DOOTRINA ARTE. pon ENRIQUE o¡ ALBUJAR ULt XEl indio es una esfinge de dos caras: con la una mira al pasado y con la otra, al presente, sin cuidarse del porvenir. La primera le sirve para vivir entre los suyos; la segunda, para tratar con los extraños. Ante los primeros se manifiesta como es; ante los segundos, como no querría ser. Bajo el primer aspecto es franco en el trato, so lemne en el rito, intransigente en sus prerrogativas, orgulloso en la función de sus cargos, déspota en el mando, ce loso en sus fueros, recto e incorruptible en la justicia, transigente en el honor, despiadado en la venganza, brevey al tisonante en la oratoria, terriblemente lógico en la controversia. amo y señor en el hogar. Bajo el segundo, hipócrita, taimado, receloso, falso, interesado, venal, negli gente, sórdido. Esta dualidad es la que norma su vida, la que lo exhibe bajo esta doble personalidad, que unas veces desorienta e induce al error y otras, hace renunciar a la observación por creerle impenetrable. Una cosa es, pues, el indio en su ayllu, en su comunidad, en su vida intima y otra en la urbe del mistí. en sus relaciones con él, como criado suyo o como hombre libre.
Es así como debe ser apreciado este ideario, algunos de cu yosjuicios podrian parecer falsos o contradit orios.
lo. El indio campesino no sabe mendigar, tal vez sí porque su moral le dice que mejor que pedir es robar, o coger lo que encuentra al alcance de su mano.
20. Como cualquier cosa le basta para la vida, no conoce el lujo de la superfluo. Bo. Jamás confía en el misti aunque viva con él cien años, a no ser que se le identifique, pues el indio es pronto. a la desconfianza y por cualquier motivo.
40. Como es hermético con el misti, le oculta a to.
510 trance sus hechicerías y supersticiones y preferiría de1arse matar a descubrírle las sombrías ritualidades de sus creencias religiosas.
50. Ignora el consuelo de la intimidad y la fruición de la confidencia. Quizás por esto es tan propenso a la me lancolía y al silencio.
Go. Es solicito en los negocios propios y descuida do con los ajenos. 7o. Estima a su yunta más que a su mujer y a sus car neros más que a sus hijos.
Sc. Es exacto y duro en el cobro y tardo y soearrón en el pago.
OO. Su culto es superstición y sólo lo aprecia por el número y calidad de las fiestas que motiva y por los pla. ceres materiales que le procura. lO De los diez artículos del decálogo los umcosque Cºmprende son el 59 yel 80, pero desprecia el primeroy. se ríe del segundo.
ll No sabe dar, pero sí pedir, y cuando dá, dá poco y en cambio pide mucho.
12 Siempre que tiene ocasión robay si no la tiene la crea ola aguarda. Para eso tiene dos armas poderosas e irresistibles: la paciencia y el disimulo. Breve síntesis psicológica del indio huanuqueño, deducida de mis observaciones, durante los cinco años y medio que fui juez de la. instan ia de la pr ovincia de Huánuco. li cv uM RF. a chew ker. xl. LIMA. usas.
LITERATURA POLEMICA Sonne LA Psucoi. omn nnlo 13 No se casa por amor sino por cálculo. Más que el alma oel cuerpo de su compañera lo que le interesa es su salud, su fuerza y su dote.
l4 Cuando mira arriba u oblicuamente hay que desconfiar de sus manos y de sus piés. l5 Como caminante prefiere la línea recta, pero en la vida todo lo hace tortuosamente. Por eso es dificil sa ber qué quiere y dónde va. 16 En la mayoría delos casos pospone la mujer legitima a la manceba y sabe obrar el milagro de hacerlas co mer en el mismo plato y que la primera sirva solicita a la segunda. 17 Desprecia a la concubina del cura, a la que llama mula despectivamente, pero más deprecia a un cura sin manceba.
18 Cuando besa una mano es cuando más cerca está de morderla.
19 Al observar parece que dormita, pero lo que ha ce en realidad es ver crecer la yerba.
20 Cuando roba sonríe y se torna zorro para des pistar; cuando le roban ruge y se toma perro para descu brir. 2l Al regalar vende; al vender escatima.
22 Es sobrio en su mesa y voraz en la ajena.
23 Cuando comete un crimen lo niega, en el juzga do, no tanto por pudor sino por atavismo; pero una vez li bre de la cárcel, lo confiesa, lo grita y se jacta de él orgu llosamente, olvidando que en ese hecho puso más traición que valentía.
24 Se hace repetir siempre la pregunta del juez pa ra darse tiempo en la respuesta, y al darla miente con la bo ca y se desmiente con los ojos. 25. No conoce la miseria porque todo le sobra.
26 La muerte de un hijo la festeja una semana, riendo y bebiendo, chacchando y bailando; la de su vaca, lo exaspera, lo entenebrece y lo hace llorar un mes y lamentarse un año.
27 Una vez que ha aprendido a leer y escribir me nosprecia y explota a su raza. Indio letrado, indio renegado. 28 El mayor enemigo del indio es el indio mismo.
29 Cuando Gonzalez Prada dijo que la trinidad embrutecedora del indio la componían el cura, el gobernador y el juez de paz se le olvidó el indio tinterillo.
30 Como desdeña la honra, pués le hasta su propia. estimación, no tiene escrúpulo en negociar con el a ravio.
31 Cuando cobra, dos y dos son tres; cuan ¡0 pa ga, dos y dos son cinco.
32 Si viaja por su cuenta todo es cuesta abajo; si por la ajena todo es cuesta arriba. En el primer caso se.
olvida hasta del tiempo y del estómago; en el segundo, las horas le parecen días y a lo mejor se detiene, atisba y huye.
33 Su impasibilidad ante el peligro asombra; Po» Vidría creerse temeridad y sólo es indolencia. Por eso antes que mejorar la senda que trafica prefiere rodear por un abismo cincuenta años.
34 Es un gran actor. Frente al hombre de otras razas simula, solemne e insuperable, la comedia de la humildad y la tragedia de la servidumbre.