vt2. AMAUTA noMAiu RoLuun LA AMI :ch. LATIHA pol! vrº1 óR RAUL. La América Latina no ha sufrido la guerra en la car ne de sus pueblos, pero su juventud ha extraído de esa inmen. sa tragedia una profunda lección de historia. Mientras que nuestras burguesias nacionales se regocr aban de que los oleaies de oro precio maldito de los oleayes de san gre vinieseu a llenarsus caias, gtaéias a la marcha mag nifica que abría la hecatombe hacia las riquezas naturales de nuestras tierras, un espiritu nuevo agitaba la conciencia de la juventud latino americana. Muy pronto ésta se libertó de la fascinación wilsoniana»y reconoció que el que hablaba apostólicamente a Europa de paz y libertad, era el mismo hombre de gobierno en nombre del cual los pue blos indefensos de la América Latina habian sido subyugados a cañonazos y al precio de masacres incalifrcable5 en Santo Domingo, en América Central y en México.
Nuestra generación descubrió las causas imperialistas de la Gran Guerra; comprendió, al Ver el deslumbramiento de nuestras burguesias gozosas de su botín trágico, que la razón de tantos horrores era el sistema económico. del mun do y presintió la abdicación moral de Wilson y con ella la ruina del gran idealismo burgués que ha asegurado desde hace un siglo y medio, a pesar de todos sus errores, el pres tigio y la fuerza de la clase dirigente (Romain Rolland. La Revolución. de Rusia, libre o liberadora y e tratado de Versalles, infectado de bismarckismo marcaror las dos vías abiertas por la guerra a la conciencia de.
mundo. la rebelión enérgica y justiciera contra un pa sado de nacionalismo, de imperialismo, de explotación y de mentira, ola continuación de nuestros pasos por las viejas rutas de dolores infinitos. En cada uno de nuestros paises, formados en la escuela de la ideologia burguesa de Europa, las clases dominantes veían en la guerra una exaltación glo.
riosa del nacionalismo, del militarismo y de los odios paHAYA LA Tonnn trióticos. La misma fraseología de la gran prensa europea. era repetida por nuestros viejos intelectuales, nuestros hombres politicos y nuestros profesores. Los hombres de la Vieja generación latinoamericana no vieron en la guerra más quela afirmación de las potencias armadasy proclamaron, con más optimismo que nunca, la victoria de sus sistemas, realzados por el vocabulario de Wilson y que se esforza ron en imponer, por todos los medios, en las veinticuatro pequeñas patrias en que está dividido, gracias a nacionalis mos importados, nuestro gran continente latinoamericano. Pero la juventud sintió la voluntad heroica de salvar a nuestros pueblos del destino de los pueblos europeos.
Desde 1918 resue na el grito de rebelión en nuestra nueva, generación latinoamericana en oposición declarada con la antes citado llama influencia cósmica vpara la etapa pos terior fué ligamen hereditaria. Falta ahora que el espiritu libre modifique ese rezago tradicional. Un caso revalador de esto que decimos es el hecho de haberse apropiado de la música incaica el ritual católico. Himnos incaicos, desde los órganos desvencijados de una vre¡arglesra parroquial exaltan en las misas la te de los fieles. En la ida de la imagen de Belén, en el beaterio de las Nazarenas, se entonan las llamadas chaiñas. harawis incaicos de infinita ternura, que despiertan recónditas me laneolias en el alma del nuevo indio.
La sierra sentimental, primitiva, es la melodia incaica. La huanca es ei himno delos atardeceres; el harawi, la canción de la noche; el huaino, el entirsrasmo entre la que brada radiante. perdida o disminuida la integridad de su significación rellgiosa acaso desde las postrimerías del incanato.
kom in Rollnnd, madera de Essquerriloít vieja ideología burguesa delas clases dominantes. Viendo en las Universidades el foco de la irradiacióny la mejor tribuna de esta ideologia, la juventud las ataca revoluciona riamente apelando a nuevas normas culturales. En todos los paises latinoamericanos ella se agita con el mismo espi ritu de rebelión. renovación. Al llamamiento de la jue ventud, muchos los maestros ilustres de la vieja genera ción, tales como Vasconcelos, Ingenieros. Palacios, Varona, vinieron hacia ella y se juntaron a sus banderas. Al mismo tiempo los hombres de ayer. los militantes del derecho, Se unieron contra nosotros yla profunda separación de las dos ideologías fué marcada con sangre: en Chile, en el Perú.
en Bolivia, en Cuba, en Panamá, y en muchos paises de la América Latina el furor nacionalista de las clases que domi nan todavia ha sacrificado numerosas vidas adolescentes bajo el pretexto de. orden y patriotismo. Cada dia más vasta, cada día más en contacto con la realrdad social de nuestros pueblos, se percibe con más claridad la amenaza de conquista que vie ne dela prepotencia de Estados Unidos, se comprende la urgencia de destruir las fronteras que traicionan nues tro voto de unir la América Latina en una sola federación.
El movimiento de la juventud que desde hace siete años. manifiesta su espíritu revolucionario en Argentina, en la universidad de Córdova, muestra ya la fuerza de una nueva concrenc ia latinoamericana que se precisará cada vez más con un 1mpulso por la justicia social y por la unidad de nuestros pueblos que queremos sustraer del abismo im. perialista. a.