien to de la realidad peruana con un estudio completo de la sociología de Lo reto. El debate sobre el tema del re ionalismo no puede dejar de considerara Loretº como una region. necesario precisar: a Loreto, nó. la montaña. El regionalismo de Loreto es un regionalismo que, más de una vez,. ha afirmado insurreccionalmente sus reivindicaciones. que, por ende, su no ha sabido ser teoria, ha sabido en cambio ser acción. La que a cualquiera le pareceri, sin duda, sufictente para tenerlo en cuenta.