30 El impulso natural delas fuerzas productoras delas colonias pugnaba por romper este lazo. La naciente eco.
nomía delas embrionarias formaciones nacionales de América necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse de la rígida autoripad y emanciparse de la médioeval mentalidad del rey de España. El hombre de estudio de nuestra época no puede dejar de ver aquí uno de los mayores factores históricos de la revolución de la independencia sud americana, inspirada y movida, de modo demasiado evidente, por los intereses de la población criolla y aun de la española, mucho más que porlos intereses de la población indígena.
Enfocada sobre el plano de la historia mundial, la independencia sud americana se presenta decidida por las. ne cesidades del desarrollo de la civilización occidentalo mejor dicho, capitalista. El ritmo del fenómeno capitalista tuvo en la elaboración de la independencia una functón me nos aparente yostensible, pero sin duda mucho más deci siva y profunda que el eco de la filosofía yla literatura de los enciclopedistas. El Imperio Británico, destinado a representar tan genuina ytrascendentalmente los intereses de la civilización occidental, estaba entonces en formación. En Inglaterra, sede del liberalismo y el protestantismo, la industria y la máquina preparaban el porvenir del capitalismo, esto es del fenómeno material del cual a uellos dos fenómenos, político el uno, religioso el otro, aparecen en la historia como la levadura espiritual y filosófica. Por esto, le tocó a Inglaterra, con esa clara consciencia de su destino y su misión históricas a que debe su hegemonía en la, civilización capitalista, Ljugar un papel primario en la independencia de Sud América. por esto, mientras el primer ministro de Francia, dela nación que algunos años antes les había dado el ejemplo de su gran revolución, se negaba a reconocer a. estas jóvenes repúblicas sud america nas que podían enviarle junto con su productos sus ideas revolucionarias. Mr. Canning, traductoryejecutor fiel del interés de Inglaterra, consagraba con ese reconocimiento el derecho de estos pueblos a separarse de España y, anexamente, a organizarse republicana y democráticamente. Mr. Canning, de otro lado, se habían adelantado practica mente los banqueros de Londres que con sus préstamos, no por usurarios menos oportunos y eficaces habían fi nancrado la fundación de las nuevas repúblicas.
El Imperio español tramontaba por no reposar sino sobre bases militares y políticas y, sobre todo, por representar una economía superada. España no podía abastecer abun. dantemente a sus colonias sino de eclesiásticos, doctores y nobles. 5us colonias sentían apetencia de cosas más prácticas y necesrdades de mstrurrentos más nuevos. Y, en consecuen cia, se volvían hacia inglaterra, cuyos industriales y cuyes banqu. cros, colonizadores de nuevo tipo, querían a su turno enseñoreatse en estos mercados, cumpliendo su función de agentes de un imperio que surgía como creación de una cconomía manufacturera y librecambista. El interés económico de las colonias de España y el interés económico del Occidente capitalista se correspondían absolutamente, aunque de esto, como ocurre frecuentemente en la historia, no se diesen exacta cuenta los protagonis tas históricos de una ni otra parte. Apenas estas naciones fueron independientes, guiadas por el mismo impulso natural que las había conducido a la revolución de la Independencia, buscaron en el tráfico con.
el capital y la industria de Occidente los el( mentos y las relaciones que el incremento de su economía requería. Al Occidente capitalista empezaron a enviar los productos de su suelo y su sub suelo. del Occidente capitalista empezaron a recibir tejidos, máquinas y mil productos industriales. Se estableció asi un contacto continuo y creciente entre la América del Sur y la civilización occidental. Los países más favorecidos por ese tráfico fueron, naturalmente, a causa de su mayor proximidad a Europa, los países situados sobre el Atlántico. La Argentina y el Brasil, sobre todo, atrajeron a su territorio capitales e inmigrantes europeos en gran cantidad. Fuertes y homogeneos aluviones occidentales aceleraron en estos países la transformación de la economía y la cultura que adquirieron gradualmente la función y la estruc AMAUTA tura de la economia y la cultura europeas. La democracia pudo ahi echar raíces seguras, mientras en el resto de la.
América del Sur se lo impedía la subsistencia de tenaces y extensos residuos de feudalidad.
En este período, el proceso histórico general del Pcrú entra en una etapa de diferenciación y desvínculacrón del. proceso histórico de otros pueblos de Sud América. Por su geografía, unos estaban destinados a marchar más de prisa que otros. La independencia los había mancomunado en una empresa común para separarlas más tarde en empresas rndividuales. El Perú se encontraba a una enorme distancia de Europa. Los barcos europeos para arribar a sus puertos de bían aventurarse en un viaje larguísimo. Por su posrcrón geográfica, el Perú resultaba más vecino ymás cercano al Oriente. el omercio entre el Perú y Asia comenzó como era lógico a tomarse considerable. La Costa peruana recier aquellos famosos contingentes de inmigrantes chinos destinados a sustituir en las haciendas a los esclavos negros, importados por el »virreynato, cuya manumisión fué también. en cierto modo una consecuencia del trabajo de transforma. ción de una economía feudal en economía más o menos bur guesa. Pero el tráfico con Asia, no podía concurrir eficaz mente ala formación de la nueva economía peruana. El Pe rú emergido de la conquista, afirmado en la Independencia, había menester de las máquinas, de los métodos y de las.
ideas de los europeos, de los occidentales.
lll El capítulº de la evolución de la economía peruanaque se abre con el descubrimiento de la riqueza del guano y del salitre y se cierra con su pérdida, explica totalmente una serie de fenómenos políticos de nuestro proceso his torico que una concepción anécdotica y retórica más bien que romántica de la historia peruana se ha ccmplacido tan superficialmeute en desfigurar y contrahacer. Pero este rápido esquema de interpretación no se propone ilustrar ni enfocar esos fenómenos sino fijar o definir algunos rasgos. sustantivos de la formación de nuestra econcmia ara percibir mejor su carácter de economía colonial.
mos solo el hecho económico.
Empecemos por constatar que el guano y al salitre, sustancias humildes y groseras, les tocó jugar en la gesta de la república un rol que habría parecido reservado al oro y a la plata en tiempos más caballerescos y menos positionsidere vistas. España nos quería y nos guardaba como pais productor de metales preciosos. Inglaterra nos prefirió como país productor de guano y salitre. Pero este diferente ges to no acusaba, por supuesto, un móvil diverso. Lo que cambiaba no era el móvil; era la época. El oro del Perú perdía su poder de atracción en una época en que, en América, la vara del piannier descubría el oro en California. En cambio el guano y el salitre que para anteriores civilizaciones hubieran carecido de valor pero que para una civilización industrial adquirían un precio extraordinario constituían una reserva casi exclusivamente nuestra. El indus trialismo europeo u occidental fenómeno en pleno desa rrolle necesitaba abastecerse de estas materias en el lejano litoral del sur del Pacifico. la explotación de los dos productos no. se oponía, de otro lado, como a la de otros productos peruanos, el estado rudimentario y primitivo de los transportes terrestres. Mientras que para extraer de las entrañas de los Andes el oro, la plata, el cobre, el carbón,. se tenía que salvar ásperas montañas y enormes distancias, el salitre y el guano yactan en la costa casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos. La fácil explotación de este recurso natural dominó todas las otras manifestaciones de la vida económica del país.
El guano y el salitre ocuparon un puesto desmensurado en la economía peruana. Sus rendimientos se convirtieron en la principal renta fiscal. El país se sintió rico. El Estado usó sin medida de su crédito. Vivió en el derroche, hipo teeando su porvenir a la finanza inglesa.
Esta es a grandes rasgos toda la historia del guano y del salitre para el observador que se siente puramente economista. Lo demás, a primera vista, pertenece al hisx