16 Sin embargo, para aquellos optimistas valerosos que gustan de ver más bien el aspecto risueño de las cosas, diré que por lo que hace a la teoria, a la convrcción íntima y al dominio del espiritu, todas nuestras convreciones y todas nuestras tendencias nos llevan a concebir y a procurar la realización de las mas altas formas de convivencia humana. Es curioso, por ejemplo, observar que mientras en la Europa de la post guerra el nacionalismo se recrudece y retorna a maneras casi agresivas, entre nosotros en cambio, gana cada día mas adeptos el viejo plan de crear una Federación poderosa con todas nuestras nacionalidades aisladas. De esta suerte, mientras Europa se desintegra en nacionalidades, nosotros nos encaminamos a la formación de un vasto Estado. En tanto que otros paises atrrman los muros aisladores del nacionalismo, nosotros procura mos abrir» nuestras puertas a los influjos externos y la inmigración extraña. Al proceder de esta suerte, confia mos. sin duda, en nuestros vastos recursos vírgenes y en el poder asimilativo de nuestra cultura. Un poder de asímilación que se funda en la flexibilidad y la libertad, mas bien que en el rigor de las normas. Poseemos naturalmente, desde antiguo, un tipo peculiar de cultura, una tradición ilustrada que nos ha defendido de la desaparición durante los periodos mas negros de nuestra barbaries y tiranias.
Con la orgullosa y sólida estirpe indígena, España combinó su sangre y su espíritu. Después rompimos, para siem, pre con la monarquía, pero nó con el pueblo español. En distintas épocas, se han hecho sentir también otras influen cias. Francia, por ejemplo, debemos el culto de la liber tad politica y la fé en el mejoramiento social. El genio y el arte de italia, la filosofia de Alemania, la música austriaca. la literatura rusa. todo esto, ha dejado huellas y ha produ cido ecos en aquella región de alma fecunda, plástica y li bre totalmente de prejuicios ideales. Tanto es asi que aún en las peores épocas de las tiranfas, la libertad del pensamiento se ha mantenido inmaculada en toda clase de cuestiones filosóficas, religiosas, artísticas y aún sociales y eco nómicas, pues comunmente la única exigencia del déspota es que no se toque directamente su persona. Lo demás, como no lo entiende, lo juzga inofensivo. desdeñable, si no es que le entra la vanidad de sentirse Mecenas. pues enton ces se rodea de esos intelectualillos de segunda que en ninguna Corte del mundo han faltado. En todos los casos nuestra terminología cívica, nuestro léxico patriótico habla en tono generoso, habla de rebasar fronteras y de ensan char el corazón para que abarque a todos los hombres. en honor a la verdad no siempre se ha quedado, todo esto, en pura prédica; no solo lo malo ha de decirse, sino tambien lo bueno porque asi se estimula a los buenos y se ha. ce justicia al pasado. Nuestro mismo nacionalismo, ese pun to quebradizo de la moralidad de todos los pueblos, ha solido asumir entre nosotros determinados aspectos que bien podrían servir de precedente para un nuevo concepto del derecho de gentes. Para comprobar tal afirmación referiré sólo dos casos notorios. Durante el gobierno de Sarmiento, la Argentina coaligada con el Brasil y el Uruguay tuvo que hacer la guerra al Paraguay, para extirpar de allí la planta maldita del caudillaie, la más monstruosa quizás de todas sus manifestaciones. En la historia de la criminolo gía merece lugar de infamia un déspota feroz que deshonr6 los nombres de López y Solano. Para deponerlo, inva dieron el Paraguay los ejércitos unidos de las tres poderosas naciones del sur. Desgraciadamente, malas inteligencias llevaron al pueblo paraguayo a una resistencia tan he. roica como inútil; desgarra el corazón enterarse de aquella epopeya oscura y magnifrca; magnif¡ca por el valor desespe. rado de los patriotas que creían defender su territorio y oscura por que la deshonraba la jefatura de un asesino. Es fama de que casi se acabaron los hombres del Paraguay de entonces porque los que no había colgado Solano como enemigos de la causa, se hicieron matar en defensa dela patria iniortunada. Pero asi que todo el pais estuvo some tido. asi que Solano quedó eliminado y que se pudo tratar con lo que quedaba de la nación paraguaya, Sarmiento coMAU A cnoovrs DE ATARDECER Tocada dela gracia de Dios por obra tuya, me rodea de luz con tu fervor.
Ya estoy bendita desde que tus brazos formaron un círculo de hierro alrededor de mi cintura. Bendita desde que Izandíste el rastro entre mis dedos, desde que desean saste sobre mi pee za con el abandono de ana criatura.
En las rodillas y los hombros lleva tatuada tu huella.
Toda mi cuerpo cºnserva la ansiedad de tu contacto.
Qué importa que el tiempo desenvuelva sobre mi ví da tu telaraña roja.
Qué importa que te arrebate a mi cariño en tarmenta una fuerza más dulce que ya. traves de los días me hallarás impasible, en sardina la angustia y la vísia amplia extendiéndose por todos los caminos de la tierra.
He vivido la maravillosa. Sufr hasta penetrarme de. palidez y lleva la desesperanza en el gesto cansado de. a boca.
Contigo me saturé de tristeza y de Infinita. No habrá distancia que te aleje, ni brazos que te protejan de mi recuerdo. Estaré más en ti cuandº busques olvido en otros labios.
Tu vida estará ligada a mi vida por un largo rosario de besos y de lágrimas. MARIA Rosa GONZALEZ.
Concepción. 1926.
menzó y terminó los tratados con esta frase sublime: La Victoria no dá derechas. el Paraguay no perdió una pulgada de territorio ni tuvo que soportar carga ni humilla ción de parte de sus vencedores. Sobre la idea nacional ob tuvo un triunfo esplendente la idea iberoamericana. Toda idea de conquista en lucha de naciones de habla española. parece absurda desde aquel precedente. El otro caso se refiere a mi patria particular, a la infortunada y generosa nación mexicana. Entre la antigua Nueva España y la Capitanía General de Guatemala existe un territorio que se llama Chiapas. Cuando México se organizó como nación independiente, Chíapas, quedó comprometida dentro de nuestros linderos; pero unos cuantos años después los Chiapanecos tuvieron la idea de anexarse a Guatemala; lo discutieron, lo votaron y lo hicieron Po co tiempo después, pensaron que era mejor volver a reunirse con México; entonces se separaron de Guatemala y volvieron a entrar a la Federación Mexicana y durante todas estas entradas y salidas, a nadie se le ocurrió, ni en Guatemala ni en México, que aquello podía ser un casus belli. Ni siquiera se nos ha ocurrido tildar a los chiapane cos de traidores a la causa de México o a la causa guate malteca; sin duda porque Guatemala nos es tan querida como cualquier porción deMéxico o de la América Española.
Esto también demuestra que la unidad étnica se impone fatalmente a las falsas barreras meramente políticas del interés nacional; un interés temporal, relativo y subordina do al interés y a la misión de la raza. ConcuuaA EN EL PRÓXIMO NUMERO) mn WW WW MW AM a; mwwwam m¿met xMw drpmwu wmv l;a mir Mf r.