36 ¿Cual suplicio seria mayor, el momento macabro en que Dittmann sintió su fin, o los nueve años de presidio adjudi cados a Delgado Valdivia? Admito que se pueda reducir a reclusión a hombres telices, como medida de represión de pasiones o de seguridad pública pero nunca como castigo. Es posible que un preso varíe bajo las influencias de una buena disciplina car celaria, que medite, se ablande, se doblegue; que su carrera de mero impulso irreflexivo se interrumpa y se tome en un reflejo de impresiones nuevas, que ojalá tuvieran siempre la dulzura y el esmero de un obstinado tratamiento psicoterápico. Ese sería entonces un remedio social. Pero, segura mente, que para tal objeto habrían bastado los cinco años de penitenciaria pedidas por el Fiscal. exigir todavia a los penados el pago sólidário»de la cantidad de mi! libras oro en concepto de reparación civil por la muerte de Dittmann! Quefla indemnización ala desgraciada familia del finado Comisario, si es que se halla ne cesitada, la pague la Peruvian Copper Corporation en cuyo servicio perdió éste la vida. Quién pudiera ser exigente en punto de»reparación cívil. Qué reparación civil hase pensado dar a los acusados en el juicio Dittmann, que han sido absueltos y desde lue go han sido encontrados inocentes, y que han sufrido años de, prisión, del 1921 al 1926. Qué reparación civil se ha acordado pedir por los dos muertos víctimas de Dittmann en el incidente fatal del 27 de mayo de 1921; qué. indem mzación para los deudos de éstos y los cuatrufheridos que resultaron en la misma ocasión, amén de otras víctimas del lraéundo funcionario habidas antes. En buena cuenta, con aquellas muertes, Dittmann es el único verdadero respo nsa ble de su propia muerte. tampoco Dittmann merece castigo. Diremos con Queletet: Es la sociedad la que prepara el delito, y el in dividuo el. que lo ejécuta. Un hombre del temperamento inadecuado de Dittmann, de viciós alcohólicos y sin dignidad personal ceñida a su cargo de autoridad, debiera haber sido destituido de su puesto tiempo ha. Entonces no habria tenido oportunidad de provocar durante una larga his toria funesta, la ira de las masas que se desencadenó contr él y se cifró en un drama sangriento.
La sociedad con su tolerancia o indife rencia tiene la culpa de la supervivencia de esos tipos bárbaros que recuer dan, el paganismo, como Virginia Peña, suponiendo a ésta una salvaje que intentara beber la sangre de su enemigo, o comoDittman n, autoridad de horca y cuchillo, sin noción del siglo en que vivia. Casi todo lo ue acabamos de exponer se, ha dicho en la audiencia del JuicroDittmam, pero con la debilidad y timida de las inspiraciones nuevas que no aspiran aúna substan ciarse completamente. El Fiscal de. la Nación, no pudiendo consentir que el linchamiento del Comisari0 de la Oroya haya sido unacto justifíeada, lo califica, en término menor. de explicable. Así también es explicable, y no justificada, la condena de Delgado Valdivia. Debiera reconocerse que la ley de Lynch es justa donde la ley del Estado no se hace sentir a su debida hora y en su debida forma. Mientras más se analiza. más se descubre que la socie dad es cómplice de los delitos que se realizan por doquier, y un cómplice no tiene derecho a castigar acciones en cuya gestación ha participado. Sirva esta consideración para tem plar el ánimo de los tribunales de justicia, intérpretes de la sanción social.
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JOSE CARLOS MARIATEGU Doctrina. Arte. Literatura. Polémica Can Amaúta recibirá Ud. Libros y Revistas. Valºr de la suscricián en Lima ypravincias: por un año, 00. par un semestre 20. Si uiere Ud.
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Que nadie pregunte adonde. Alfin. Las grandes rbtativas burgueses.
responden con un estremecimiento. de placer. La Liga de las Naciones ha quebrada los puentes levadízos que nos unían a Rusia. No, importa camaradas no importa: tenemos un genial ingeniero.
en Carlos Marx.
ESTEBAN PAVLETICH. e xico 926.