22 Desnudo, carbón coloraciones ténues y como evanescentes se expresa también el alma ínge nua de un artista más enamorado de su arte que de las escuelas y cenáculos, más amigo de la verdad que de las teo¡ías, más cercano de la naturaleza que de las deformaciones a que han querido someterla quienes la vieron por desgracia al través de los libros, completamente opa cos, de obras de arte cuya intención es demasiado transparente. No se crea, sin embargo, que el artista a quien se debe este doble esfuerzo ha modificado su temperamento en una tentativa humilde de complacer ciertas tendencias de combatir determinadas formas de arte. Ni siquiera pre.
tende mostrar que las formas académicas son tan plausibles como las modernas o viceversa. Si tal fuera. su intento dejaría de ser. el artista sincero. apasionado de la vida y Meditación. mosaico AMAUTA del arte que todos conocemos. Así como hay ingenios poderosos que dominan con magnificencia más de una de las formas con que la sensibilidad humana ha logrado repre sentar la vida, así como hubo pintores que hicieron esculturas de valor eterno y versos que todavía conservan el ritmo de una lengua dulcísima en el momento en que llegaba a la plenitud de su desarrollo; así dentro de un solo arte el verdadero cultor de su propia sensibilidad puede recorrer sin abdicar de sus actitudes ante la naturaleza varias escuelasy reflejar variadas tendencias. Ni la naturaleza ni el arte pro:eden a saltos. Entre el pez y los animales terrestres la vida puso un organismo que participa de las dos cualidades. Entre el mundo vegetal y los animales hay también criaturas intermedias. Tampoco hay soluciones de.
continuidad en la órbita recorrida por el arte. Cada nueva escuela se enlaza con la que le sigue y ha recibido en he.
rencia de las anteriores muchas ideas, muchas formas, va lores imperecederos y conquistas indestructibles. Sin rom per las armonías de la personalidad un mismo artista puede renovarse y contribuir a la renovación de los valores estéticos sin negarse a si mismo. Goethe que descubría en las vértebras un fecundo principio sobre la identidad y transformación de órganos diferentes fué el mismo un órgano de transición. Su obra ingente. variada, siempre humana, y por momentos bella con una belleza casi inmaterial, linda de un lado, por medio de la lfigenía con las obras mejores del arte, clásico y de otro, sirviendo el Werther de intermedio, con la agitación romántica. Un pintor. pudiera ñalar con idéntica precisión en las obras de un Renoir cómo este ma go. de la paleta confina con sus antepasados en lo noble de sus contornos y anuncia la nueva era en la movilidad del aire y en la divina fluidez de sus colores. lor eso las telas de este pincel insuperable y las de sus inmtdiatos sucesores. que escandalizaron el orbe académico, ya no nos producen. sin poder remediarlo, la mpresión de lo clásico. Es tamos en el período de las grandes conciliaciones. En la personalidad de Pettoruti hay testimonio de que todos los puntos de vista son legítimos y para al verdadero a tista todas las teorías estéticas tienen un punto de conver gencia.
El expresionismo, el cubismo, el futurismo reaccionaban especialmente contra las doctrinas natu. alislas, cuya Auto reirato 1w. ru