AMAU A negra cabellera trenzada con bilosí de perlas; adorna sufren. te, conla imperial diadema.
Las clrarangas de los distintos linajes, silenciosas, es pectantes, aguardan, mudos los instrumentos, en los extre. mos de Aucaipafa. todos menos el Inca, se descalzan de sus usutas de lana blanca, y, todos con el lnea, se ponen atentísimos a mirar hacia oriente. Qué inmenso, oto era proferido en estos instantes de angustiosa espera. Vendrá, no vendrá. Los que alguna vez en sus vidas hayan pasado por estos. segundos de absoluta indecisión, podrán comprender lo que ésta espera sig nificaba. as sobre los montes se cierne lm resplandor. de oro, los cuerpos rígidos se ponen en cuclillas. que» asi se arrodillaban los indios) se abren los brazos, y. con las manos derechas al rostro, envian be 08 al Sol. La. caricia suprema de todo un pueblo era lanzada contra el cielo, un suspirar hondo libertaba los pe chos, la alegría inundaba los ojo s, y las melodías incaicas. unas rudas, suaves otras, henebía los aires formando vas to coro. La hostia solar se alza, el frenesí delos ojos se llena del oro matinal, enronquecidas las gargantas dan aullidos de gozo. enloquecidas, las manos baten frenéticas sobre los tambores, y el lnca selevanta augusto. Silencia al ins tante su pueblo. Tiene clima en sus manos,. dos cálices de oro, y levantandolos hacia su padre el Sol, Iebriridala sagrada chicha, el licor de maíz, que las Vfrgenes del 501 han destiladº. Del caliz de su mano izquierda bebía el lnea, y repar tla el resto, vertiéndolo en pequeños vasos de creo plata. entre los personajes de su séquito. La ceremonia que el Inca ha realizado, es imitada por los curacas, por lbs caci. ques, por los capitanes del Tahuantinsuyu. Formábase¡ despues, la más alegre de las procesiones.
Alt0 en el cielo el Sol, sus rayos se quebraban en, las corniZas de oro de los palacios, encendían el agua de las pedreffa8, en las ¡oyas; se irisaban en el boscaje de plumas de los Penachos, y de los abanicos. En sus andas de oro el lnea, en sus andas de oro la coya, por la calle del Sol, se encammaban hacia el Coricancha. Por una calle paraleláf iba el séquito de los curacas oecl lánperio. Los más diversos rostros, los más diferentes a os.
de león. con la cabeza del animal. embutida en la del indio, se cubrran otros, con una veste blanca y negra, formada con las Plumas del. eóndorJ y llevaban los yungas máscaras, y haºí? ademanes ywisajes de. locos o simples.
Se. detíene la procesión en el recinto. de lntipampa. duales destinos, y. e un alegre panteísmo, hacía borrar las diferencias, entre lo mutable y lo eterno. Solo;el lnca y los suyos, enetrarán al Templo. Termina nada la. adoracrón, sale. el Emperador, y como ofrenda, en trega al Sumo Sacerdote, los cálices de oro conque brinda la al Sol su ºadre. Los curacas, también como ofrenda. Tratan unos dice Garcilazo chapados sus tra. les devplata, y guirnaldas del ísmo metal, como tocados de sus cabezas, venían otros desnudos, cubiertos con pieles 531 dejan en el Templo, los vasos con que han libadotu Procedfase despues a. consultar los augurios. Sobre clara del Templo, va a. ser sacrificado el Llama Negro del Raymi.
Viene el llama revestido de una roja gualdrapa, y están sus. oreias adornadas con aretes de oro. Solemnemente, por el Inca, es entregada a los tarpunlay. Los corazones se reco. en, las preces por un feliz augurio desbordan de los labios.
lntactas y palpitantes, las entrañas del llama negro del Ra.
mi, son mostradas al Uillac Uma. Se inclina sobre. ellas la anciana cabeza, cuya mitra ostenta la faz del Sol, las exami na atentf5ima. el creciente lunar de plala, que bordea su barba, toca el corazón de la bestia sacrificada; Están las almas pendientes de sus palabras. Habla el Supremo Sa cerdote. Se muestra al Sol propicioa sus hijos. La nº. ticía es acogida con un clamor iubiloso. Pero hace tres dias, que está apagado el fuego de los. hogares, en lntincancha y Acllahuasi se ha extinguido el fuego sagrado. y es parte de esta pascua, la ceremonia de obtener el nuevo fuego dado de la mano de lnti. Salen de su cenobio las Virgenes del Sol, van en blancas teo rías, deslumbradas por la luz, porque ellas viven en per petua clausura Están ecmo palidecidas. Sus bellezas rro renas, son sin embargo la flor de la belleza del lmperio.
Al pasar, se teje sobre sus cabezas un velo de suspiros, pero los ojos, no las miran de frente, un cordón de oro ciñe sus frentes, y les sujeta el manto inmaculado. Llevan en sus manos las ofrendas que servrrán al Inca en el banquete. próximo; el pan sagrado, llamado Sancu, la mas suave chicha, las telas más finas, llautos, bolsas de coca. Guardará el lnea para si, algunos regalos, repartirá los otros a sus más valientes capitanes. Se agrupan en círculo las Vírgenes del Sol, ponen las mamacunas sobre el altar la Chipana, yun poco de algodón carmenado. Esla chipana un gran brazalete de oro. Pende de él como medalla, un vaso cóncava de oro pulidfsimo. digno espejo para que el Sol se, mire. Avanzan los sacerdotes, maneja el más anciano la cbipana, pronto los ra yos del sol son captados, y el algodón, se prende. Un. alarido de felicidad se escapaba de las gargantas, la fanfarrias. atronaban los aires, se abrazaban los guerreros, y las Vfrge nes en suaves giros, bailaban alrededor del nuevo fuego, la danza ritual. Venía despues el desborde del Raymi, tras del banque»
te ceremonioso; las libacione sin medidade la sagrada ¡era, y luego las danzas, y las canciones con las divisas, blaso nes, máscaras e invenciºnes que cada nación traía.
Cuando la embriaguez de la alegría y contento, alcanza ba la cima. era el momento de la kashua, la danza; de rit mos siderales, que el inca iniciaba, el baile dionisiaco que nos legó. el genio de la ram, el que fundla los indiviAsí segúfa por nueve días la gran pascua del Sol, en la Ciudad del. Zu zco, laá anta Capital de los Incas. ilustraciones del Eléna Izcue