28 Et, solis ¡mmensíté qui est qu un neil sublime. son más significativos aún los versos finales desu Ecrit en 1846. del mismo libro también, en la cual poesía Hugo hace, por decirlo así, su defensa personal. Oh! jamais, quel que suit le sort, le deuil, affrant, La ca nscíenc: en moi ne baíssera le front; Elle marche sereíne, indestructible et fiere; Car. apercaís toujours, conseíl laíntain, lamie re, travers man destin, que! que suit le moment, Quel que suit le désastre au ébloaissement, Dans le bruit, dans le vent omgeux qui rn emparte, Dans aube, dant la nuit, asi! de ma mere¡marte!
Eulogio Florentino. Sanz, por su parte, en su composición sobre El calarde los ojos, canta asi. no son los matices, ni los colores. Lo que a los ojos hace tan bellos; Sino el. rayo de amores. Que brilla en ellos.
Esta humana afición por los ojos, como todas las inclinaciones, según ha descubierto al admirable genio de Freud, debe tener cºndiciones infantiles de naturaleza Iibidinosa, siendo, por ende, lícito intentar interpretarla en harmonía con los conocimientos debidos al psicoanálisis.
Esa es la pretensión de este corto trabajo. Los momentos de la vida del niño en que este expe rimenta el mayor bienestar, en que su libidº se satisface de la manera más completa, son aquellos en que es acariciado afanosamente por la madre. Cuando el niño siente malestar, cuando sufre un dolor, cuando experimenta mie do, entonces llora o llama, y es su madre (o un sustituto que para el caso da lo mismo. quien siempre le restituye alas condiciones regidas por el principio del placer, satisfaciendo sus reclamos libidinosos al mismo tiempo que creando o consolidando la creencia infantil en la omnipoten cia de las ideas (Allmaclzt der Gedanken. Ahora bien, en todas estas circunstancias, los ojos de la madre son siempre, o casi siempre, apercibidos por el niño. Por lo tanto, la aso ciación incesantemente repetida del placer procurado por los cuidados y halagos de la madre y la percepción de los ojos de ella, siempre más o menos próximos a los del niño (ya que casi ningún cuidado solicito al hijo deja de ser acompañado de la contemplación cara a cara. acaba por unificar los dos factores en la experiencia emocional del niño, convirtiéndose al fin los ojos maternos en estimulo suficiente para despertar el goce infantil: he ahi la raiz li bidinosa infantil dela afición por los ojos, que la conciencia del adulto no alcanza a penetrar directamente.
Se puede argúir que el rostro todo de la madre es el estimulo condicional del placer o que cualquiera fac ción puede jugar el mismo rol. Ello es cierto en parte; pero hay razones poderosas para sostener que los ojos ejercen una influencia mayor. En efecto, los ojos de la madre en el caso que nos interesa no sólo son la facción que más se aproxima a la mirada del niño, sino también son ellos os que más hieren. a ésta, ya que el interés sensorial inci piente necesita estímulos de cierta fuerza para ser cautiva do de una manera especial, y esta condición no llenan las demás partes de la cara en el mismo grado que los ojos.
Estos presentan un contraste marcadísimo y de linea per fectamente regular esférica. entre el blanco dela escle róticayel color obscuro del iris, por una parte, y el co lor obscuro también de las pestañas y cejas, por otra. El punto negro de la pupila se destaca nttidamente del iris, particularmente en el caso del rubio: siendo este factor de los contrastes apreciables, el que tiene que impresionar fuertemente la percepción infantil. La prodigiosa movili dad sinérgica de los ojos es otro elemento de valor para el reclamo de la atención visual. del niño. El hecho que. pueden desaparecer súbitamente detrás de los párpados, no es tampoco desdeñable en el proceso en cuestión. MAUTA MENSAJES DE La NOCHE. noche. caja barnizada. mostacrlla de Señas colinas blancas de sus labios la mujer de estrellas.
columpiada en un puñado de luna su sonrisa volaba por la noche mariposa de luz. dando vueltasa la Sombra de Dios nervios míos! largos tubos. de emoción cuánta tristeza.
yo que veo todo hasta la rúbrica deldiablo sobre el corazón.
la luna naufragó en un árbol con la red llena de mis ojos el viento pampero cabalgando la nóel xej en sus, ancas traía la mañana sorbiéndome el ladrido de los perros senti el primer vértigo de la noche la mañana se mecía en las ramas y las flores abrieron sus alas frente a mi tristeza.
SERAFIN DEL MAR. La movilidad de los labios yla blancura de los dientes dan a la. boca atributos análogos alos del ojo; por eso se explicaría, al menos en parte, la circunstancia de que la boca siga a los ojos como facción favorita. La estadística de mi enquétz arroja 24 por ciento a favor de la boca. En todo caso, en ninguna facción, como en los ojos, se hallan reunidas y en grado tan elevado las condiciones que pue den atraer la atención visual infantil. Dicho de otro modo el placer de mirar, el libido de la visión, por nada es me. jor estimulado que por los ojos de la madre. Aqui se funv den los dos libídas; el. de mirary el de ser mirado. mi modo de ver, la manera genética de comprender el poder que ejercen los ojos sobre los sentimientos. explicaría, por lo menos en parte, la fascinación de lamirada en el hipnotismo. Si aceptamos, con Bjerre, que la esencia psicológica de la hipnosis es un retorno. tempóral al estado primario de reposo experimentado durante la vida fetal, nos aparecerá clarísimo el papel que juegan los ojos del hipnotizador, a saber: condicionar una situación infantil intensa que provoque la regresión de la actitud mental del sujeto a hipnotizar hacia los más remotos días de la infancia; lo cual constituye el camino de retorno in dispensable para llegara! estado psíquico correspondiente a la vida fetal. Es manifiesto el carácter pasivo de tal situación. Tal vez, también, la popularisima creencia en el aojar (derboese Blick. tendría su raíz. o una de sus raíces, en. una reacción compensatoria o en una manifestación de am bivalencia de la influencia libidinosa delos ojos maternos.
En tal caso. el simbolismo fálico de los ojos acaso seria un factor meramente superdeterminante. Lo mismo cabe decirt de este simbolismo con respecto a la mirada del hip no is a.
Honoaro DELGADO. l) lmaga: Zeitschrift ur Anwendung der Psychaanalys: auf die Gnstzswt. ssmschafhn. II. l921. Apareció en alemán con el titulo: Der bebesreiz der Angen.