. i »ww. WMHv. a AMAUTA NUESTRO, FRENTE INTELECTUAL MENSAJE DE HAYA DE LA TORRE PARA AMAUTA Londres, de noviembre de 1926.
Querido compañero Mariátegui: Al volver esta noche de París, donde queda fundado y en pleno trabajo el grupo de jóvenes peruanos que van a dirigir las actividades de la en Europa, me he encontrado con el primer número de AMAUTA, que es el mejor mensaje que yo podía haber deseado por parte de la sección de los trabajadores intelectuales del Perú, militantes en nuestro gran frente de acción, que, con los trabaja dores manuales, va a. conquistar para el país los caminos de la justicia. Habia deseado vivamente ver organizada, disciplinada y definida a la vanguardia de los intelectuales y artistas peruanos que marchan con nosotros. La obra de autonomia y de agrupación que culmina con AMAUTA ha sido difícil. Dominadas los campos intelectuales del país por lamentalidad. ficial hecha por la clase dominante cuya ex presión política es genéricamente el civilismo. hemos tenido una ciencia, una literatura, una historia y una letras. civilistas representadas por valores de segunda mano, por repetidores, por glosadores, por retóricas o por fasificadores intelectuales. Digo falsificadores para referirme expresamente a los monopolizadores de la Historia en el Perú que no han hecho sino engañar a las generaciones jóvenes presentando disimulada y desvirtuada, nó por patriotismo porque nunca lo han tenido, sino por solidaridad de clase, por complicidad de oligarquía, la realidad historica perua na, justificando la couquista, desacreditando la raza indigena, excusando su opresión y escondiendo la verguenza y el fracaso del civilismo en todos los campos durante esta desgraciada época republicana, sucesión de desastres, desde los peculados del guano hasta nuestra entrega al imperialismo yanqui.
EL IVILlSMO LA INTELIGENCIA El civilismo. cuyo colapso final se inició con su fraccionamiento hace siete años y cuyos postreros días estamos viviendo, ha defendido sus postc10nes politicas, que han sido posiciones económicas de clase, desde la caida del caudillismo militar, dominando todas las actividades y ejer ciendo no solo dictadura politica y económica sino dictadura intelectual. Cuando la Revolución Universitaria de 1919, la juventud se alzó contra el anacronismo educacio nal y contra la tiranía docente que el civilismo ejercía en la Universidad desde que tomó el poder político. Nuestro movimiento, precursor del sacudimiento nacional que ha de libertarnos algun dia, coincidió con la lucha interna del civilismo político, con la derrota de su fracción aristocrática y el odio despiadado de los bandos. Tácticamente, la ju ventud nueva del Perú aprovechó esa circunstancia y conquistó con el triunfo de la Revolución Universitaria afines de 19191a primera avanzada. El intelectualismo civilista aferrado en San Marcos, sufrió entonces un rudo golpe y muchos idolos se hundieron en sus pedestales de barro.
Nuestro segundo paso fué la formación de las Umverstda des Populares Gonzalez Prada, y, para culmmar conla de rrota del civilismo intelectual, nuestra actitud frente a la pantomima que el civilismo joven representó tan mal en los dias en que el orador Belaúnde rompió sus sueños y los sueños del futurismo civilista ante la entrada de las fuerzas dela fracción dominante en la Universidad, en 192l.
La división final del civilismo hace siete años, st toma de relajamiento y de senilidad, ha tenido la mtstón lustórica de facilitar el avance ya invencible delas fuerzas nue. vas. En la lucha amarga y odiosa se arrancaron las máscaras. Los que hemos asistido a esta etapa postrera de la. uxg! lºWx W EMMWMFSNP clase dominante en el Perú apreciamos la misión histórica de ese fraccionamiento, de esos odios interiores, de ese descubrirse mutuo. Para la nueva generación peruana, para el pueblo, para la nación en una palabra, estos siete años han sido memorables por su enseñanza. En el campo intelectual han tenido una repercusión inmensa. Hemos visto en el crisol implacable de la realidad todos los valores puestos a prueba y nada queda ya de un lado u otro que no sea restos de un poder que ha pasado o que pasa, para que avancen sobre los caminos abiertos en las ruinas, librándolos de los obstáculos que queden, los abanderados de los tiempos nuevos.
PRADA PALMA Mientras dominó el civilismo unido y fuerte. la dictadura intelectual, como la politica, fué más tranquila aparentemente, por ser más sólida y más segura, sin dejar de ser implacable con los insumisos. Por eso nos explicamos rebeliones aisladas y admirables. Nos ex plicamos la soledad magnifica de Gonzales Prada azotando su rebeldía en todos los tiempos: protestando contra la trai ción del civilismo que arrastró al pueblo ala guerra y a la derrotay que huyó vergonzosamente dejando al Perú abandonado; protestando contra la injusticia social que el feudalismo civilista ha continuado desde el coloniaje en un efectivo neo godismo económico y polítiéo hasta el dia; protestando contra la opresión del indigena, contra la inmoralidad politica, contra todo ese Perú de la clase dominante en la que basta poner el dedo para que salga pus. Nos explicamos también a Palma, hijo del pueblo, haciendo de su gracia y su ironía, de su festividad que oculta alas veces tanta amargura, tanto dolor, un arma formidable contra el pasado ridículo, de coloniaje, de esclavitud, de su misión dichosa. Pero como a Prada y aPalma el civilismointelectual no podia vencerles, se entregó a dividirles, a empujarles el uno contra el otro. Hombreseran, ytiempos aquellos del poder de la intriga yde la apoteosis dela viveza criolla virtud civilista fundamental. El último ac. to de arrojar a Palma y colocar a Prada en la Biblioteca Nacional fué una de las más diestras manifestaciones de tal. viveza que en la fracción opuesta culminó en una deifica ción del ilustre autor de las Tradiciones, deificación que decíaa las claras: no te hacemos dios a ti sino demonio al otro. Ni Palma ni Prada escaparon al ambiente y a la presión del jesuitismo dominante en las filas civilistas. Pe ro no importa. Nosotros hemos rescatado a Prada, arran cándolo de los chauvinistas del civilismo para entregárselo a la Nación que es el pueblo. Lo mismo haremos con Pal ma, y he ahí una de las tareas de ustedes: arrancarle de la interpretación civilista, librar su memoria de la maliciosa profanación del espíritu rebelde de su obra, y entregarlo. también a la Nación, que es el pueblo, al lado de Prada, como intelectuales revolucionarios precursores de nuestra gran causa del presente.
NUESTRA REVISION DE VALORES Los trabajadores intelectuales, los literatos, los artistas, los criticos, los poetas de vanguardia tienen que cumplir esa tarea comenzada de revisión, de revistón estricta y justiciera, porque es necesario librar nos de todos los errores y falsedades que se han petrificado en prejuicios acerca de ciertos valores del pensamien to peruano. Usted, compañero Mariátegui, ha comenzado esa tarea que hay que intensificar y engrandecer, Hay que revisar la ortodoxia del civilismo intelectual yderribar. xf idolos, sacando del lnd ex a muchos valores nuestros populares y por ende nac¡onales legrtrmos, que el civilismo