141 lo estético. En todas partes una misma debilidad, una misma impotencia. para lograr las formas superiores del. destino. Procedimientos imperfectas de la potencia so mo ambos, la naturaleza y nosotros; procedimientos tor pes cn manos de seres nue retornan al abismo en el ins tante exacto en que les falta el soplo divino; el trémulo misterioso de la alegría. Pero la ventaja del alma sobre la cosa está como si dijéramos en su mayor rapidez de cristalización. En tanto que el polvo tarda siglos para volver a formar el granito; el alma a veces en sólo, un segundo se reconstituye, se renueva, se ilumina toda entera. así se ve que los procesos divinos son lentos como la solidrfrcac16n, múltiples como la germinación, rápidos como la luz: pero ninguno es ni más prodigioso. ni más rápido que el alma. De allí que entre todos los factores que modelan la histo ria de un pueblo ninguno sea más importante que el de.
la raza que lo constituye. gracias a esa virtud innata, todavía nos es posible creer y esperar después de tanta derrota y después de tanta y tan bochordosa sucesión de fracasos. Gracias también a esa variedad infinita de nuestra naturaleza, la historia no se repite, sino que ya sea de una manera ciega o de una manera determinada, nunca.
cesa de inventar y crear. Veamos qué es lo que se está creando en la Amé rica nuestra. Desde que nuestro mundo aparece en la historia.
dos corrientes se han vertido allí para impulsarlo: dos procesos de acción civilizadora: por una parte el afán de colmar los apetitos con nuevos tesoros. la fantasía con otros paisajes y por la otra el anhelº de buscar prosélitos para una fe sin confines. Los conquistadores y los misioneros; la obra de descubrir y organizar pueblos y el pro pósito de difundir luz en las almas; dominación y prose litismo. Se diría que ya desde que en la Judea se ordenó: id a predicar el evangelio a todas las naciones; tlamad a.
conversión a los gentiles. a la vez que se sentaban las bases de un nuevo derecho de gentes. se presentía el des cubrimiento de una gran tierra que habría de servir de patria a las ¡razas liberadas. El propósito de expansión espiritual, se vió además. impulsado por la necesidad fisica del desbordamiento. Por virtud del mandato cristiano. el principio de la cultura salió fuera de la tribu, salió de la patria rebasó la estirpe misma; pero el mundo antiguo resultaba pequeño para la nueva concepción de la vida y el Zonas de población excesiva, no entienden de doctrina, no entienden de moralidad. lo que neAsia demasiado repleta. cesitan es espacio. en busca de espacio fueron las naves meduterráneasy en el continente que hallaron se ha iniciado un nuevo proceso de la historia: un período de cultura frater nal que tarde o tempranoha de sustituir a este Medioevo contemporáneo: Un medio evo en el cual la barbarie se ha puesto el disfraz de un nombre nuevo y manchado de san gre, el nombre para muchos honorable pero en realidad perverso; el. nombre discutido de: nacionalismo.
Nuestra América. es cierto. en muchos de sus aspectos, no es otra cosa que un reflexo. una copia de Euro pa y obra casi toda de europeos. Sin embargo ello no nos obliga a hacer de nuestra historia simplemente una repetición de la historia europea. La experiencia humana no es totalmente estéril, los tiempos no pasan en vano. cada semilla se renueva y centuplicada en el fruto. Por eso nos empeñamos en que salga de nosotros una forma orrgmal de cultura. El meioramiento popular, la conquis ta de la justicia y de la sabiduría, la reforma de las ins trtucrones y de las almas, tales son las condiciones de nuestro patriotismo y parte fundamental de su contenido, Ningun apego a los errores del día; ningún retorno al pa sado. Trabajo ardiente para comprometer al futuro, para obhgarlo a que esplenda de gloria: así definiría yo nuestra manera de nacionalismo. Una aurora, un nacimiento.
no renacimiento, sino creación de formas mejores y más altas de vida.
AMAUTA. Tal habsido en realidad el ideal iberoamericano, desde los comienzos de nuestra mdepe ndencra. 1ás aún desde que los conquistadores y los misioneros micraron en nuestras tierras su obra inspirada y maravillosa. Aventuras de leyenda convertidas en realidad viviente por el genio de los capitanes y los predicadores más asombrosos que ha co nocido la historia, no sé a dónde pudieron llegar si no les estorban los logreros y los pícaros que la Corona de Es paña enviaba a nuestras tierras.
Desgraciadamente los españoles que llegaron a la América llenos de genio y de audacia, ya no eran libres; no procedían de una república, como la veneciana oia florentina. sino que deiaban la patria en el instante mismo en que las libertades políticas comenzaban a decaer por la supresión gradual de los fueros en Castilla. en Aragón, en todas las libres provincias cuyos sacrificios para la recon. quista eran premiados por los Reyes, robándoles sus privilegios de autonomía y de ciudadanía.
Desde Isabel con su leyenda falsa de las joyas. le yenda falsa porque no está probado que las ofreciera a Colón y sí es evidente que la América no le costó. le pro dujo joyas. hasta Fernando Séptimo, el degenerado sobre el cual se ha querido echar toda culpa del fracaso. como si los otros de su abolengo no hubieran sido y no fueran lo. mismo; todos los monarcas de Españay aún los monarcas ingleses no hicieron otra cosa que diferir el designio de hacer de la América una tierra de elección y de justicia para beneplácito de todos los hOmbres. Ambas monar quías implantaron monopolios que violaban el compromiso tácito de América: monopolios que cerraban el continente ala explotación libre del humano esfuerzo y lo convertían en feudo de intereses mines o en galardón de torpezas y cortesanías. Cierto que por excepción, tuvimos algunos buenos virreyes. pero más cierto es que el sistema de irresponsabilidad inherente a la institución monárquica tuvo que ser y fue para todos fatal: fatal para España fatal para nosotros mismos. La América del Norte rompió con. la Corona inglesa cincuenta años antes que nosotros y hoy nos lleva cien años de adelanto. Nosotros rompimos por fin, pero muchos de nuestros males todavía arrancan de aquellos siglos de obediencia ciega. Todavía los arreba tos esporádicos contemporáneos de localismo y de nacio nalismo. tienen mucho de esa pasión del esclavo que se siente adherido aljefe. al cacique, al eneral, al amo de la tierra o del Estado. Tan despreciab e y pecaminosa sumisión del hombre al hombre no ha podido dar sino frutos de desventura. Casi todas nuestras victorias se ven anula das en la práctica. Abrimos nuestras fronteras a todos los pueblos pero los polizontes del personalismo, molestan a na cionales y extranjeros cada vez que se cruza la línea divisoria de nuestras nacionalidades. Proclamamos la igualdad de todas las gentes. pero muy pocos son los que pueden aprovechar las ventaias que ofrece nuestra naturaleza. La pobreza general. la ignorancia, las condiciones geográficas y sociales han demorado nuestro progreso. los sistemas despóticos de gobierno inaugurados allá por los Reyes, han encontrado continuadores en la persona de iefecillos militares ignorantes y rudos, especies de condotieros feroces aue llamamos caudillos y que han sido el azote de to dos los nuevos Estados. Sucedió que los hombres heroicos. videntes, que consumaron la Independencia se agotaron casi totalmente en la lucha. Bolivar, nuestro más ilustre capitán, perdió pronto el poderyfué reemplazado por ¡efes menores de milicia de montonera. Sucre, el más noble y más puro de todos nuestros idealistas. fué asesinado y uno.
de los presuntos asesinos suyos se hizo proclamar presi. dente de una de nuestras repúblicas, fundando así la ya lar ya y todavia no extinta dinastía de los presidentes asesinos.
En México, casi todos los verdaderos patriotas perecieron en la contienda o. fueron hechos a un lado y a la hora del triunfo un tal Iturbide se proclamó Emperador, no obs tante que era reo de doble traición puesto que al frente de ejércitos reales. durante años había combatido a los re beldes. San Martin, el glorioso jefe argentino, tuvo que dejar su país retirándose en desgraciay el poder, recay9.